El éxodo electoral de la DC

Una pregunta que mantiene ocupado a los cientistas políticos hoy en día es ¿cómo quedará compuesto el Congreso de 2018-2022? Es interesante considerando que el nuevo sistema electoral  (proporcional moderado) tiene incentivos significativamente distintos al anterior (binominal).

Una teoría, la del statu-quo, sostiene que la Nueva Mayoría y Chile Vamos se mantendrán unidas como siempre y entre las dos se repartirán la mayor parte de los escaños. Esta teoría sostiene implícitamente que no habrá nuevos partidos o coaliciones relevantes.

Una segunda teoría, la de los tres tercios, sostiene que la Nueva Mayoría se dividirá en dos listas (una compuesta por los partidos progresistas: PPD, PS, PRSD, PC; y otra compuesta por la DC), Chile Vamos se mantendrá unida, y entre los tres se repartirán la mayor parte de los escaños.

Una tercera teoría, la de las cuatro esquinas, sostiene que la Nueva Mayoría se dividirá en dos listas (mencionadas arriba), Chile Vamos se mantendrá unida, y con una nueva lista, compuesta por los partidos del Frente Amplio (RD, MA, entre otros), los cuatros se dividirán la mayor parte de los escaños.

Naturalmente la composición del Congreso de 2018-2022 dependerá de cuántas listas competirán. Es imposible, por ejemplo, que se imponga la teoría de los tres tercios o la teoría de las cuatro esquinas si la Nueva Mayoría se mantiene unida. A su vez sería raro que se imponga la del statu-quo si la Nueva Mayoría se divide.

Ergo, considerando las distintas combinaciones estructurales, y las pistas que los partidos han dado a través de la prensa, la teoría que finalmente se imponga básicamente dependerá de dos escenarios excluyentes: (1) la Nueva Mayoría se mantiene unida, o (2) la Nueva Mayoría se divide en dos.

La forma más racional de tomar esta decisión (de mantenerse unida o de dividirse) normalmente sería anticipar los resultados electorales y tomar la ruta que más conviene en términos electorales, es decir la que promete un mejor retorno en escaños obtenidos.

Una forma de anticipar los resultados de una elección es simularla con datos de elecciones anteriores. Si bien no es la forma óptima de hacerlo—pues siempre ocurre una serie de hechos entre una elección y otra que al menos distorsiona en parte todo pronóstico—es la mejor que conocemos.

En lo que sigue muestro una simulación del resultado de la elección legislativa de 2017 usando datos de la elección de concejales de 2016. Pruebo distintas combinaciones de listas, jugando principalmente con la posibilidad de la Nueva Mayoría de mantenerse unida o de dividirse.

Los datos de la elección de concejales de 2016 son útiles porque: (1) es la elección más reciente, (2) el sistema electoral utilizado se asimila al proporcional moderado, y (3) la particular forma en que se dividieron los partidos en esa elección permite probar las combinaciones de interés.

En el escenario en que la Nueva Mayoría se mantiene unida, la simulación muestra que:

  1. Nueva Mayoría bajaría en 1,6% sus escaños.
  2. Chile Vamos aumentaría en 1,8% sus escaños.
  3. El Frente Amplio obtendría 5 escaños, equivalente a 3,2% de la Cámara baja.

En el escenario en que la Nueva Mayoría se divide, la simulación muestra que:

  1. Los partidos progresistas aumentarían en 2,3% sus escaños.
  2. La DC bajaría en 9,1% sus escaños, y sería la única lista que perdería en número absoluto de diputados, bajando su presencia en la Cámara de 22 diputados a 13.
  3. Chile Vamos aumentaría en 6,9% sus escaños.
  4. El Frente Amplio obtendría 5 escaños, equivalente a 3,2% de la Cámara baja.

Lo anterior no ayuda directamente a contestar cuál de las tres teorías finalmente se impondrá, pero sí sirve para que visualizar la información que los partidos necesitan saber para tomar su decisión. Hay varias conclusiones que sacar. Abajo menciono solo algunas de ellas:

  1. A la Nueva Mayoría le conviene mantenerse unida. Si se mantiene unida, se mantiene como la primera coalición en el Congreso. Si se divide, ninguna de las dos nuevas listas obtendría la mayoría.
  2. A Chile Vamos le conviene que se divida la Nueva Mayoría. Si la Nueva Mayoría se mantiene unida, Chile Vamos se mantendría como la segunda coalición en el Congreso. Si la Nueva Mayoría se divide, Chile Vamos se convertiría en la primera coalición del Congreso.
  3. A la DC le conviene ir en la lista de la Nueva Mayoría. Si la Nueva Mayoría se mantiene unida, la DC mantendría la mayor parte de sus escaños, y podría ganar algunos escaños adicionales. Si la Nueva Mayoría se divide, la DC perdería 8 diputados en términos absolutos, y perdería 9,1% en términos relativos.
  4. El éxito electoral del Frente Amplio es independiente a la decisión de la Nueva Mayoría de mantenerse unida o dividirse—en ambos casos obtiene 5 escaños, o alrededor de 3,2% de la nueva camada legislativa.

Todo esto hay que tomarlo con un grano de sal. Como mencioné anteriormente, muchas cosas pasan entre una elección y otra. Por ejemplo, la DC puede capitalizar sobre el electorado moderado de centro y ganar escaños en distritos grandes; o el Frente Amplio puede capitalizar sobre la división de la centroizquierda y ganar escaños en distritos divididos.

De hecho mi intuición es que la Nueva Mayoría va en declive, Chile Vamos va al alza, y que hay suficiente espacio para una nueva fuerza en el Congreso. También intuyo que esa tercera fuerza tiene más posibilidades de surgir a la izquierda del centro, dado que los partidos tradicionales de ese sector son los más golpeados por la contingencia.

Considerando las limitaciones de las simulaciones, los resultados sí son bastante lógicos. Y más importante, levantan una serie de preguntas y escenarios que nos dan pie para seguir con el análisis de escenarios. Algunas preguntas que se abordarán a partir de estos números tienen que ver con los distritos específicos donde ocurrirán las principales derrotas y victorias.

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