¿Por qué Bachelet coopera con Piñera?

Publicado en Las Últimas Noticias

Dicen que el periodo que transcurre entre la victoria del candidato presidencial y su arribo a La Moneda es cuando más poder logra ejercer. Quizás por eso es que todos los ojos están puestos sobre Piñera, quien en estos momentos prepara su segunda instalación. Desde su sede en Apoquindo 3000 diseña el modelo de gobierno que instalará y recluta a las personas que lo acompañarán.

Las últimas señales de su campaña presidencial dan para pensar que su segundo gobierno será más centrista y moderado que el primero. Su promesa de no tocar la gratuidad universitaria, e incluso ampliarla en algunos casos, y su sugerencia, más discreta, de evaluar una AFP estatal, conducen a pensar que podría haber más líneas de continuidad que las esperadas con el gobierno que sale.

Pero quizás una de las señales más poderosas del traslado de Piñera hacia un espacio de consenso es el modo con que ha conducido la primera parte de la transición. Las reuniones bilaterales con los ministros de Bachelet sugieren que al menos existe la intención de entender de buena manera el trabajo que se ha realizado. La sola intención de comprender dónde están las debilidades y las fortalezas del gobierno de primera fuente es un hecho valorable.

El modelo consociativo de la instalación de Piñera contrasta de forma brusca con la de Bachelet en 2014, cuando su círculo cercano se encargó de sustituir de forma categórica a los ministros salientes. En esa instalación, predominó el modelo de la retroexcavadora, propuesta por el Senador Quintana, donde el objetivo de reemplazo tomó precedencia por sobre la idea de renovación.

Las reuniones bilaterales de Piñera son una buena idea porque muestran un espíritu de cooperación. El dialogo y el consenso brillan en tiempos donde predomina la sospecha y el desprestigio. No solo simbolizan un esfuerzo por generar lazos de largo plazo en temas estructurales, pero además sirven para reforzar la idea de que el gobierno que se instala está al tanto de lo que viene.

Pero el mérito no es solo de Piñera. Bachelet parece haber revertido su opinión sobre los beneficios de la instalación unilateral. Hoy, la Presidenta también colabora activamente para que el camino sea menos pedregoso. Facilita e incentiva la colaboración de sus ministros y subsecretarios con Piñera. Al parecer entendió que el dialogo y el traspasó pacifico son un bien común y transversal a la ideología política.

Esta cooperación a nivel institucional es positiva. Pero también hay que sacar cuentas alegres de la colaboración de referentes, como el ex ministro de Hacienda Rodrigo Valdés, quien tras su reunión destacó los méritos del ejercicio bilateral. En definitiva, mientras que Piñera y Bachelet colaboraran en lo estructural, hay una buena disposición de un arco mucho más amplio de gente, que le dan un tono positivo al cambio de mando.

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