Los perdedores de la DC

En un artículo anterior simulé la elección de diputados de 2017 bajo dos escenarios diferentes (uno en que la Nueva Mayoría se mantiene y otro en que se divide), con el propósito de determinar si a la DC le conviene mantenerse dentro de la Nueva Mayoría o ir en una lista propia.

Mostré que a la DC no le conviene ir en una lista propia, pues si lo hace perdería 8 diputados en términos absolutos, y perdería 9,1% en términos relativos. (A su vez mostré que la nefasta decisión indirectamente permitiría que Chile Vamos se consolidara como la principal fuerza legislativa).

En este artículo ahondo en ese tema y muestro dónde exactamente serían las victorias y las derrotas de la DC. Para comenzar, un poco de contexto. Hoy la DC tiene 17,5% de la Cámara de Diputados (lo que corresponde a 21 de 120 diputados). Los diputados están repartidos en los siguientes distritos:

D4 (Yasna Provoste), D5 (Matías Walker), D7 (Aldo Cornejo, Víctor Torres), D8 (Gabriel Silber), D10 (Claudio Arriagada), D11 (Jaime Pilowsky), D15 (Ricardo Rincón), D16 (Sergio Espejo), D17 (Pablo Lorenzini, Roberto León), D19 (Jorge Sabag), D20 (Marcelo Chávez, José Miguel Ortiz), D22 (Fuad Chahín, Mario Venegas), D24 (Iván Flores), D25 (Sergio Ojeda), D26 (Patricio Vallespín), D27 (Iván Fuentes), 28 (Juan Morano)

Para efectos de este análisis es importante mencionar que además de esta bancada, la DC tiene a dos ex-militantes (una que abandonó el buque hace años, y uno que abandonó el buque hace meses), que influyen en el resultado final de la elección, en los siguientes distritos:

D16 (Alejandra Sepúlveda), D23 (René Saffirio)

Si se cumple el segundo escenario, y la DC decide ir en una lista propia, y competir con las nuevas reglas del juego del sistema proporcional moderado, la simulación muestra que la DC mantendría o conquistaría 1 escaño en los siguientes distritos:

D5, D6, D7, D8, D9, D10, D14, D17, D19, D20, D23, D25, D26

Es decir, la DC mantendría los siguientes distritos:

D5 (Walker), D7 (Cornejo), D8 (Silber), D10 (Arriagada), D17 (León), D19 (Sabag), D20 (Ortíz), D25 (Ojeda), D26 (Vallespín)

Y conquistaría los siguientes distritos:

D6 (Daniel Verdessi), D9 (Cristián Bowen), D14 (Diego Calderón), D23 (Andrés Jouannet)

A su vez, la DC perdería los siguientes distritos:

D4 (Provoste), D7 (Torres), D11 (Pilowsky), D15 (Rincón), D16 (Espejo), D17 (Lorenzini), D20 (Chávez), D22 (Chahín, Venegas), D24 (Flores), D27 (Fuentes), 28 (Morano)

Sumando y restando, la DC pasaría de tener 21 diputados a tener 13 diputados. Pero 13 de 155! Es decir, pasaría de controlar 17,5% de la Cámara a controlar solo 8,4%. Sería la derrota más emblemática sufrida por un partido tradicional desde el retorno de la democracia.

Los datos calzan con la realidad. Primero, porque es probable que si la DC va sola no alcance los umbrales para obtener a más de un diputado en ningún distrito. Es decir que en los distritos donde le vaya bien, en el mejor de los caso, solo va lograr pasar los umbrales que permiten obtener 1 escaño.

Lo anterior implica que la DC solo ganaría un diputado en los distritos en que actualmente tiene dos (y en esos casos ganaría solo el más fuerte): D17, D20. Estos casos se suman al desastroso pronóstico para el D22, donde la DC perdería a sus dos titulares (al polemista Chahín y al desconocido Venegas).

Los datos también tienen sentido si se consideran factores coyunturales (Rincón no va a la reelección en el D15), factores electorales (Sepúlveda va dominar a los votantes moderados en el D16), y factores curriculares (la desventaja de los novatos en D4, D11, D16, D20, D24 y D28).

Todas esta evidencia es útil para que la DC tome una mejor decisión al momento de definir si quiere permanecer en la Nueva Mayoría o si quiere seguir un camino propio. Es cierto que todo puede cambiar a su favor, pero eso sería depender de suerte. En ese aspecto, les recomiendo mirar las probabilidades.

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