Archivos de la categoría Cambio de Mando

Bachelet: entre el Congreso y la calle

Publicado en La Tercera

Bachelet ganó la elección presidencial de 2013 porque presentó el programa de gobierno más atractivo. Fue la única persona que logró ofrecer una respuesta integral a la plétora de demandas ciudadanas. La primera encuesta del CERC después de la elección sugiere que 71% de las personas apoya su propuesta de reforma constitucional, 79% apoya su iniciativa de reforma educacional y 63% apoya su planteamiento de reforma tributaria.

Bachelet también ganó la elección gracias a su capital político. Es imposible explicar el resultado sin considerar su especial conexión con el electorado. La encuesta del CERC revela que Bachelet es la presidente con mejor evaluación entre los que han sido elegidos desde 1958. La encuesta también refleja que 74% de las personas opina que el segundo gobierno de Bachelet será mejor o igual que el de Piñera.

A diferencia de mandatarios anteriores, las condiciones entre las cuales Bachelet toma el poder inducen a pensar que podrá cumplir sus promesas de campaña. El contingente legislativo y el respaldo ciudadano que la acompañan no tiene precedentes. Por primera vez, desde 1990, el presidente que asume tiene una mayoría significativa en el Congreso. A su vez, es la primera oportunidad, que el presidente es elegido con más de 60% de los votos.

La pregunta es si las reformas se van a hacer, independiente de las condiciones favorables. La respuesta depende de dos factores: el Congreso y la calle. Bachelet necesita controlar el Congreso para pasar las reformas, y requiere el apoyo de la calle para ejercer su autoridad. En esto, son factores complementarios. Si no controla el Congreso, no puede ejercer su autoridad. Si no cuenta con el apoyo de la calle, no puede pasar las reformas.

Bachelet asume la presidencia con 20 votos a favor en el Senado y 67 votos a favor en la Cámara. Para la reforma constitucional Bachelet necesita dos tercios de los votos en el Senado (25 votos) y en la Cámara (80 votos). Para la reforma educacional necesita tres quintos de los votos en el Senado (22 votos) y en la Cámara (69 votos). Y para la reforma tributaria necesita mayoría simple en el Senado (19 votos) y en la Cámara (61 votos).

El desafío en el Congreso, entonces, es alinear a su propio sector. Con los potenciales votos de Bianchi y Horvath en el Senado, y de Boric y Jackson en la Cámara, no habría excusas. Pasar los proyectos sólo dependería de ella. Por eso, el principal problema es evitar la fragmentación. La presidenta tendrá que presentar proyectos transversales, que sean de gusto de los más extremistas a los más centristas.

Una factor que juega a su favor es la popularidad. Bachelet debuta con una aprobación cercana al 60%. Este es un capital político mayor de lo que tuvo el presidente debutante en cualquiera de los cinco gobiernos anteriores. Ahora bien, si Bachelet no logra mantener un índice favorable, va a perder la capacidad de mantener la cohesión en su coalición. A la larga, esto significa que el gobierno podría perder autoridad como el principal legislador del país.

El segundo desafío, entonces, es controlar las movilizaciones sociales, es lidiar con las expectativas de la gente. Si no logra controlar las marchas, su aprobación presidencial naturalmente caerá; si no muestra avances sustanciales en los temas de la campaña, las movilizaciones no cesarán. Bachelet tendrá que encontrar una forma de poder mantener las movilizaciones bajo control en los tiempos en que se negocian los votos.

El éxito de la gestión de Bachelet depende de su control sobre el Congreso y su autoridad sobre la calle. Si logra alinear su sector y controlar las movilizaciones, no cabe duda que al menos dos de sus tres reformas prosperarán (la reforma educacional y la reforma tributaria). Por el contrario, si permite que las rencillas entre los partidos de su sector tomen vida propia, y además no logra encausar las marchas, podrían ser cuatro años para el olvido.