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La teoría del status-quo

Publicado en La Tercera

Cuando bajaron a Golborne y subieron a Longueira, especulé que era una estrategia de la UDI que apuntaba a evitar una debacle mayor. Intuí que su candidatura sería una especie de seguro contra cambios constitucionales. Incluso sugerí que en muchos aspectos era una estrategia brillante, pues sería la única forma de evitar perder el status-quo. Aquí hay un extracto de ese artículo:

“Llevar a Longueira significa renunciar a la elección presidencial. Con Longueira en primera vuelta, la UDI buscará crear una especie de coattail effect, en donde apuntará a que aquellos que voten por él también voten por cada uno de los 39 diputados y 5 senadores UDI que defienden sus escaños. En este sentido lo que busca la UDI es prevenir que Bachelet alcance al menos 4/7 en la cámara y en el Senado que le permitan hacer reformas constitucionales. Longueira podría arrastrar a suficientes votantes para mantener la minoría constitucional a su lado, perdiendo en algunos distritos pero ganando en otros.”

Tras la victoria de Longueira en las primarias del 30 de Junio, esta teoría gana fuerza. Es difícil prever un escenario en que Bachelet no sea electa. La masacre electoral que le propinó en parte a los candidatos de la Nueva Mayoría, y en otra parte a los candidatos de la Alianza, solo muestra que su poder político sigue vigente. Incluso abre la posibilidad de una victoria en primera vuelta.

El fondo de esta teoría es que el principal problema para la Alianza no es perder La Moneda, es perder el Congreso. Si pierden el Congreso por un margen importante, perderán el control del status-quo. Sin el control del status-quo es probable que no puedan detener cambios constitucionales unilaterales del próximo gobierno.

Entonces, la pregunta importante de la próxima elección ya no es si “Bachelet va ganar la elección presidencial”, es si “la Alianza va perder el control del Congreso”. La respuesta es condicional a la magnitud de la derrota. Dado que existen quórumes particularmente altos para hacer cambios constitucionales (como explico en éste artículo), hay gradientes para mantener el status quo.

En el peor de los casos, si la Alianza pierde 2/3 de los diputados y senadores en ejercicio (80 diputados y 25 senadores), el gobierno de Bachelet podrá hacer cambios al Capítulo I (Bases de la Institucionalidad), Capítulo VIII (Tribunal Constitucional), Capítulo XI (Fuerzas Armadas), Capítulo XII (Consejo de Seguridad Nacional) y el Capítulo XV (Reforma de la Constitución), entre otros.

Si la Alianza pierde solo 3/5 de los diputados y senadores en ejercicio (72 diputados y 23 senadores), Bachelet podrá hacer cambios al Capítulo IV (Gobierno), Capítulo V (Congreso Nacional), Capítulo IX (Justicia Electoral), Capítulo X (Contraloría General de la República), Capítulo XIII (Banco Central) y el Capítulo XIV (Gobierno y Administración Interior del Estado), entre otros.

En el mejor de los casos, si la Alianza pierde 4/7 de los diputados y senadores en ejercicio (69 diputados y 22 senadores), Bachelet podrá hacer cambios a las Leyes Orgánicas Constitucionales sobre partidos, elecciones, votaciones populares, educación, concesiones mineras, administración pública, administración regional, municipalidades, congreso, contraloría, entre otras.

Al final, la elección se tratará sobre la capacidad de la Alianza de reducir la cantidad de diputados y senadores que Bachelet pueda obtener. Dado la particularidad del sistema electoral, esto se traduce a la capacidad de la Alianza de reducir el número de doblajes (distritos y circunscripciones donde un pacto elige a ambos candidatos) que pueda hacer la Nueva Mayoría.

Suponiendo que la Alianza obtiene un doblaje en diputados (en el distrito 23), la Nueva Mayoría necesita al menos 21 doblajes en diputados y 7 doblajes en senadores para obtener 2/3, necesita al menos 13 doblajes en diputados y 4 doblajes en senadores para obtener 3/5, y necesita al menos 10 doblajes en diputados y 3 doblajes en senadores para obtener 4/7.

Suponiendo que la Alianza no obtiene al menos un doblaje en diputados, la Nueva Mayoría necesita 20 doblajes en diputados y 7 doblajes en senadores para obtener 2/3, necesita 12 doblajes en diputados y 4 doblajes en senadores para obtener 3/5, y necesita 9 doblajes en diputados y 3 doblajes en senadores para obtener 4/7.

La labor de la Alianza estará en contener el número de doblajes en menos de 9 en diputados y en menos de 3 en senadores. Perdiendo la elección, pero con un máximo de 8 doblajes en diputados y 2 doblajes en senadores, la Alianza asegura mantener el status-quo. En lo que queda de la campaña presidencial y legislativa, lo realmente trascendente será la batalla por el status-quo. 

Cómo reformar el sistema electoral por medio de la Constitución

Este artículo describe cómo reformar el sistema electoral por medio de la Constitución. Para empezar, una breve descripción de la carta fundamental (ver aquí). Está compuesta por 15 capítulos y 1 sección de disposiciones transitorias. Para aprobar, modificar o derogar artículos en los siguientes capítulos se necesita un quórum de 2/3 de los diputados y senadores en ejercicio (80 diputados y 25 senadores):

Capítulo I (Bases de la Institucionalidad); Capítulo III (Derechos y Deberes Constitucionales); Capítulo VIII (Tribunal Constitucional); Capítulo XI (Fuerzas Armadas); Capítulo XII (Consejo de Seguridad Nacional); Capítulo XV (Reforma de la Constitución).

Para aprobar, modificar o derogar artículos en los restantes capítulos se necesita un quórum de 3/5 de los diputados y senadores en ejercicio (72 diputados y 23 senadores):

Capítulo II (Nacionalidad y Ciudadanía); Capítulo IV (Gobierno); Capítulo V (Congreso Nacional); Capítulo VI (Poder Judicial); Capítulo VII (Ministerio Público); Capítulo IX (Justicia Electoral);Capítulo X (Contraloría General de la República); Capítulo XI (Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad Pública); Capítulo XIII (Banco Central); Capítulo XIV (Gobierno y Administración Interior del Estado)

En términos de reforma al sistema electoral, solo es trascendente el capítulo V (Congreso Nacional). De todos los capítulos, es el único que regula el funcionamiento del sistema electoral. Dentro de ese capítulo, una alternativa de reforma electoral sería por medio del artículo 47, que regula la forma en que se eligen diputados:

Artículo 47.- La Cámara de Diputados está integrada por 120 miembros elegidos en votación directa por los distritos electorales que establezca la ley orgánica constitucional respectiva.

O por medio del artículo 49, que regula la forma en que se eligen senadores:

Artículo 49.- El Senado se compone de miembros elegidos en votación directa por circunscripciones senatoriales, en consideración alas regiones del país, cada una de las cuales constituirá, a lo menos, una circunscripción. La ley orgánica constitucional respectiva determinará el número de Senadores, las circunscripciones senatoriales y la forma de su elección.

Una aproximación alternativa sería reformar los artículos dentro de la Ley Orgánica Constitucional, sobre Votaciones Populares y Escrutinios (ver aquí). Para esto, la Constitución originalmente explicita que para reformar artículos dentro de esa Ley, se necesita un quórum de 4/7 (69 diputados y 22 senadores). En ese caso, para alcanzar cambios sustanciales, una alternativa de reforma electoral sería por medio de los artículos 178 y 179, que regulan la forma en que se eligen diputados:

Artículo 178.- Para la elección de los miembros de la Cámara de Diputados habrá sesenta distritos electorales, cada uno de los cuales elegirá dos Diputados.

Artículo 179.- Los distritos electorales serán los siguientes: 1er. distrito, constituido por las comunas de Arica, Camarones, Putre y General Lagos; 2° distrito, constituido por las comunas de Iquique, Huara, Camiña, Colchane, Pica y Pozo Almonte; 3er. distrito, constituido por las comunas de Tocopilla, María Elena, Calama, Ollague y San Pedro de Atacama; 4° distrito, constituido por las comuna de Antofagasta, Mejillones, Sierra Gorda y Taltal; 5° distrito, constituido por las comunas de Chañaral, Diego de Almagro y Copiapó; 6° distrito, constituido por las comunas de Caldera, Tierra Amarilla, Vallenar, Freirina, Huasco y Alto del Carmen; 7° distrito, constituido por las comuna de La Serena, La Higuera, Vicuña, Paihuano y Andacollo; 8° distrito, constituido por las comuna de Coquimbo, Ovalle y Río Hurtado; 9° distrito, constituido por las comuna de Combarbalá, Punitaqui, Monte Patria, Illapel, Salamanca, Los Vilos y Canela; 10° distrito, constituido por las comunas de La Ligua, Petorca, Cabildo, Papudo, Zapallar, Puchuncaví, Quintero, Nogales, Calera, La Cruz, Quillota e Hijuelas; 11er. distrito, constituido por las comunas de Los Andes, San Esteban, Calle Larga, Rinconada, San Felipe, Putaendo, Santa María, Panquehue, Llaillay y Catemu; 12° distrito, constituido por las comunas de Olmué, Limache, Villa Alemana y Quilpué; 13er. distrito, constituido por las comunas de Valparaíso, Juan Fernández e Isla de Pascua; 14° distrito, constituido por la comuna de Viña del Mar; 15° distrito, constituido por las comunas de San Antonio, Santo Domingo, Cartagena, El Tabo, El Quisco, Algarrobo y Casablanca; 16° distrito, constituido por las comunas de Colina, Lampa, Tiltil, Quilicura y Pudahuel; 17° distrito, constituido por las comunas de Conchalí, Renca y Huechuraba; 18° distrito, constituido por las comunas de Cerro Navia, Quinta Normal y Lo Prado; 19° distrito, constituido por las comunas de Recoleta e Independencia; 20° distrito, constituido por las comunas de Estación Central, Cerrillos y Maipú; 21er. distrito, constituido por las comunas de Providencia y Ñuñoa; 22° distrito, constituido por la comuna de Santiago; 23er. distrito, constituido por las comunas de Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea; 24° distrito, constituido por las comunas de La Reina y Peñalolén; 25° distrito, constituido por las comunas de Macul, San Joaquín y La Granja; 26° distrito, constituido por la comuna de La Florida; 27° distrito, constituido por las comunas de El Bosque, La Cisterna y San Ramón; 28° distrito, constituido por las comunas de Pedro Aguirre Cerda, San Miguel y Lo Espejo; 29° distrito, constituido por las comunas de Puente Alto, Pirque, San José de Maipo y La Pintana; 30° distrito, constituido por las comunas de San Bernardo, Buin, Paine y Calera de Tango; 31er. distrito, constituido por las comunas de Talagante, Peñaflor, El Monte, Isla de Maipo, Melipilla, María Pinto, Curacaví, Alhué y San Pedro; 32° distrito, constituido por la comuna de Rancagua; 33er. distrito, constituido por las comunas de Mostazal, Graneros, Codegua, Machalí, Requínoa, Rengo, Olivar, Doñihue, Coinco, Coltauco, Quinta de Tilcoco y Malloa; 34° distrito, constituido por las comunas de San Fernando, Chimbarongo, San Vicente, Peumo, Pichidegua y Las Cabras; 35° distrito, constituido por las comunas de Placilla, Nancagua, Chépica, Santa Cruz, Lolol, Pumanque, Palmilla, Peralillo, Navidad, Litueche, La Estrella, Pichilemu, Marchigüe y Paredones; 36° distrito, constituido por las comunas de Curicó, Teno, Romeral, Molina, Sagrada Familia, Hualañé, Licantén, Vichuquén y Rauco; 37° distrito, constituido por la comuna de Talca; 38° distrito, constituido por las comunas de Curepto, Constitución, Empedrado, Pencahue, Maule, San Clemente, Pelarco y Río Claro; 39° distrito, constituido por las comunas de Linares, Colbún, San Javier, Villa Alegre y Yerbas Buenas; 40° distrito, constituido por las comunas de Longaví, Retiro, Parral, Cauquenes, Pelluhue y Chanco; 41er. distrito, constituido por las comunas de Chillán, Coihueco, Pinto, San Ignacio, El Carmen, Pemuco y Yungay; 42° distrito, constituido por las comunas de San Fabián, Ñiquén, San Carlos, San Nicolás, Ninhue, Quirihue, Cobquecura, Treguaco, Portezuelo, Coelemu, Ranquil, Quillón, Bulnes, Cabrero y Yumbel; 43er. distrito, constituido por la comuna de Talcahuano; 44° distrito, constituido por la comuna de Concepción; 45° distrito, constituido por las comunas de Tomé, Penco, Florida, Hualqui, Coronel y Santa Juana; 46° distrito, constituido por las comunas de Lota, Lebu, Arauco, Curanilahue, Los Alamos, Cañete, Contulmo y Tirúa; 47° distrito, constituido por las comunas de Los Angeles, Tucapel, Antuco, Quilleco, Santa Bárbara, Quilaco, Mulchén, Negrete, Nacimiento, San Rosendo y Laja; 48° distrito, constituido por las comunas de Angol, Renaico, Collipulli, Ercilla, Los Sauces, Purén, Lumaco y Traiguén; 49° distrito, constituido por las comunas de Victoria, Curacautín, Lonquimay, Melipeuco, Vilcún, Lautaro, Perquenco y Galvarino; 50° distrito, constituido por la comuna de Temuco; 51er. distrito, constituido por las comunas de Carahue, Nueva Imperial, Saavedra, Teodoro Schmidt, Freire y Pitrufquén; 52° distrito, constituido por las comunas de Cunco, Pucón, Curarrehue, Villarrica, Loncoche, Gorbea y Toltén; 53er. distrito, constituido por las comunas de Valdivia, Lanco, Mariquina, Máfil y Corral; 54° distrito, constituido por las comunas de Panguipulli, Los Lagos, Futrono, Lago Ranco, Río Bueno, La Unión y Paillaco; 55° distrito, constituido por las comunas de Osorno, San Juan de la Costa y San Pablo; 56° distrito, constituido por las comunas de Puyehue, Río Negro, Purranque, Puerto Octay, Fresia, Frutillar, Llanquihue, Puerto Varas y Los Muermos; 57° distrito, constituido por las comunas de Puerto Montt, Cochamó, Maullín y Calbuco; 58° distrito, constituido por las comunas de Castro, Ancud, Quemchi, Dalcahue, Curaco de Vélez, Quinchao, Puqueldón, Chonchi, Queilén, Quellón, Chaitén, Hualaihué, Futaleufú y Palena; 59° distrito, constituido por las comunas de Coihaique, Lago Verde, Aisén, Cisnes, Guaitecas, Chile Chico, Río Ibáñez, Cochrane, O’Higgins y Tortel; 60° distrito, constituido por las comunas de Natales, Torres del Paine, Punta Arenas, Río Verde, Laguna Blanca, San Gregorio, Porvenir, Primavera, Timaukel, Navarino y La Antártica.

O bien por medio de los artículos 180 y 181, que regulan la forma en que se eligen senadores:

Artículo 180.- Para la elección de los miembros del Senado, cada región constituirá una circunscripción senatorial, excepto las regiones V, de Valparaíso; Metropolitana de Santiago; VII, del Maule; VIII, del Bíobío, y IX, de la Araucanía, que se dividirán en dos circunscripciones senatoriales, respectivamente. Cada circunscripción senatorial elegirá dos Senadores.

Artículo 181.- Las circunscripciones senatoriales serán las siguientes: 1a., Circunscripción, constituida por la I Región, de Tarapacá; 2a. Circunscripción, constituida por la II Región, de Antofagasta; 3a. Circunscripción, constituida por la III Región, de Atacama; 4a. Circunscripción, constituida por la IV Región, de Coquimbo; 5a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 10, 11 y 12 de la V Región, de Valparaíso; 6a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 13, 14 y 15 de la V Región, de Valparaíso; 7a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 16, 17, 18, 19, 20, 22, 30 y 31 de la Región Metropolitana de Santiago; 8a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 21, 23, 24, 25, 26, 27, 28 y 29 de la Región Metropolitana de Santiago; 9a. Circunscripción, constituida por la VI Región, del Libertador General Bernardo O’Higgins; 10a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 36, 37 y 38 de la VII Región, del Maule; 11a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 39 y 40 de la VII Región, del Maule; 12a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 42, 43, 44 y 45 de la VIII Región, del Bíobío; 13a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 41, 46 y 47 de la VIII Región, del Bíobío; 14a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 48 y 49 de la IX Región, de La Araucanía; 15a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 50, 51 y 52 de la IX Región, de La Araucanía; 16a. Circunscripción, constituida por la XIV Región, de Los Ríos; 17a. Circunscripción, constituida por la X Región, de Los Lagos; 18a. Circunscripción, constituida por la XI Región, Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo, y 19a. Circunscripción, constituida por la XII Región, de Magallanes y de la Antártica Chilena.

Ahora bien, el problema con esta segunda alternativa es que la reforma constitucional de 2005 (ver aquí) estableció que en el caso específico de la Ley Orgánica Constitucional sobre Votaciones Populares y Escrutinios se necesitaría un quórum de 3/5–y no 4/7–para reformar cualquier de los artículos. Esta modificación esta inscrita en la disposición transitoria decimotercera:

DECIMOTERCERA.- El Senado estará integrado únicamente por senadores electos en conformidad con el artículo 49 de la Constitución Política de la República y la Ley Orgánica Constitucional sobre Votaciones Populares y Escrutinios actualmente vigentes. Las modificaciones a la referida Ley Orgánica sobre Votaciones Populares y Escrutinios que digan relación con el número de senadores, las circunscripciones existentes y el sistema electoral vigente, requerirán del voto conforme de las tres quintas partes de los diputados y senadores en ejercicio. Los senadores en actual ejercicio incorporados o designados en conformidad a las letras a), b), c), d), e) y f) del artículo 49 que se derogan, continuarán desempeñando sus funciones hasta el 10 de marzo de 2006.

En definitiva, desde 2005, para hacer cualquier reforma al sistema electoral se necesitan 3/5 de los diputados y senadores en ejercicio.

El Proyecto de los 120

Publicado en La Tercera

El miércoles 4 de julio se votó un proyecto de ley que pretendía reformar el sistema electoral. El objetivo de la moción era eliminar el artículo 47 de la Constitución, lo que habría forzado legislar sobre el número de diputados que se deben elegir. Entre las alternativas, se podría haber aumentado, mantenido o reducido la cantidad de escaños que actualmente se reparten. Dado que el proyecto implicaba un cambio a la Constitución, el quórum necesario para aprobarlo se fijó en 3/5 partes de los 120 diputados en ejercicio. Normalmente el proyecto habría sido aprobado con 72 votos, pero dado que 1 diputado (Patricio Hales del PPD) se encontraba con permiso constitucional, el quórum para aprobar el proyecto se redujo a 71 votos.

El proyecto se rechazó. De los 119 diputados habilitados para votar, 67 votaron a favor, 36 votaron en contra, 13 no votaron y 4 se abstuvieron. Es decir, faltaron 4 votos a favor para aprobar el proyecto. Entre los diputados de la Concertación que no votaron, y podrían haber votado, estuvieron: Fuad Chahín (PDC), Cristina Girardi (PPD), Rodrigo González (PPD) y Hugo Gutiérrez (PC). Con esos 4 votos se podría haber dado el primer paso para debatir una reforma electoral. Incluso, sin esos votos, pero con el de aquellos diputados de RN que no votaron, se podría haber aprobado el proyecto: Mario Bertolino, Alberto Cardemíl, José Manuel Edwards, René Manuel García, Leopoldo Pérez, Alejandro Santana o Germán Verdugo.

El punto es que hay varias combinaciones que se podrían haber hecho para alcanzar el quórum. Incluso el diputado Miodrag Marinovic podría haber votado a favor—para reducir la barrera de entrada a candidatos independientes—y no lo hizo. Todo esto es preocupante, pues evidencia el paupérrimo estado de la calidad y dirección del debate político. Pero no debe sorprender, dado que la clase política está sistemáticamente evaluada como la peor institución del país. Es costumbre que no se legisle por estrategia política (salario mínimo), o que se rechace un proyecto por principio ideológico (aborto terapéutico). Pero cuando proyectos importantes fracasan por negligencia—cuando diputados que deberían votar no votan—significa que algo está podrido en Dinamarca.

El resultado de la votación de un proyecto importante se estudia y simula con antelación y cautela. Se cuentan y recuentan los votos a favor y los votos en contra antes que el proyecto se someta a votación. Por eso, dado el resultado, en esta ocasión–más que una negligencia–parece haber habido una intención de no votar. El proyecto estaba fríamente calculado para fracasar. Lo sabían en La Moneda y lo sabían en el Congreso. Aun así, tras el resultado de la votación, en un original show mediático, los diputados de la Concertación acusaron a los 4 diputados oficialistas que no votaron de sabotear el proyecto. Asimismo, los diputados de RN que votaron a favor reprocharon públicamente a sus 7 pares de partido por no apoyar el consenso de la mesa.

No son “los 4”, no son “los 7”, no es “una combinación de los 11” lo que sepultó el proyecto de los 120. Es el sistema político y la disiplina que tienen los partidos cuando les toca legislar sobre sus propios intereses. Un proyecto que modifica el status-quo de todo el sistema político simplemente no tiene posibilidades de ser aprobado si no existe un acuerdo entre los que se verán afectados. Una reforma electoral no va pasar a segundo trámite un miércoles cualquiera, de forma casi aleatoria. Por el contrario, será producto de un acuerdo entre los partidos, en el cual las cúpulas habrán firmado un pacto formal para poner a disposición los legisladores de sus respectivos sectores para alinear al menos 3/5 partes de ambas cámaras en favor de la misma propuesta (72 diputados y 23 senadores).

Viabilidad Legislativa de una Reforma Electoral

Los últimos sucesos–las movilizaciones y los bajos índices de popularidad presidencial–han puesto a La Moneda en jaque. A dos años de la próxima elección presidencial, el presidente aún no ha logrado consolidar a su gobierno. No está claro cuál va ser la gran contribución del cuatrienio de Piñera. En un artículo anterior, sugerí que una buena opción sería una reforma electoral.

Sin embargo, una reforma iría en contra de la posición política que han manifestado los partidos de la Alianza desde el retorno de la democracia. Mientras su objetivo ha sido preservar el sistema binominal, la Concertación ha empujado por un cambio. Mientras la Alianza ha insistido en la virtud de estabilidad que entrega el binominal, la Concertación ha criticado su desproporcionalidad.

Por eso fue una sorpresa cuando un proyecto de reforma electoral (Boletín 7417-07) ingresó con la firma de un diputado UDI. Esta sorpresa se transformó en expectativa cuando La Moneda anunció la intención de explorar alternativas al sistema electoral. Si bien este debate ha levantado esperanza, mi sugerencia es mantener la calma. Lo más probable es que todo siga igual.

Según el cientista político David Altman, existen 5 grandes propuestas de cambio al sistema electoral.

  1. Sistema Binominal Corregido: Mantener sistema binominal, pero agregar escaños. Se baraja aumentar la Cámara de Diputados de 120 a 150 y el Senado de 38 a 50.
  2. Sistema Mayoritario: Reemplazar el sistema binominal por un sistema uninominal. Esto implica un redistritaje nacional.
  3. Sistema Proporcional: Reemplazar el sistema binominal por un sistema proporcional puro. Este se asimila al que existía en Chile previo a 1973. Esto implica aumentar la cantidad de escaños por distrito.
  4. Sistema Mixto Paralelo: Instalar un sistema de elección paralelo, donde una parte de los legisladores son electos en distritos uninominales y otra parte de los legisladores son electos por listas proporcionales regionales.
  5. Sistema Mixto Compensatorio: Instalar un sistema de elección mixto paralelo, pero con un vínculo directo entre ambos sistemas para mantener la proporcionalidad.

Para efectuar cualquier cambio importante a la Ley electoral, la Constitución establece que se necesita un quórum de 3/5 partes de la Cámara (72 diputados) y 3/5 partes del Senado (23 senadores). De estas 5 grandes propuestas la que tiene la mayor probabilidad de pasar por la Cámara es el sistema binominal corregido. La segunda propuesta con mayor probabilidad de pasar por el poder legislativo es el sistema mayoritario. Las restantes tres propuestas son improbables de pasar.

El binominal corregido tiene el apoyo de la UDI y RN. Si La Moneda tiene que hacer una reforma, el binominal corregido sería la mejor opción de RN y la segunda mejor opción de la UDI (tras status quo). En la Concertación el principal beneficiado sería el PDC. Mientras es improbable que otros partidos de la Concertación apoyen el proyecto, los diputados independientes pero cercanos a la Alianza (Isasi, Velázquez y Delmastro) también se sumarían, dado que podrían obtener importantes beneficios electorales con 30 escaños adicionales.

Por su parte, los principales beneficiados de un sistema mayoritario serían la UDI, el PDC y el PS–los partidos más grandes del país. El PPD también podría estar de acuerdo con este proyecto. Por su parte, RN y el PRSD tendrían mayores dificultades para competir con otros partidos en distritos uninominales, por lo que estarían en contra. Los independientes, en cambio, estarían a favor de sistemas uninominales porque derrumba las barreras de entrada a caudillos locales que tiene el sistema binominal.

El sistema proporcional tiene poca llegada en los partidos de la Alianza. La Concertación, en cambio, estaría a favor de adoptar cualquier sistema electoral más proporcional que el binominal. Lo mismo va para los diputados del PCCH, del PRI y el PRO.

Finalmente los sistemas paralelos y compensatorios también serían rechazados por la Alianza–y aprobados por la Concertación–por su efecto proporcional. Pero encontrarían apoyo entre los diputados independientes (por tener distritos uninominales) y los diputados comunistas (por tener listas proporcionales).

Ahora bien, para reformar la Ley, también es necesario contar con el voto de al menos 23 senadores. Según la lógica expuesta arriba, la propuesta con mayor probabilidad de pasar por el Senado es el sistema binominal corregido (tendría 25 votos). La segunda propuesta con mayor probabilidad de pasar por el Senado es el sistema mayoritario (tendría 24 votos). Y al igual que el resultado de la simulación en la Cámara, las restantes tres propuestas son improbables de pasar.

Mi opinión es que el mejor sistema electoral para Chile sería un sistema mayoritario. Primero, porque obliga a un redistritaje. Esto naturalmente conlleva una disminución en la desproporcionalidad entre la cantidad de votantes inscritos en cada distrito y la cantidad de escaños disponibles por distrito que genera el sistema binominal. Con un sistema mayoritario con unidades electorales de 1 legislador, todos los distritos tendrán la misma cantidad de gente representada por 1 Diputado y 1 Senador.

Segundo, porque mantiene la estabilidad política. Se mantendrán las coaliciones porque los partidos tendrán incentivos para repartirse candidaturas a través del país. Dado que el redistritaje aumentará la cantidad de escaños disponibles, todos los partidos tendrán una alta probabilidad de nominar buena parte de sus políticos como candidatos. Además, el sistema mayoritario eliminará la particular distorsión del binominal de premiar a los segundos mejores.

De este modo, si el gobierno de Piñera pretende hacer una reforma electoral, mi opinión es elegir un sistema que represente un cambio al binominal pero que a la vez sea legislativamente viable. Entre las opciones binominal corregido y sistema mayoritario, solo el segundo cumple los requisitos. Si bien ambas propuestas son coherentes con la posición política de la Alianza, el binominal corregido es simplemente continuidad, mientras que el uninominal es un verdadero cambio.