Posverdad y el Banco Mundial

Publicado en Las Últimas Noticias

Hace algunos días el conocido diario “Wall Street Journal” publicó un reportaje que sugirió que el Banco Mundial había manipulado los datos de un prestigioso ranking de negocios para intencionalmente perjudicar a Chile. El reportaje se basó en una entrevista a Paul Romer, el economista jefe de la institución, en la cual se deslizó la idea de que la intervención además tendría motivaciones políticas.

Pero la sorpresa vino tres días después de la publicación original, cuando el mismo Romer publicó una entrada en su blog personal, validando el reportaje, pero matizando que el efecto sería menor a lo inicialmente reportado. La entrada mostró números comparado el ranking de Chile con y sin la supuesta intervención, y sugirió que, si bien se hizo un cambio metodológico anómalo, no sería suficiente para infligir el daño imputado.

Y como si aquello fuera insuficiente, solo un día después, otra vez Romer, en línea con un comunicado oficial del Banco Mundial, publicó una segunda entrada en su blog personal, en la cual rechazó de forma tajante su entrevista y descartó cualquier manipulación intencional de datos con fines políticos. Para legitimar esta tercera versión, Romer y el Banco Mundial se comprometieron a realizar una revisión externa de los indicadores.

En suma, en solo cinco días hubo tres versiones del mismo asunto. La versión del diario contrastó con la versión del blog la cual a su vez contrastó con la versión del comunicado. Cabe preguntarse ¿cuál de las tres versiones es la verdadera?: ¿fue una intervención intencional, como sostiene el reportaje?, ¿fue un desaire de Romer, como confiesa el propio economista?, o ¿fue un desacierto del reportaje, como sugiere el Banco Mundial?

Lamentablemente no hay una respuesta inmediata a estas preguntas. Habrá que dejar pasar un poco de tiempo para dar una respuesta inequívoca. En efecto, a estas alturas darle solución al problema solo revelaría un sesgo de selección. Además, luego de toda la confusión, escoger una versión como verdad cuando cualquiera de las tres sigue siendo perfectamente posible, de poco serviría para resolver la pregunta de fondo.

Lo óptimo en casos como estos, donde hay mucho ruido y poca señal, es adoptar una aproximación científica, y mirar la evidencia antes de escribir la conclusión. En esa línea, solo queda esperar la revisión externa para saber si efectivamente hubo manipulación de datos o no. Tomar un bando ahora solo introduciría más problemas, pues generaría más dudas sobre el lugar de Chile en el famoso ranking.

Creer que hay una conspiración en contra del país es tan fútil como pensar que no hay absolutamente nada tras el reportaje de uno de los diarios más influyentes del mundo. Hoy, en un escenario de posverdad, donde muchos inventan versiones ficticias para instalar verdades propias, urge ciencia y serenidad. En este confuso episodio, faltó reflexión y pausa de todos los involucrados.

 

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