El Semáforo (9 de noviembre – 16 de noviembre, 2013)

Publicado en La Tercera

El Acierto

La estrategia de Bachelet. Hizo una campaña casi perfecta, desde el comienzo hasta el final. Si bien partió con una ventaja importante, su mérito fue mantener la brecha. Un trabajo que tendrá su recompensa en la urnas. La ex presidenta hizo todo bien para proteger el primer lugar, desde que aceptó la nominación en Marzo hasta que cerró la campaña en Noviembre. Participó en primarias constructivas, no polemizó con sus rivales, creó un relato de campaña coherente con las demandas ciudadanas y presentó un programa simple pero profundo.

La Sorpresa

Las candidaturas de Enríquez-Ominami y Parisi. Considerando el dominio electoral de la Alianza y la Nueva Mayoría, pocos habrían imaginado que cualquiera de los dos constituiría una amenaza para Matthei o Bachelet. Aun con el rechazo popular a las grandes coaliciones, pocos habrían anticipado que cualquiera de los dos influiría en la elección del próximo presidente. Pero han sido protagonistas, qué duda cabe. Se ha especulado que solo Enríquez-Ominami podría prevenir la elección de Bachelet en primera vuelta, y que solo Parisi le podría ganar a Bachelet en la segunda.

El Error

La nominación de Matthei. Es probable que Allamand, Golborne o Longueira hubieran sido más competitivos que ella. Particularmente los dos primeros, que siempre obtuvieron índices de intención de voto más altos. El nivel de rechazo de la ex Ministra del Trabajo debió haber sido considerado una advertencia para las cúpulas de su coalición. Especialmente para los dirigentes de la UDI, que tuvieron la misión de seleccionar al candidato definitivo. Frente a una rival tan popular como Bachelet, tendrían que haber endosado a una persona más liberal y carismática. 

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