Nota sobre el último pronóstico

Los últimos números de Tresquintos constituyen la publicación final de nuestro esfuerzo académico y periódico por identificar preferencias electorales en Chile. Es un trabajo longitudinal que intenta rastrear y explicar patrones de voto en el electorado chileno. Está basado en un artículo académico revisado por árbitros anónimos publicado en la Revista Política de la Universidad de Chile.

El objetivo es este último pronóstico es dejar constancia ante los lectores de Tresquintos. Los queremos dejar informados sobre cuál es nuestra interpretación de las tendencias. Creemos que ser directo y transparente es la mejor manera para aprender sobre lo que hacemos bien y lo que hacemos mal. Más allá de apuntar a los resultados de la elección, nuestro objetivo es describir y explicar determinantes del voto.

En el fondo, nuestro propósito es entender patrones de opinión pública desde una perspectiva científica: utilizar el mismo método bajo distintas circunstancias. Este proceso se ve optimizado al generar conocimiento crítico a través de una comunicación abierta y fluida. Mientras más personas aportan a este esfuerzo académico y científico, más podremos avanzar en nuestros conocimientos.

Entendemos que bajo la nueva regulación algunos podrán erróneamente confundirnos con una encuesta de opinión pública. Pero queremos ser claros: no somos una encuesta de opinión pública. Nosotros solo presentamos una conjetura bien fundamentada, y somos lo suficientemente transparentes como para dar a conocer nuestro razonamiento.

La nueva Ley estipula que: “Sólo se podrá divulgar resultados de encuestas de opinión pública referidas a preferencias electorales, hasta el decimoquinto día anterior al de la elección o plebiscito inclusive”. Pues, en ese sentido, nosotros no nos vemos afectados, pues no somos una encuesta de opinión pública, ni divulgamos encuestas de opinión pública.

La definición de una encuesta de opinión pública es: “una medición estadística tomada a partir de encuestas a individuos, por medio de muestreos que están diseñados para representar las opiniones de una población llevando a cabo una serie de preguntas y, luego, extrapolando generalidades en proporción o dentro de un intervalo de confianza”.

Nosotros no somos una encuesta de opinión pública. Tampoco divulgamos encuestas de opinión pública. De hecho, en lo técnico, no nos diferenciamos de quienes emiten sus opiniones (sobre los resultados de la elección) en medios de comunicación. Pues ellos usan un proceso metodológico similar a nosotros, pero sin llegar al rigor científico de monitorear y reportar cada uno de sus pasos.

Incluso, ante la posibilidad de confusión queremos ser transparentes ante nuestros lectores y comentarles que nos acercamos oportunamente al Servel para dar a entender nuestra inquietud. El Servel manifestó una buena disposición en entender que no somos una encuesta de opinión pública. Nosotros nos ofrecimos a no divulgar encuestas de opinión pública. Aquí su respuesta:

“Considerando lo expuesto en su consulta, que su publicación es un estudio de carácter académico y periódico, elaborado en base a diversas fuentes de acceso público, sobre datos ya publicados y de conocimiento de la opinión pública y, conforme a su planteamiento de omitir, la mención relacionada con resultados de mediciones de opiniones acerca de resultados electorales de las próximas elecciones, es factible considerar que la publicación no se encuentra sometida a la limitación establecida por el artículo 37 de la norma precedentemente señalada”.

En este sentido nos parece prudente seguir con el trabajo académico que hemos venido realizando desde el ciclo electoral de 2013. Además, nos sumamos a la crítica de varios medios de comunicación, académicos y encuestadores quienes han reflexionado sobre la Ley, por sus serias fallas de concepción y alcance. Para cerrar, compartimos un certero párrafo de una editorial en La Tercera:

“[…] una restricción de esta naturaleza resulta del todo anacrónica a la luz de las nuevas tecnologías, donde la información fluye abundantemente por distintos canales y pretender contenerla con este tipo de prohibiciones no tiene sentido, lo que hace necesario revisar esta parte de la ley y corregirla antes de la próxima elección presidencial.”

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