Archivo de la etiqueta: D17

El costo de una campaña electoral

Publicado en La TerceraEscrita con Sergio Acevedo.

La Ley 19.884 que regula el financiamiento de las campañas electorales se implementó en 2003, luego de un acuerdo entre la Alianza y la Concertación para impulsar la modernización del Estado. Desde entonces, los candidatos están obligados a declarar sus ingresos y sus gastos ante el Servicio Electoral (SERVEL). La ley define la forma en que se gestionan los ingresos y en que se limitan los gastos. Es obligatorio que todos los candidatos reporten esta información. Los datos que entregan son públicos.

La evidencia acumulada desde 2004 sirve para identificar patrones en la forma en que los candidatos reciben ingresos y realizan gastos. Surgen dos preguntas particularmente importantes. Primero: ¿cuánto cuesta una campaña electoral? Una respuesta a esta pregunta nos daría una idea sobre qué distritos son considerados prioritarios por los partidos. Segundo: ¿cuánto cuesta cada voto? Una respuesta a esta pregunta nos daría una idea sobre el retorno que logran los recursos de campaña en votos.

Antes de responder estas preguntas, una breve nota sobre los datos. Primero, los datos que usamos a continuación son los mismos datos que reportan los candidatos al SERVEL, y por lo tanto los consideramos como datos oficiales. Sin embargo, nuestra intuición es que los candidatos gastan más de lo que reportan. Esto constituye un problema metodológico, a menos que se suponga que todos los candidatos ocultan sus gastos de forma proporcional a lo que gastan. Suponemos aquello. La moneda está calculada en pesos de 2009.

¿Cuánto cuesta una campaña electoral?

La primera elección legislativa en que se puso a prueba la Ley de Financiamiento de las Campañas Electorales fue la de 2005. En aquella elección el mayor gasto a nivel de distritos fue la que se dió en Conchalí (D17), con un total agregado de 339.279.917. El menor gasto fue en Villarica (D52), con un total agregado de 103.496.864. El promedio de gasto a nivel distrital fue de 180.000.000 pesos, la media fue de 166.000.000 pesos, y la desviación estándar fue de 58.300.000 pesos.

El cuadro de abajo muestra el gasto promedio por candidato en cada distrito de esa elección. Los 10 distritos más caros fueron: Conchalí, Providencia, Viña del Mar, Santiago, Las Condes, Puente Alto, Maipú, La Florida, Zapallar y La Cisterna. Los candidatos a diputado que reportaron los gastos de campaña más altos fueron: Gonzalo Ibáñez, Alberto Cardemil, Jorge Burgos, Máximiano Errázuriz, Carmen Ibáñez, Marcela Cubillos, Julio Dittborn, Iván Moreira, Joaquín Godoy y Clemente Pérez.

En la elección simultánea de senadores de 2005, también se puso a prueba la Ley. En esa elección el mayor gasto a nivel de circunscripciones fue en Santiago Poniente, con un total agregado de 2.131.786.940 pesos. El menor gasto a nivel de circunscripciones fue en Magallanes, con un total agregado de 227.663.045 pesos. El promedio de gasto a nivel circunscripcional fue de 566.000.000 pesos , la media fue de 641.000.000 pesos, y la desviación estándar fue de 641.000.000 pesos.

El cuadro de abajo muestra el gasto promedio por candidato en cada circunscripción (en 2005 solo se eligieron senadores en las llamadas “regiones pares”). Las 3 circunscripciones más caras fueron: Santiago Poniente, Santiago Oriente y Bío Bío Costa. Los candidatos que más gastaron fueron: Jovino Novoa, Pablo Longueira, Andrés Zaldívar y Soledad Alvear.

La segunda elección legislativa en que se puso a prueba la Ley de Financiamiento de Campañas Electorales fue la elección concurrente de 2009. En aquella elección el mayor gasto a nivel de distritos fue la de Maipú (D20), con un total agregado de 549.006.942 pesos. El menor gasto fue en Talca (D37), con un total agregado de 96.660.154 pesos. La promedio de gasto a nivel distrital fue de 239.000.000 pesos, la media fue de 230.000.000 pesos, y la desviación estándar fue de 89.000.000 pesos.

El cuadro de abajo muestra el gasto promedio por candidato en cada distrito. Los 10 distritos más caros fueron: Pudahuel, Maipú, Puente Alto, Concepción, San Miguel, Ancud, Providencia, Santiago, Las Condes y Cerro Navia. Los candidatos que más gastaron fueron: Rodrigo Alvarez, Ernesto Silva, Francisco Moreno, Edmundo Eluchans, Mónica Zalaquett, Roberto Sepúlveda, Alberto Cardemil, Nicolás Monckeberg, Walter Oliva e Iván Moreira.

En la segunda elección de senadores desde la implementación de la Ley (solo se eligieron candidatos en las llamadas “regiones impares”), el mayor gasto a nivel de circunscripciones fue en Valparaíso Costa, con un total agregado de 1.091.448.375 pesos. El menor gasto fue en Aysén, con un total agregado de 268.030.158 pesos. El promedio de gasto a nivel circunscripcional fue de 639.000.000 pesos, la media fue de 567.000.000 pesos, y la desviación estándar fue de 278.000.000 pesos.

Las 3 circunscripciones donde más caras en la campaña de senadores de 2009 fueron:  Valparaíso Costa, Valparaíso Cordillera y Maule Norte. El cuadro de abajo muestra el gasto promedio por candidato en cada circunscripción. Los candidatos que más gastaron fueron: Ricardo Lagos Weber, Joaquín Lavín y Marcelo Forni. De ellos, solo Lagos Weber resultó elegido.

¿Cuánto cuesta cada voto?

A continuación mostramos el precio de cada voto. Es decir, lo que gastó cada candidato en publicidad, dividido por el número de votos que recibió. Por lo general, los candidatos que pagaron mucho por un voto fue porque recibieron pocos votos, y los que pagaron poco por un voto es porque recibieron muchos votos. Aunque hay varias excepciones. Por ejemplo, la candidatura fracasada de Joaquín Lavín en 2005.

Los 10 distritos más caros, en términos del precio de un voto, en la campaña de diputados de 2005 fueron: Cholchol, Iquique, Vallenar, Coyhaique, Illapel, Conchalí, Bulnes, Punta Arenas, Santiago y La Florida. Las personas que gastaron más dinero por voto en esa elección fueron: Laura Soto, Raúl Bagioli, Roberto Barba, José Miguel Navarro, Max Larraín, Carmen Ibáñez, Berta Torres, Rodrigo Álvarez, Cristián Barra y José Luis Uriarte.

Las 3 circunscripciones más caras, en términos del precio de un voto, en la campaña de senadores de 2005 fueron: Magallanes, Coquimbo y O’Higgins. Las personas que gastaron más plata por obtener un voto en esa elección fueron: Sergio Fernández, Arturo Longton, Cristián Leay, Ramón Achurra y Eduardo Catalán.

Los 10 distritos más caros, en términos del precio de un voto, en la campaña de diputados de 2009 fueron:  Vallenar, La Serena, Illapel, Coyhaique, Cholchol, Coquimbo, Punta Arenas, Santiago, Ancúd y Valdivia. Las personas que gastaron más plata por obtener un voto en esa elección fueron: Víctor Madero, Héctor Riveros, Giovanni Calderón, Eduardo Díaz, Víctor Manuel Rebolledo, Mario Varela, Christian Espejo, Dario Molina, Iván Salazar y Tomás Volenski.

Las 3 circunscripciones más caras, en términos del precio de un voto, en la campaña de senadores de 2005 fueron: Atacama, Aysén y Araucanía Norte. Las personas que gastaron más plata por voto en esta elección fueron: Tomás Jocelyn-Holt, Cristian Letelier, Cecilia Villouta, Ernesto Velasco y Patricio Walker.

Aunque la Ley significa un gran avance en la regulación del financiamiento de las campañas, aún quedan varios aspectos por mejorar. Uno de los más urgentes es dotar al SERVEL con un mecanismo efectivo de fiscalización. Aún con procesos establecidos para efectuar donaciones, los candidatos pueden recibir dinero sin que el servicio sepa quién fue el donante. Si los candidatos pueden realizar transacciones sin que el servicio correspondiente lo sepa, comienzan los problemas que carcomen la confianza de la gente en la clase política.

Para aumentar la transparencia del sistema de donaciones, la Ley también debiese permitir las donaciones de personas jurídicas. Actualmente, empresas, grupos de presión o interés no pueden financiar campañas. Si éstas se permitieran y se llevara un registro acotado de las donaciones, el sistema se haría más transparente al saber quién financia las campañas. Sin un registro eficiente que transparente quiénes están detrás de las campañas aumentan los conflictos de interés y disminuye la calidad de la política.

El show de las primarias

Publicado en La Tercera

Las primarias son un mecanismo para elegir candidatos de forma democrática y competitiva. Mueven el poder de decisión de las cúpulas a los votantes. Por lo general son abiertas para que militantes de los partidos que participan, e independientes, puedan sufragar. Son una herramienta para que los partidos puedan resolver disputas internas, y en países multipartidarios, como el chileno, para que lo puedan hacer coaliciones. En sistemas donde los partidos pueden llevar más de un candidato por distrito, son especialmente útiles para zanjar quienes serán los representantes de todos los cupos. Cuando las primarias son democráticas y competitivas, son una señal positiva para la democracia.

En Chile acaba de terminar el ciclo más largo e intenso de primarias desde el retorno de la democracia. Se hicieron primarias dentro partidos y coaliciones, para elegir candidatos a diputado, senador y presidente. Algunos partidos hicieron múltiples primarias. La DC hizo primarias para escoger al candidato presidencial de su partido en Enero, hizo primarias para escoger a algunos candidatos a diputado de su partido en Abril, hizo primarias para escoger el candidato presidencial de la coalición en junio, e hizo primarias para escoger a algunos candidatos a diputado de la coalición en Agosto. RN fue el segundo partido con más primarias, celebrando las dos que hizo en junio, para escoger el candidato presidencial de su coalición y algunos candidatos a diputado de su partido.

En total se escogieron 39 candidatos por medio de primarias–considerando que algunos candidatos fueron a elección dos veces (Morales, Flores, Morano, Volta y Hernando) y otros fueron a primarias para luego ser descartados (Sesnich). A nivel de coaliciones, la Nueva Mayoría celebró 11 primarias para escoger a 17 candidatos a diputado, donde algunos candidatos compitieron en primarias totales (por ambos cupos) y otros en primarias parciales (por un cupo). A nivel de partidos, RN celebró 10 primarias para candidatos a diputado, la DC celebró 10 primarias para candidatos a diputado, el PS celebró 3 primarias para candidatos a diputado (y 1 para senador), el PPD celebró 3 primarias para candidatos a diputado y el PRSD celebró 2 primarias para candidatos a diputado.

Un aspecto interesante de las primarias es la alta cantidad de distritos donde hubo un candidato electo en primarias. Para las elecciones legislativas de noviembre habrá 25 distritos con al menos un candidato elegido mediante primarias. En 14 distritos habrá 1 candidato elegido en primarias (D1, D3, D7, D11, D15, D24, D33, D34, D37, D40, D49, D51, D55, D58), en 8 distritos habrá 2 candidatos elegidos en primarias (D2, D4, D6, D10, D17, D30, D53, D56) y en 3 distritos habrá 3 candidatos elegidos en primarias (D19, D59, D60). Dado que RN y la UDI se dividen la planilla parlamentaria 50/50, y es improbable que otros partidos que participen en la elección celebren elecciones primarias, no habrá ningún distrito con 4 o más candidatos elegidos en primarias.

Si solo consideramos candidatos de la Alianza y la Nueva Mayoría, habrá al menos un candidato elegido en primarias en 35 distritos de 60 distritos posibles, y 39 candidato elegidos en primarias de 240 candidatos posibles.  Es decir, 41% de los distritos tendrá un candidato elegido en primaria, pero solo 16% de los candidatos habrá sido elegido en primarias. Es decir, la gran mayoría de los candidatos siguen siendo elegidos por las cúpulas de los partidos. En la Alianza la cifra es mayor que en la Nueva Mayoría, dado que la UDI nombra todos sus candidatos a diputado. Además, casi todos los diputados titulares son inamovibles. De todas las primarias que se celebraron en 2013, solo 3 titulares fueron desafiados (Rivas, Ceroni y Tuma). Los 3 ganaron cómodamente.

Una conclusión de lo anterior es que aunque existan primarias el sistema sigue igual de estancado que siempre. Tener 16% de candidatos elegidos en primarias no es una cifra para celebrar. Si bien es un avance con respecto a tener 0% de candidatos elegidos en primarias, es una cifra modesta comparada con las demandas políticas y sociales que emanan de los votantes. Además, es importante mencionar que RN fue el único partido que hizo primarias de acuerdo a la Ley. Todas las primarias legislativas de la Nueva Mayoría fueron organizadas con reglas de los partidos o la coalición, lo cual finalmente tendió a favorecer a los diputados titulares y otros protegidos de las cúpulas. Al final, las primarias fueron un show, más que un cambio significativo en los métodos de nominación.