El voto que decide la segunda vuelta

Publicado en La Tercera

Lo normal es que en primera vuelta los dos candidatos presidenciales favoritos se ubiquen cerca de su punto ideológico ideal. Si la elección es disputada, pueden exponer sus ideas tal cual las piensan sin arriesgar una derrota. El candidato de izquierda puede proponer una política económica expansiva y el candidato de derecha puede proponer una agenda valórica conservadora sin comprometer la elección. Asimismo, lo normal es que en segunda vuelta los dos favoritos se ubiquen cerca del punto ideológico del votante mediano. Dado que necesitan cincuenta por ciento más uno de los votos, buscan al votante mediano. Tanto el candidato de izquierda como el candidato de derecha suelen moderarse para recibir el apoyo de la mayoría absoluta de los votantes.

Una forma de identificar al votante mediano es con una escala ideológica unidimensional. Es decir, identificar al votante que se declara estar en el punto medio en una escala que va de izquierda a derecha. En ese caso, es la persona que se identifica como un 5,5 en una escala que va de uno (extrema izquierda) a diez (extrema derecha). Como contexto, en la encuesta CEP de Octubre de 2013, entre quienes se auto-identificaron en la escala, 35% se declararon un 5,0 o un 6,0. Cualquiera de esas personas podría ser el votante mediano. En el fondo es la persona que le es indiferente votar por un candidato de izquierda o por un candidato de derecha. En otras palabras – si fuera solo por el tilde ideológico – podría votar por cualquiera de los dos candidatos.

Un problema con lo anterior es que la definición de izquierda y derecha es diferente para todos. Si bien suelen ser usados en tonos similares, pequeños matices pueden resultar en significados sustancialmente diferentes. Lo anterior distorsiona la teoría del votante mediano, dado que declarase un 5,0 tiene efectos significativamente distintos a declararse un 4,0. Otro problema con usar una escala unidimensional para identificar al votante mediano es que las razones para elegir a un candidato por sobre otro no son netamente ideológicas. Una persona que se considera de extrema izquierda, pero que es religiosa, podría desistir de votar por el candidato de izquierda si este propone legalizar el aborto. Para muchos votantes, la ideología es irrelevante si el candidato viola ciertos temas que consideran claves.

Lo anterior es evidente en la primera vuelta de 2013. Aunque la mayor parte de la gente se identificó como de centro, votaron por una candidata de izquierda. Tal vez fue porque muchos de los votantes consideraron que Bachelet es en realidad una candidata del centro. De hecho, 40% de los entrevistados en la encuesta CEP opinó que Bachelet representaba un 4,0 o 5,0 en la escala ideológica unidimensional. Tal vez fue porque muchos de los votantes consideraron que los temas en el programa de Bachelet son representativos de la gran mayoría de los chilenos. De hecho, 67% de los entrevistados opinó que debiese haber una reforma tributaria y 74% que la educación debiese ser gratuita.

Una conclusión preliminar es que el votante mediano en la segunda vuelta de 2013 estará a la izquierda del centro. Primero, porque en la escala ideológica unidimensional 52% se identifica con la centro izquierda y solo 23% se identifica con la centro derecha. Segundo, porque los datos muestran que Bachelet es más representativa del centro que su contendora. Tercero, porque los temas en el programa Bachelet están en sincronía con las demandas de la ciudadanía. El hecho es que el votante promedio está de acuerdo con lo que ofrece la Nueva Mayoría. Por eso la votación de Bachelet prácticamente duplicó la votación de Matthei. Arrasó en primera vuelta sin moverse de su punto ideológico ideal.

Las campaña para la segunda vuelta ha mostrado que Bachelet se ha mantenido firme y que Matthei se ha tenido que moderar. Bachelet ha insistido en sus propuestas de reforma tributaria, reforma educacional y reforma constitucional. Matthei ha reformateado su relato para acomodar a la clase media y a los votantes indecisos. Lo anterior es evidencia que el votante mediano está a la izquierda del centro ideológico. La mayoría de los chilenos es de izquierda, o al menos está de acuerdo con temas que la izquierda se adjudica como propios. Por eso, es prácticamente imposible que Bachelet pierda la elección. Sin moverse de su punto ideológico ideal, ya es dueña de la mayoría absoluta de los votos.

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