Los tres gabinetes de Piñera

Publicado en Las Últimas Noticias

La contundente victoria de Piñera en la elección presidencial refleja el excelente momento por el cual atraviesa la derecha. Los dos triunfos consecutivos de Piñera como abanderado del sector, en 2009 y 2017, son solo comparables al éxito electoral que tuvieron los conservadores en el siglo diecinueve.

Lamentablemente, el registro también sirve como recordatorio de la inhabilidad endémica de la derecha para posicionarse de forma estable como alternativa de gobierno. Desde esa perspectiva, las dos victorias de Piñera se entienden mejor como excepciones a la norma que como otra cosa.

Por eso, más allá del éxito inmediato del gobierno, uno de los grandes desafíos de Piñera debe ser dejar una derecha más moderna, competitiva y estable que la actual, con capacidad de perpetuarse en el poder. Y una de las claves para lograrlo está en el diseño del equipo de gobierno.

Si la derecha gobierna con los mismos de siempre, de la misma forma de siempre, ocurrirá lo mismo de siempre: le traspasará la banda presidencial al la izquierda. Pero si Piñera corrige los errores de su primer gobierno y anticipa correctamente el escenario que viene, el avance será tremendo.

En esa línea, la confección de su primer gabinete será una potente señal de lo que Piñera busca hacer con la derecha a nivel estructural. Considerando los aciertos y errores de su primer gobierno, y los desafíos políticos y legislativos que vienen, hay tres tipos de gabinete por los cuales podría optar.

El primer tipo de gabinete se ajusta al modelo de Apoquindo 3000, el icónico edificio ubicado en Las Condes desde donde Piñera conduce sus negocios y campañas electorales. Este gabinete estaría inclinado a favorecer a familiares y amigos en la repartición de cuotas de poder. Sería el gabinete de la élite, de los hijos, primos y sobrinos.

Un segundo tipo de gabinete revive las notorias chaquetas rojas, emblemáticas prendas asociadas a la instalación del primer gobierno de Piñera. Estaría conformado por ingenieros y técnicos, de los cuales la mayoría vendría del mundo de los independientes. Sería el gabinete de los administradores, de los Golborne y los Mañalich.

El tercer tipo de gabinete recurre a insumos más tradicionales, con políticos de carrera en la primera línea. Estaría compuesto por militantes de base. Sería parecido al gabinete que entró en el segundo tiempo del primer gobierno de Piñera. Sería el gabinete de los negociadores políticos, de los Allamand y los Ossandón.

Si Piñera quiere construir una derecha más moderna, competitiva y estable que la actual debe optar por el tercer tipo de gabinete. Naturalmente se tendrá que combinar de algún modo entre los tres, para no excluir a cercanos e independientes, pero la señal a favor del gabinete político debe ser nítida.

Piñera debe escuchar la voluntad del pueblo y también aprender de sus errores. Debe descartar al gabinete de la élite por estar en directa contraposición con la sensación generalizada de corrupción y nepotismo en política, y debe hacer lo mismo con el gabinete de los administradores por haber fracasado rotundamente en su primer intento.

El gabinete político es la mejor entre las tres alternativas, considerando que el éxito inmediato de la coalición de derecha necesariamente pasará por la negociación política, desde desarticular potenciales movilizaciones a conseguir votos claves en el Congreso. Tareas difíciles para un gabinete de élites o de administradores.

El gabinete político también es atractivo porque si Piñera opta por una formación titular trans generacional podrá potenciar a la cantera de su sector. Contar con una alternativa de recambio es fundamental para cualquier proyección electoral. Excluir a los jóvenes del diseño inicial sería un craso error.

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