El primer gabinete

Publicado en La Tercera

Bachelet anunciará su primer gabinete durante la segunda quincena de enero. La presidenta-electa dará a conocer el nombre de los 23 ministros que inaugurarán el gobierno en marzo. Entre los nombres más esperados están los cuatro ministros del comité político: el Ministro del Interior, el Ministro Secretario General de la Presidencia, el Ministro Secretario General de Gobierno y el Ministro de Hacienda. Pues serán ellos los encargados de ejecutar el plan de gobierno presentado en la campaña. Tendrán la misión de forjar la viabilidad política, lograr los acuerdos legislativos, diseñar la estrategia comunicacional y conseguir los recursos para llevar a cabo la reforma constitucional, la reforma educacional y la reforma tributaria.

Mientras que Bachelet cuenta con la facultad legal para nombrar a quien ella estime conveniente a cada una de las cuatro carteras, se tendrá que ajustar a unos cuantos preceptos básicos. Una breve mirada a la estructura de los gabinetes en gobiernos anteriores permite identificar algunas tendencias. Por ejemplo, en los cuatro gobiernos de la Concertación (entre 1990 y 2010) siempre hubo un demócrata cristiano en al menos uno de los tres cargos políticos (los ministros con oficina en La Moneda). En 2 de los 4 gobiernos el DC debutó en Interior. De los 9 ministros que ocuparon el cargo, 6 fueron DC (Enrique Krauss, Carlos Figueroa, Raúl Troncoso, Andrés Zaldívar, Belisario Velasco y Edmundo Pérez Yoma), 2 fueron PS (Germán Correa y José Miguel Insulza) y 1 fue PPD (Francisco Vidal).

En la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) hay una tendencia similar. De los 11 ministros que alguna vez pasaron por el cargo, 7 fueron DC o cercanos a la DC (Eduardo Boeninger, Genaro Arraigada, Juan Villarzú, John Biehl, Mario Fernández, Francisco Huenchumilla y Eduardo Dockendorff), 3 fueron PS (José Miguel Insulza, Paulina Veloso y José Antonio Viera-Gallo) y 1 fue PPD (Álvaro García). La tendencia es radicalmente opuesta en la Secretaría General Gobierno (Seggob). De los 13 ministros que, 7 fueron PPD (Víctor Manuel Rebolledo, José Joaquín Brunner, Francisco Vidal dos veces, Ricardo Lagos Weber, Carolina Tohá y Pilar Armanet), 4 fueron PS (Enrique Correa, Jorge Arrate, Heraldo Muñoz y Osvaldo Puccio) y 2 fueron DC (Carlos Mladinic y Claudio Huepe).

Las distintas combinaciones usadas para nombrar a los ministros políticos muestra que existen al lo menos 4 preceptos básicos: (1) siempre hay un DC en uno de los tres cargos, generalmente en Interior y a partir del primer día, (2) los DC tienden a ir a la Segpres por sobre la Seggob, (3) los PPD tienden a ir a la Seggob, y los PS tienden a ir a la Segpres, (4) nunca se nomina a miembros de otros partidos. Estos preceptos toman fuerza si se considera el tiempo que cada ministro pasó en su cargo. Por ejemplo, los DC pasaron la gran mayoría de los días en Interior, los PPD pasaron más días que los PS en la Seggob que los PS, y los PS pasaron más días que los PPD en la Segpres.

No hay certeza que Bachelet se ajustará a estos preceptos para nominar a los ministros. De hecho, algunos especulan que podrían venir varias sorpresas. Lo cierto es que aunque Bachelet tenga la intención de revolver el gallinero, los partidos seguirán exigiendo sus cuotas de poder. Aun con el alto nivel de popularidad de Bachelet, los partidos exigirán sus cupos. En más de una cartera encomendarán nombres. Aquello es evidencia que preceptos básicos no son triviales, son producto de negociaciones entre los partidos. Esto es lo que vuelve el poder de nominación más rígido. Por ejemplo, se vuelve prácticamente imposible no nominar a un DC – o nominar a un independiente – a uno de los ministerios con despacho en La Moneda.

A lo anterior hay que sumar que Bachelet tiene sus propios preceptos. Por ejemplo, es probable que la presidenta-electa vaya querer potenciar la paridad de género y la renovación generacional. En ese caso, si bien es probable que un DC, un PPD y un PS ocupen los cargos políticos, no sería extraño ver que complemente su nómina con una mujer o un joven. Si Bachelet no logra ganar el gallito con los partidos por nombrar a cada uno de los tres ministros que estarán en La Moneda, siempre podrá usar el cupo de Hacienda. A diferencia de los otros cargos, Hacienda probablemente será menos disputado. La exitosa fórmula de Bachelet con un independiente (Andrés Velasco) en su primer gobierno fija el precedente perfecto.

El primer gabinete es la señal más importante para anticipar lo que viene. Si Bachelet sigue la hoja de ruta marcada por los gobiernos de la Concertación nombrará a militantes de la DC, el PPD y el PS a los tres cargos políticos, usará Hacienda como su comodín, y dejará las sorpresas para las carteras sectoriales. Si Bachelet decide alejarse de la tradición, con sorpresas en el comité político, corre el riesgo de generar una tensión innecesaria entre el gobierno y los partidos. Dado que su gobierno ya carga con altas expectativas, lo aconsejable sería ajustarse a la tendencia histórica para evitar una partida en falso. Para cumplir con su programa no solo necesita políticos experimentados, también necesita una buena relación con los partidos.

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