El éxodo de Mariana

Publicado en Las Últimas Noticias

Finalmente se concretó la anticipada renuncia de Mariana Aylwin a la Democracia Cristiana. Después de varios meses remando en contra la corriente, la emblemática Diputada, Ministra e hija de ex Presidente oficializó su salida junto a otros treinta camaradas. La gran pregunta es qué significa esto para la DC.

Algunos sostienen que, en comparación a otros episodios similares, no significa mucho. Dicen que no sería más que un invento de los medios de comunicación y los propios miembros de la facción Marianista, y que a la larga no tendría mayores consecuencias para el sistema político o para el partido.

Otros sostienen que es una situación grave y que podría ser el presagio de un derrumbe mayor, pues no solo coincide con un momento de alta vulnerabilidad teórica, por estar fuera de un paragua coalicional, pero además con un momento de alta vulnerabilidad práctica, por la reciente paliza electoral.

El principal punto de comparación es la expulsión del emblemático Senador DC Adolfo Zaldívar en 2007. Luego de ser acusado de colaborar con el gobierno de Sebastián Piñera, el Tribunal Supremo votó a favor de su salida. Pero inesperadamente, y en símbolo de protesta y solidaridad, renunciaron 5 diputados en ejercicio.

Si se evalúa por peso electoral, pareciera que la salida de Zaldívar causó más daño al partido. Pero si se considera el peso simbólico de las figuras que acaban de renunciar, y la incertidumbre por la cual atraviesa el partido, la salida de Aylwin parece ser al menos equivalente en gravedad.

Es verdad que Zaldívar y los cinco diputados que lo siguieron dañaron a la DC. Pero lo hicieron cuando el partido estaba atravesaba por un buen momento. En contraste, el éxodo de Mariana no solo conlleva la salida de cuatro ex ministros, sino que lo hace en medio del peor momento histórico del partido.

Ahora bien, más allá de preguntarse si la salida de Aylwin es mejor o peor que la de Zaldívar, lo cierto es que la DC pasa por un mal momento. Si la salida es más o menos grave, es irrelevante: una salida de esta naturaleza nunca es buena. La renuncia de Mariana y su lote no debe ser tomado a la ligera. Por eso, cabe preguntarse qué pasa en la DC que va de mal en peor.

La primera señal de malas decisiones fue cuando la DC abandonó la coalición que ayudó a fundar y formó parte por más de veinte años. En retrospectiva no tiene sentido haber buscado la vía propia, con Carolina Goic como abanderada presidencial y una lista parlamentaria completa, en un escenario políticamente complejo y electoralmente adverso.

Y como si ese traspié no hubiese sido suficiente, tampoco ayudó a que la presidenta de facto Carolina Goic y el presidente subrogante Matías Walker, renunciaran a la directiva días después de perder la elección. En un gesto noble pero equivocado descabezaron al partido en menos de una semana, dejándolo sin armas para enfrentar una crisis como la actual.

Por lo pronto, la tarea inmediata del partido es prevenir una fuga mayor. La directiva transitoria debe mandar señales de estabilidad y normalidad, para prevenir la salida de otros camaradas que consideran emigrar. Pues hay varios interesados en fichar a los renunciados, desde el gobierno de Piñera hasta el proyecto político de Andrés Velasco.

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