Endosos 2017: de Arica a Magallanes

En este artículo doy a conocer mis preferencias electorales para la elección presidencial y legislativa de 2017. La idea es poder transparentar las ideas motores que me motivan políticamente y que podrían sesgar mis interpretaciones como analista. Para algunos lectores los nombres que daré tendrán perfecto sentido. Para otros serán un factor de confusión.

Por: Kenneth Bunker

Comienzo por sostener que me parece que cualquier gran domicilio ideológico (derecha o izquierda) es insuficiente para responder a los problemas que surgen en las sociedades modernas. Si bien creo que los principios rectores que entregan son útiles como grandes marcos de acción, seguirlos al pie de la letra solo provoca rigidez.

Sobra decir que por lo mismo transito entre ambas, con mayor frecuencia entre el liberalismo y el progresismo. Descarto ideas fundamentalistas de plano, pues creo en el poder de la evidencia. Y descarto visiones excesivamente conservadoras, pues creo en la modernización. No creo en las trincheras ideológicas que impiden avanzar.

En los tiempos que corren me parece que es necesario contar con un gobierno preparado para conversar y tender puentes. Un gobierno que converja hacia el ciudadano promedio, con profundidad pero sin retroexcavadoras. Un gobierno que continué los principios esbozados por el gobierno de Bachelet, pero con mejor disposición al dialogo, a la dialéctica.

Afortunadamente todo parece indicar que el próximo cuatrienio inevitablemente se mueve hacia allá, pues ninguno de las grandes coaliciones políticas parece capaz de optar por una mayoría legislativa lo suficientemente amplia como para realizar sus propias reformas estructurales. De hecho, es probable que ningún presidente alcance siquiera una mayoría simple.

Esta situación mecánicamente obligará a que la próxima presidencia, sea de quien sea, baje la velocidad y se cambie a la pista más lenta. Será una oportunidad para reevaluar prioridades y dibujar una nueva hoja de ruta hacia el futuro. Cualquiera que sea el próximo presidente tendrá en sus manos esa magna tarea, de liderar la conversación.

En términos presidenciales no tengo claridad quién podría cumplir mejor este rol, pero tengo la sensación de que ni Sebastián Piñera ni Alejandro Guillier lo harían mal. Fuera de todas las críticas y caricaturas que se han hecho y dibujado, creo que un gobierno probado o uno con el apoyo de una coalición que sabe gobernar no le vendría mal al país.

Esto no significa que endoso a Piñera o a Guillier. Solo que creo que ninguno de los dos lo haría mal para el cuatrienio que viene. Piñera podría efectivamente mejorar varias de las reformas que se han hecho. Guillier tendría la experiencia de la coalición más exitosa del país a sus espaldas. Ninguno me convence completamente, y aun dudo si entregarle mi voto a cualquiera de ellos.

En 2013 transparenté mi intención de votar por Marco Enríqeuz-Ominami, lo cual hice en primera vuelta. Voté en blanco en la segunda vuelta, dado que ni Michelle Bachelet ni Evelyn Matthei me convencieron. Sigo pensando que MEO haría un buen presidente, pero me sorprendió negativamente hacia el final de su campaña, con su acusaciones y proposiciones francamente ridículas.

A su vez me parece que José Antonio Kast y Carolina Goic son valóricamente demasiado conservadores para mi gusto, y que Beatriz Sánchez no está preparada para ocupar la primera magistratura, a pesar de todo lo que ha avanzado. No votaré ni por Navarro ni por Artés, quienes me parecen demasiado extremos en términos ideológicos y carentes de equipos estables y preparados.

Mi voto presidencial lo decidiré en las urnas. No tengo nada en contra de un gobierno de Piñera, mientras respete el avance hecho bajo el gobierno de Bachelet. Y no tengo nada en contar de un gobierno de Guillier, mientras pueda armar un equipo estable y preparado para conversar tanto con la derecha como con quienes estarán a su izquierda.

Despejado aquello, ahora quiero pasar a mis endosos parlamentarios. En ese sentido, debo transparentar que voto en la circunscripción del Maule, en el distrito 17. Es decir, no solo me tocará votar por presidente, sino que también por senador, diputado, y core. Y a diferencia de la elección presidencial, aquí sí tengo un candidato que me convence.

Votaré por Andrés Velasco como senador. No solo comulgo con sus propuestas políticas pero me parece que sería un extraordinario legislador. Me parece que es intelectualmente aplicado y profesionalmente comprometido. Además, creo que propone un modelo liberal (y desde mi perspectiva progresista) de sociedad en la cual me gustaría contribuir.

Tengo una serie de otros endosos a través del país, en lugares donde no voto. Pero considerando el eventual gobierno de minoría, y el carácter transitorio y de convergencia que inevitablemente caracterizará al cuatrienio, quiero dar una serie de nombres que creo serán claves. Comparto con ellos distintas cosas: desde las propuestas a la generación, desde las ideas a las formas.

Entre los senadores, creo que Francisco Huencumilla y Felipe Kast en La Araucanía deben estar. Quizás puedan estar en polos opuestos, pero de igual forma creo que presentan visiones de sociedad que son igualmente importantes. Huenchumilla desde la experiencia y el patrimonio cultural, y Kast desde el liberalismo y el recambio generacional en la derecha.

En diputados creo que Vlado Mirosevic debe seguir ejerciendo su rol de articulador en el Frente Amplio, desde su escaño en Arica (distrito 1). Es un joven diputado que hace la pega. Es comprometido con la región y propone un proyecto político claro. En la misma línea creo que Sacha Razmilic podría hacer lo propio desde Antofagasta (distrito 3).

Si votará en el distrito 4 lo haría por Daniella Ciccardini, y si estuviera en el distrito 7 lo haría por Marcelo Díaz. Ambos socialistas, ambos jóvenes, ambos promesas de recambio. Creo que ambos podrían jugar un excelente rol en la renovación de su partido, y en la propuesta de un socialismo más moderno, inclusivo, y pluralista.

En la metropolitana, donde votaba antes que el Servel me cambiará sin mi autorización de vuelta al Maule, votaría por una serie de candidatos que creo que son necesarios en el Congreso, como  el experimentado Pepe Auth (en el distrito 8) y el novato Cristián Bowen (en el distrito 9). Un ex PPD y un DC. Uno que representa la evolución y otro que representa el recambio.

En el distrito 10 (donde votaría de no mediar el Servel) lo haría por Giorgio Jackson y Luciano Cruz-Coke. Ambos representan el reemplazo a largo plazo de la centro izquierda y la centro derecha. Mientras que lo de Jackson es notorio, creo que Cruz-Coke desde Evópoli podría traer una visión constructiva y moderna a una coalición vetusta, y a mi gusto, excesivamente lenta.

También me gustaría que resultaran algunos intelectuales que jugaran un rol en la rearticulación de la izquierda. En ese caso creo que Fernando Atria (en el distro 11) y Miguel Crispi (en el distrito 12) serían ideales. Atria podría jugar por el PS y Crispi por RD. Creo que un dialogo allí podría dejar offside el debate que hoy tensiona al sector: renovación o reemplazo.

Me gustaría que Camila Vallejo (distrito 12) siguiera jugando un rol de liderazgo femenino en el Congreso. Ha sido consistente a lo largo de su trayectoria política, y creo que sería positivo si pudiese formar parte de la renovación dentro del Partido Comunista, desde su escaño en La Florida.

Apoyo a Jaime Bellolio (en el distrito 14) en su esfuerzo por modernizar a la UDI. Nada me daría más gusto que erradicar al legado pinochetista de la política chilena, y creo que Bellolio es un buen punto de partida, al menos mucho mejor que cualquier otra persona que se asoma como líder en el gremialismo. Como principio, creo que los UDI más jóvenes vienen menos cargados que los viejos.

Apoyo a Eduardo Vergara (en el distrito 15). Un joven académico, con experiencia en el gobierno y en un esfuerzo por eliminar al narco. Creo que un recambio le vendría bien a la gran región de OHiggins. También endoso a Paola Cabezas en el distrito 18. Una joven abogada liberal que podría traer vientos frescos a una zona paralizada.

Me gustaría que René Saffirio (en el distrito 23) fuese reelegido. Ha sido valiente en su cruzada contra los abusos en el Sename. Es una voz que debe decir presente.

Finalmente endoso a Gabriel Boric en Magallanes (distrito 28). Creo que ha crecido bastante en los últimos cuatro años, y ha logrado representar un sector de la sociedad que antes estaba huérfana. A pesar de no comulgar con todo lo que propone, me gusta su tono, comparto su intención y creo que muchas de sus ideas van en la dirección correcta. Merece ser escuchado.

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