Archivos de la categoría Elección Presidencial 2017

#ApuestasTresquintos #SegundaVuelta

A pedido del público, damos por iniciada la segunda tanda de #ApuestasTresquintos.

¿Qué son las #ApuestasTresquintos?

Son juegos de predicción de resultados electorales de los usuarios que son parte de nuestra comunidad en redes sociales.

¿Cómo participar?

  1. La apuesta se deberá hacer vía comentario/estado público en Twitter o Facebook con los hashtags –> #ApuestasTresquintos #SegundaVuelta.
  2. La apuesta solo deberá llevar el apellido de los candidatos y el porcentaje de voto con un solo decimal. El total debe sumar 100. Solo se acepta una apuesta por persona. Ejemplo:

REGLAS:

1-. El juego comienza el día 4 de diciembre de 2017 y termina el día 16 de diciembre de 2017 (a las 23:59). La apuesta se deberá hacer entre las fechas mencionadas.

2-. El ganador de la apuesta será el más certero.

3-. De existir empate, ganará quien haya realizado la apuesta primero. (mientras antes la realices, mejor)

4-. No se registrarán apuestas enviadas por otros canales u otros métodos.

PREMIO:

1-. El ganador tendrá el honor de haber ganado una de las #ApuestasTresquintos y además, podrá disfrutar de un Pisco Mal Paso  para celebrar (retiro en Santiago, Chile).

Presidenciales: Victorias y Derrotas

Es importante definir criterios para evaluar el desempeño de candidatos presidenciales antes de una elección. Es la única forma de calificar sus presentaciones de forma objetiva. Si no se definen criterios a priori, los candidatos podrán declarar victorias inexistentes o se les podrán imputar derrotas falsas.

Fijar criterios de evaluación no es una tarea fácil, pues involucra considerar múltiples dimensiones, a partir de historias particulares y prospectivas específicas. Por ejemplo, si un candidato pasa a segunda vuelta no necesariamente es una victoria o si otro candidato no pasa a segunda vuelta no necesariamente es una derrota. Sigue leyendo

Pronóstico: Piñera se mantiene; Guiller se aleja de Sánchez; Goic sube un punto

Resultado:

Piñera=44,4%; Guillier=23,5%; Sánchez=16,3%; Goic=6,0%; Kast=3,8%; Enríquez-O=2,9%; Navarro=0,3%; Artés=0,2%

Pronóstico:

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La cohesión y redundancia de las primarias del Frente Amplio

Publicado en La Tercera

Beatriz Sánchez y Alberto Mayol son los dos candidatos más similares de una misma coalición en disputar una primaria desde el retorno de la democracia. Hubo claras diferencias entre Eduardo Frei y Ricardo Lagos en 1993, entre Lagos y Andrés Zaldívar en 1999, entre Soledad Alvear y Michelle Bachelet en 2005 (aunque finalmente se suspendió), entre Frei y José Antonio Gómez en 2009, y naturalmente entre Bachelet, Andrés Velasco, Claudio Orrego, y Gómez en 2013.

Esto lo sostengo basado en el delicado trato que tuvieron entre sí Sánchez y Mayol en el primer debate. Desde el comienzo, los dos candidatos mostraron un alineamiento extraordinario. Estuvieron de acuerdo en absolutamente todo. En pasajes, el debate pareció un sparring coordinado y diseñado para prevenir cualquier daño. Si hubo algún desacuerdo fue solo de matices y prioridades, pocas diferencias de forma y por cierto que ninguna de fondo.

Por una parte, la similitud entre los candidatos habla de la cohesión que existe en la coalición (lo que irónicamente contrasta con su carácter de “Amplio”), pues muestra que las ideas de fondo no varían a pesar del nombre del candidato. Algunos podrán interpretar esto como algo positivo, dado que aísla al Frente Amplio, y lo eleva por sobre el agresivo contexto político por el cual atraviesan todos los otros sectores políticos, sobre todo los tradicionales.

Por otra parte, la similitud ente los candidatos confirma la estrategia política y electoral del Frente Amplio. El carácter tenue del debate sugiere que los candidatos no están en las primarias para debatir, al menos no en el sentido tradicional, si no que están ahí para presentar las ideas del conglomerado. Más específicamente, no están en las primarias para elegir al mejor de los dos candidatos, están en las primarias para darse a conocer.

En principio no tengo ningún problema con esta estrategia, pues es una impecable táctica electoral. El desafió del Frente Amplio es precisamente darse a conocer, y qué mejor oportunidad para hacerlo que participando en primarias, donde además pueden generar un contraste crucial con su rival directo: los partidos de la Nueva Mayoría y sus candidatos presidenciales. A simple viste parece una decisión sencilla, que solo promete réditos.

Pero si lo anterior es correcto, que la participación del Frente Amplio en las primarias no es genuina, implica que están utilizando las primarias para un propósito para el cual no fueron diseñadas. Por definición las primarias son para elegir entre candidatos que representan distintas ideas de un mismo sector, y no para avanzar agendas políticas particulares. En esencia, el problema es que caen en la misma práctica que critican de los demás.

Lo anterior es una sutil diferencia y por ende mucha gente no verá el problema contingente en el trasfondo de las primarias del Frente Amplio. De hecho, esa sutileza es un engranaje central para que la estrategia funcione: que la gente no note la intencionalidad. Mi intuición es que los líderes de la coalición no dimensionaron la similitud entre los dos candidatos. Si lo habrían hecho, probablemente hubiesen optado por otra ruta.

La estrategia de las primarias solo funciona si es que hay al menos una apariencia de competencia entre los candidatos, aunque esta no exista en el fondo. Por eso era crucial que en el primer debate los candidatos rivalizaran entre ellos. Era esencial que Sánchez y Mayol confrontarán ideas y contrastaran programas para que mostrarán que la decisión de ir a primarias era genuina y no estratégica. Lamentablemente no fue así.

Si el debate hubiese sido más directo, confrontacional, y un candidato hubiese destacado más que el otro, hubiese sido una victoria rotunda. Pero el debate fue tenue, probablemente debido a la cohesión natural de la coalición. Pero eso es lo que transforma las primarias en redundantes. ¿Qué utilidad tiene ver a dos candidatos que repiten lo mismo todo el rato? ¿Cuál es la diferencia del primer debate con una presentación de un programa? La respuesta a estas dos preguntas es: ninguna.

Un triste espectáculo

Publicado en La Tercera


Las primarias están en la cuerda floja. Ninguna de las dos grandes coaliciones políticas ha logrado ordenar sus filas hasta el momento. Esto ha generado una serie de rencillas internas, a vista paciencia de la gente. Para muchos estos impases políticos no son más que un triste espectáculo. Pues generan la sensación de que la clase política está más preocupada de resolver sus propios problemas que los de la gente. Quienes ponen trabas a las primarias, y generan esta lamentable sensación, tienen nombre y apellido.

Por un lado, las primarias de Chile Vamos están en duda por culpa expresa de Sebastián Piñera. Mientras que Felipe Kast y Manuel José Ossandón ya inscribieron sus nombres, el ex Presidente aún no ha hecho lo suyo. Por otra parte, las primarias de la Nueva Mayoría están con freno a mano por encargo de Carolina Goic. Mientras que su principal contrincante, Alejandro Guillier, ha gritado a los cuatro vientos su intención de inscribirse, la Senadora ha sido en el mejor de los casos enigmática.

Parte del objetivo de tener primarias reguladas por la Ley es precisamente para evitar espectáculos como estos, donde los partidos y los candidatos ventilan sus problemas internos en la plaza pública. De hecho, las primarias funcionan bastante bien para reducir la frecuencia e intensidad de estos impases, al incentivar a los partidos a contrastar ideas y limar asperezas en casa. A su vez, sirven para que los partidos puedan escoger a los mejores candidatos, al someterse al escrutinio de sus votantes más fieles.

Quizás para los partidos tiene sentido sacar la calculadora y el mapa para tomar decisiones, sobre todo en época de elecciones. Después de todo, existen con el objetivo ulterior de ganarlas. Pero para la gente el debate de ir o no ir a primarias no solo es innecesario, pero además es redundante. Para ellos la imagen de los políticos hablando de política todo el día solo sirve para reafirmar la idea de que le están haciendo el quite a los problemas reales. Entre otras cosas, esta forma de hacer política sirve para potenciar la desafección con la clase política.

Ante esta sensible bifurcación lo ideal sería que todas las coaliciones que tengan a más de un precandidato presidencial simplemente se sometieran a primarias para definir a sus abanderados. Pues en lo material, para la gente tiene poco sentido ver a Piñera constantemente desconociendo las invitaciones de sus compañeros de coalición, y a Goic diariamente calculando su probabilidad de derrocar a sus socios históricos. Para la gente éstas situaciones solo confirman la intuición de que los políticos son parte del problema y no de la solución.

A pesar de que hay evidencia que sugiere que a nivel individual a Piñera y a Goic les podría ir mejor si se saltan las primarias, también hay algunas razones que invitan a pensar que les podrían ser útiles. Es más fácil verlo con Piñera, quien lidera en la derecha. Si se somete a primarias, el ex Presidente puede matar a dos pájaros de un tiro: primero, sacar de carrera a sus dos contrincantes más importantes, y segundo, legitimar su intención de ser el candidato único de todo el sector. Dado que ganaría las primarias caminando, debiese ser una decisión fácil.

Para Goic este cálculo es más complejo, pues la Senadora busca llevar a la Democracia Cristiana por una senda que le devuelva la independencia y autonomía de su época de gloria. A ésta visión romántica se contrapone una visión la pragmática, que sugiere que ir a primarias es el mejor camino. En efecto, sumando y restando pareciera que la segunda opción es mejor, pues es la única forma de mantener a la coalición de centroizquierda unida, y minimizar la probabilidad de victoria de Piñera. Dado lo que está en juego, debiese ser una decisión fácil.

Esta contraposición, entre lo romántico y lo pragmático, es lo que dificulta la decisión de Goic. Pues ir a primera vuelta significa privilegiar lo romántico por sobre lo pragmático e ir a primarias implica favorecer lo pragmático por sobre lo romántico. Si suponemos por un segundo que el objetivo de Goic es mantener la unidad de su coalición, reducir la probabilidad de que esa misma coalición pierda en la elección presidencial, mientras repara (en la medida de lo factible) la fe de la gente en la política por el solo hecho de someterse a primarias, no debiese ser una decisión difícil.

Las primarias son positivas para la democracia, e incluso podrían ser beneficiales para todos los involucrados, mediando algunos costos. No someterse a primarias solo profundiza la desafección con la política, lo que eventualmente podría transformarse en un sentimiento anti-sistema más permanente. Las visiones individualistas de Piñera y Goic podrían dañarles en el largo plazo. Si insisten en su travesía, el primero podría generar un problema innecesario con sus dos rivales más importantes y la segunda podría llevar a la DC a una debacle electoral de proporciones épicas.

La DC se va arrepentir si va a primera vuelta

En un comentario anterior sugerí que la candidatura de Goic se caería (ver aquí). Esta idea está basada en un proceso lógico que supone que la DC buscará maximizar sus utilidades electorales. Si por el contrario, la DC está más interesada en levantar una candidatura testimonial, basada en una decisión sentimental que busca restablecer la independencia histórica del partido, entonces muy por el contrario, la candidatura de Goic no se caerá.

Este segundo camino me recuerda a lo que pasó con el Partido Conservador y el Brexit en Reino Unido. En un comienzo las élites de los Conservadores enérgicamente incentivaron la salida de la Unión Europea. Pero a medida que las ideas tomaron fuerza, comenzaron a lentamente a echar hacia atrás. Pues tenían bastante claro que la consecuencia de la salida podría ser desastrosa para el escenario político económico del país.

Es similar a lo que pasa aquí, porque la energética llamada de las élites de la DC de ir a primera vuelta finalmente está tomando fuerza a nivel local. Una reciente nota de prensa sugiere que hay una serie de mesas regionales que piden ir a primera vuelta (ver aquí). Mi intuición es que a medida que las élites locales se entusiasman con la idea de seguir un camino propio, las élites nacionales van a ir echando hacia atrás, pues saben que las consecuencias podrían ser desastrosas.

Goic, y la mesa, podrían decidir ir a primera vuelta, pero será el peor de los dos caminos posibles. Y ellos lo saben. Lo que comenzó como una presión para mejorar la negociación parlamentaria se está saliendo fuera de control. Algunos sugieren que la DC podría perder hasta 9 de sus 22 diputados (ver aquí). No solo serán impulsores directos de la división definitiva de la coalición, sino que además serán participes pasivos en la victoria de Piñera.

El Partido Comunista debe ser pragmático

Mañana viernes 21 de abril se abre el pleno del Comité Central del Partido Comunista (PC) para elegir a su candidato presidencial. Toda la evidencia anecdótica apunta a que proclamarán a Alejandro Guillier. Además de aquello, el pleno también buscará zanjar la decisión de colaborar con el Partido Progresista (PRO) en una lista parlamentaria conjunta.

Este proceso interno reafirma la noción de que el Partido Comunista es mucho menos ideológico de lo que algunos le gustaría y mucho más pragmático de lo que otros piensan. (Por cierto, la naturaleza del PC y su relación con la centroizquierda es un debate recurrente en al menos las últimas tres elecciones– como escribo aquí).

¿Qué duda cabe? El PC ya no es lo que era. No es es el PC de los 70s, no es el PC de los 90s, y no es el PC de los 2000s. Este nuevo PC es un partido dispuesto a conversar y debatir. Es un partido racional e instrumental. Es un partido que entiende que debe negociar para avanzar. Pero no ha sido fácil, es una lección que ha tenido costos.

Para muchos los años de gloria del PC fueron los noventas, cuando Gladys Marín estuvo a la cabeza de la colectividad. En esos años el leiv motiv del partido era avanzar sin tranzar. Evidencia de aquello es el currículum electoral de Marín. La ex Diputada (1969-1973) tuvo tres candidaturas fallidas tras el retorno a la democracia: en 1993 (#D8), 1997 (#SantiagoPoniente), y 1999 (presidencial).

Marín nuca fue elegida porque nunca quiso negociar. Siempre buscó mantener al partido como una herramienta ideológica, agresiva e inquisidora. En ese sentido, Marín dejó las idea en un segundo plano. No sorprende entonces que durante sus años a cargo del PC, el partido nunca ganó un escaño. Si algo logró, fue alienar a sus votantes.

El cambio vino cuando el partido comprendió la necesidad de moderar sus forma (aunque no necesariamente sus fondo). En 2009 negoció un trato electoral con la Concertación. En este pacto por omisión (donde la Concertación no llevó candidatos en algunos distritos) el PC logró volver al Congreso, al elegir a tres diputados (Carmona, Gutiérrez y Teillier), después de 37 años.

El PC profundizó su pragmatismo en 2013, al entender paradojalmente que la única forma de derrotar el sistema sería participando en el sistema. Un pacto total con la Concertación le permitió llevar más candidatos que nunca antes en las listas legislativas de la centroizquierda, y como consecuencia conseguir los mejores resultados electorales en más de cuatro décadas.

En solo dos periodos legislativos (ocho años) el PC logró entrar al sistema por primera vez y luego duplicar su presencia legislativa. Hoy cuentan con seis diputados: Cariola, Carmona, Gutiérrez, Núñez, Teillier, y Vallejo. Si la historia reciente les ha enseñado algo es que subirse al carro ganador oportunamente brinda beneficios.

En este caso subirse al carro ganador oportunamente significa apoyar al candidato presidencial favorito de la coalición más grande a la izquierda del centro: en este caso, Guillier y la Nueva Mayoría. Todo apunta a que esa es la fórmula mágica. De hecho, no solo podrían duplicar su bancada en la Cámara, pero además aspirar a un escaño en el Senado.

La tensión está puesta en el segundo de los puntos mencionados en la premisa: la negociación legislativa con el PRO. Si el PC busca negociar con un partido fuera de la Nueva Mayoría corta la racha que corre. Romper con un pacto que solo le ha brindado beneficios sería un error. La única forma de que esta negociaciones fueran fructíferas es si el PRO finalmente ingresa a la Nueva Mayoría.

Lo anterior es improbable por una serie de motivos, como por ejemplo la imposibilidad de cuadrar a todos los candidatos legislativos de esta potencial mega-coalición en una sola lista legislativa. Pero no es imposible. Si el PC logra ser el puente entre el PRO y la Nueva Mayoría será sin duda uno de los logros políticos más inesperados de los últimos tiempos.

Pero si finalmente es una decisión excluyente, como se anticipa, y el PC debe escoger entre (1) permanecer en la Nueva Mayoría o (2) colaborar con el Partido Progresista en una lista parlamentaria conjunta, debe escoger lo primero. Debe ser pragmático. Debe escoger el camino que a todas luces le promete mejores resultados electorales.

Piñera y Goic directo a primera vuelta

Es posible que las primarias legales no se realicen. Por el lado de Chile Vamos Piñera ha señalado (por omisión) que iría directo a primera vuelta, mientras que por el lado de la Nueva Mayoría Goic ha hecho declaraciones explicitas sugiriendo que haría lo mismo. Personeros de la UDI (como Jacqueline Van Rysselberghe) y de la DC (como Ignacio Walker) han estado encargados de darle profundidad y sentido a estas amenazas.

Me parece que es saltarse las primarias es una mala idea. Piñera y Goic deben ir a primarias. Pero no porque se ve bien, sino que por el propio bien de las coaliciones y partidos que representan. Las primarias son mecanismos naturalmente diseñados para redistribuir el apoyo tras un solo candidato, con el único fin de potenciar su candidatura. En esta línea, sería absurdo no usarlas para maximizar las prospectivas de ganar en la elección de noviembre.

Al parecer los candidatos no piensan lo mismo. En contraste, ven las primarias como un escollo. El cálculo original de Piñera fue que el apoyo que concita ya es suficiente para triunfar y que puede ir directo a primera vuelta sin temor a perder votos frente a sus rivales. El cálculo original de Goic fue que la DC puede mejorar su representación parlamentaria si va en una lista sola. Pero ambos cálculos son erróneos.

Si Piñera se salta las primarias es probable que Ossandón y Kast vayan directo a primera vuelta. Quizás no le quiten una gran cantidad de votos, pero podrían ser suficientes para debilitarlo frente al candidato de la Nueva Mayoría. Si Goic se salta las primarias significa que va ir sola o en una lista conjunta con el PPD. En el primer caso el resultado sería negativo para su partido, y en el segundo caso el resultado sería negativo para su coalición.

Piñera ya ha señalado que esta dispuesto ir a primarias. Si esto es cierto o solo una jugada política esta por verse. Pero toda la evidencia apunta a que es una buena idea. No solo lograría generar convergencia en su sector, pero además sacaría de carrera a sus rivales más importantes. Para Piñera esta es una situación óptima, pues necesita construir esa imagen de legitimidad tanto como necesita reducir el fuego amigo.

Goic parece estar más indecisa, principalmente porque la decisión no depende de ella, sino que del PPD (como explico aquí). Es en este limbo me parece urgente tomar control del partido y decidir ir a primarias (es mejor que depender de la voluntad de otros). Si Goic declina ir a primera vuelta ahora, podría conseguir, entre otras cosas, mejores resultados en la negociación de la lista parlamentaria conjunta.

La Nueva Mayoría debe ir en una lista parlamentaria

Entre 1989 y 2009 los cuatro partidos grandes de la centroizquierda (DC, PS, PPD, PR) compitieron juntos bajo la etiqueta Concertación. En 2013 repitieron la formación titular pero ficharon a un partido adicional (PC) y compitieron bajo la etiqueta Nueva Mayoría.

Hoy esa coalición se ve amenazada por dos factores:

  1. La división de la coalición entre gradualistas (DC) y progresistas (PS, PRSD)
  2. La división interna del PS entre pragmáticos (a favor de Guillier) y fundamentalistas (a favor de Lagos)

El primer factor tiene su origen en los quiebres del gobierno, y es estructural. Es lo que ha alimentado la decisión de la DC de ir a primera vuelta. Es una excusa perfecta para salir de una coalición que los dirigentes tradicionales sienten que va demasiado rápido en materia programática.

El segundo factor tiene su origen en los cálculos electorales, y es coyuntural.  Es simplemente la división entre aquellos que apoyan al más probable ganador y aquellos que buscan respaldar ideas fundamentales del socialismo (o al menos a sus líderes).

Estas divisiones están tras las especulaciones que le dan vida al rumor de que la Nueva Mayoría se podría quebrar, entendiendo que el quiebre no es si van dos candidatos presidenciales, sino que si van dos candidatos presidenciales y dos listas parlamentarias.

La división de la Nueva Mayoría en dos candidatos presidenciales y dos listas parlamentarias depende de una factor:

  • Si el PPD decide ser pragmático y apoyar al más probable ganador o si decide ser fundamentalista y apoyar al gradualismo concertacionista. Ser pragmático significa apoyar a Guillier (e implícitamente incentivar la conformación de una lista), y ser fundamentalista significa apoyar a Goic (y explícitamente incentivar la conformación de dos listas)

El PPD es fundamental (como explico aquí) porque inclina la balanza en el peso legislativo. Guillier puede competir sin el apoyo del PPD, pero Goic no puede. La lógica es que si Goic compite sola le iría muy mal a ella y a su lista parlamentaria. Solo lograría mantener o aumentar su representación si es apoyada por el PPD.

Pero más allá de lo que le conviene a los partidos, es necesario pensar en la coalición. Aquí la pregunta es si la Nueva Mayoría le iría mejor junta o dividida. Mi impresión es que le iría mejor junta. Es decir con los 5 partidos titulares apoyando a un candidato presidencial y a una lista parlamentaria.

Algunas de las razones de por qué a la Nueva Mayoría le iría mejor junta que separada son las siguientes:

  1. Una lista sería compacta y tendría mejores candidatos, lo que maximizaría el número de votos, y presumiblemente el número de escaños
  2. Una lista facilita cumplir con los umbrales fijados por la Ley de cuotas (40% de mujeres)
  3. Una lista obtendría mejores resultados a nivel agregado en todas las unidades electorales que reparten escaños impares (3 de 7 circunscripciones y 17 de 28 distritos)

Algunos podrán ver motivos a favor de ir en dos listas en cada una de estas razones (particularmente la 1 y 2). Como por ejemplo que dos listas acomoda de mejor manera las aspiraciones de los legisladores titulares. Pero esos argumentos están construidos en base a intereses particulares y no generales.

No es una decisión fácil, pues depende de un partido emocionalmente herido (el PPD) y de un partido que ve la decisión como una manera de hacer justicia histórica para sus militantes (la DC). Pero la evidencia dura, más allá de lo que quieran los dirigentes, es que ir en una lista parlamentaria es mejor.

El PPD tiene la pelota

Todos los partidos de la Nueva Mayoría tienen un candidato presidencial, menos el Partido Por la Democracia. El Partido Radical, el Partido Socialista, y (probablemente) el Partido Comunista apoyan a Alejandro Guillier; el Partido Demócrata Cristiano apoya a Carolina Goic. El PPD tuvo a Ricardo Lagos, pero ya no. Por eso, debe elegir un nuevo rumbo. Tiene tres alternativas:

  1. Mantenerse neutral. Esto implica dar libertad de acción en las primarias (si se realizan) o bien en la primera vuelta.
  2. Levantar a un candidato propio. Entre los potenciales presidenciables destacan Felipe Harboe, Ricardo Lagos W., Jorge Tarud, y Carolina Tohá.
  3. Apoyar a Alejandro Guillier o a Carolina Goic. Esto lo pueden hacer por medio de un instructivo directo de la Mesa o por medio de una consulta interna.

La primera alternativa es la opción por defecto. Es la única manera de no cometer un error político que podría tener costos significativos en el futuro. La segunda alternativa es lo más fácil después de mantenerse neutral, pues cualquiera de los cuatro candidatos mencionados podría fácilmente tomar el comando de Lagos y hacerlo propio, bajo el trato de promover su programa.

La tercera alternativa es lejos lo más probable, pero también lo más complejo. Es probable porque el proyecto de una candidatura única ya fracasó y todo indica que lo haría otra vez, independiente del candidato. Y es complejo por los potenciales efectos que tendría sobre la propia coalición y eventualmente sobre el resultado de la próxima elección presidencial.

Si el PPD escoge apoyar a Guillier, encierra a la DC, obligándola a ir sola a primera vuelta y levantar una lista legislativa propia. Con 4 partidos a su favor, Guillier no tiene incentivos para ir a buscar a la DC, pero la DC sí tiene incentivos para ir a buscar a Guillier. Sobre todo si significa evitar una masacre electoral de proporciones bíblicas. Resultado: cohesión y supervivencia de la coalición.

Si el PPD escoge apoyar a Goic, oxigena a la DC, potenciando su viabilidad de levantar una candidatura competitiva. La DC sabe que si va sola podría perder hasta un cuarto de sus parlamentarios. Pero si tiene un acompañante de peso (como el PPD) podría incluso aumentar sobre su base. Resultado: división y muerte de la coalición.

El resultado de la elección presidencial depende de estos dos escenarios. En el primer escenario, una Nueva Mayoría cohesionada y disciplinada puede optar por ganar en segunda vuelta. En el segundo escenario, una centroizquierda dividida y frustrada debe luchar no solo contra sí misma y contra su archienemigo (la derecha) sino que también contra el Frente Amplio.