Archivos de la categoría Elección Senadores 2017

Fichas: simulación legislativa, 2017

La simulación legislativa es una proyección de los potenciales resultados de la elección de senadores y diputados.

¿Cómo la hacemos?

  1. Utilizamos la distribución de los resultados de las elecciones a concejales de 2016.
  2. Tomamos en cuenta el número de escaños disponibles en cada circunscripción y distrito para calcular el umbral mínimo de votos necesario para ser elegido.
  3. Consideramos evidencia anecdótica sobre fortalezas y debilidades de caudillos locales y candidatos independientes.

En las fichas se muestran los principales pactos, sus pronósticos y sus márgenes. El margen inferior indica el mínimo de escaños que anticipamos podrían conseguir y el superior indica el máximo. El total del margen superior indica los candidatos que son competitivos.

Sigue leyendo

Fichas: información electoral, 2017

Aquí puedes descargar nuestras fichas legislativas de 2017. Cada ficha muestra información electoral relacionada a cada distrito y circunscripción. Contiene el número de escaños disponibles, el número de titulares a la reelección, el nombre de los pactos que compite y los respectivos nombres de los candidatos.

Sigue leyendo

El Partido Comunista debe ser pragmático

Mañana viernes 21 de abril se abre el pleno del Comité Central del Partido Comunista (PC) para elegir a su candidato presidencial. Toda la evidencia anecdótica apunta a que proclamarán a Alejandro Guillier. Además de aquello, el pleno también buscará zanjar la decisión de colaborar con el Partido Progresista (PRO) en una lista parlamentaria conjunta.

Este proceso interno reafirma la noción de que el Partido Comunista es mucho menos ideológico de lo que algunos le gustaría y mucho más pragmático de lo que otros piensan. (Por cierto, la naturaleza del PC y su relación con la centroizquierda es un debate recurrente en al menos las últimas tres elecciones– como escribo aquí).

¿Qué duda cabe? El PC ya no es lo que era. No es es el PC de los 70s, no es el PC de los 90s, y no es el PC de los 2000s. Este nuevo PC es un partido dispuesto a conversar y debatir. Es un partido racional e instrumental. Es un partido que entiende que debe negociar para avanzar. Pero no ha sido fácil, es una lección que ha tenido costos.

Para muchos los años de gloria del PC fueron los noventas, cuando Gladys Marín estuvo a la cabeza de la colectividad. En esos años el leiv motiv del partido era avanzar sin tranzar. Evidencia de aquello es el currículum electoral de Marín. La ex Diputada (1969-1973) tuvo tres candidaturas fallidas tras el retorno a la democracia: en 1993 (#D8), 1997 (#SantiagoPoniente), y 1999 (presidencial).

Marín nuca fue elegida porque nunca quiso negociar. Siempre buscó mantener al partido como una herramienta ideológica, agresiva e inquisidora. En ese sentido, Marín dejó las idea en un segundo plano. No sorprende entonces que durante sus años a cargo del PC, el partido nunca ganó un escaño. Si algo logró, fue alienar a sus votantes.

El cambio vino cuando el partido comprendió la necesidad de moderar sus forma (aunque no necesariamente sus fondo). En 2009 negoció un trato electoral con la Concertación. En este pacto por omisión (donde la Concertación no llevó candidatos en algunos distritos) el PC logró volver al Congreso, al elegir a tres diputados (Carmona, Gutiérrez y Teillier), después de 37 años.

El PC profundizó su pragmatismo en 2013, al entender paradojalmente que la única forma de derrotar el sistema sería participando en el sistema. Un pacto total con la Concertación le permitió llevar más candidatos que nunca antes en las listas legislativas de la centroizquierda, y como consecuencia conseguir los mejores resultados electorales en más de cuatro décadas.

En solo dos periodos legislativos (ocho años) el PC logró entrar al sistema por primera vez y luego duplicar su presencia legislativa. Hoy cuentan con seis diputados: Cariola, Carmona, Gutiérrez, Núñez, Teillier, y Vallejo. Si la historia reciente les ha enseñado algo es que subirse al carro ganador oportunamente brinda beneficios.

En este caso subirse al carro ganador oportunamente significa apoyar al candidato presidencial favorito de la coalición más grande a la izquierda del centro: en este caso, Guillier y la Nueva Mayoría. Todo apunta a que esa es la fórmula mágica. De hecho, no solo podrían duplicar su bancada en la Cámara, pero además aspirar a un escaño en el Senado.

La tensión está puesta en el segundo de los puntos mencionados en la premisa: la negociación legislativa con el PRO. Si el PC busca negociar con un partido fuera de la Nueva Mayoría corta la racha que corre. Romper con un pacto que solo le ha brindado beneficios sería un error. La única forma de que esta negociaciones fueran fructíferas es si el PRO finalmente ingresa a la Nueva Mayoría.

Lo anterior es improbable por una serie de motivos, como por ejemplo la imposibilidad de cuadrar a todos los candidatos legislativos de esta potencial mega-coalición en una sola lista legislativa. Pero no es imposible. Si el PC logra ser el puente entre el PRO y la Nueva Mayoría será sin duda uno de los logros políticos más inesperados de los últimos tiempos.

Pero si finalmente es una decisión excluyente, como se anticipa, y el PC debe escoger entre (1) permanecer en la Nueva Mayoría o (2) colaborar con el Partido Progresista en una lista parlamentaria conjunta, debe escoger lo primero. Debe ser pragmático. Debe escoger el camino que a todas luces le promete mejores resultados electorales.