La victoria pírrica de Matthei

Publicado en La Tercera

El comidillo político de la semana ha sido el intenso debate, de idas y vueltas, entre Evelyn Matthei y Franco Parisi. Todo comenzó cuando Matthei emplazó vía medios de comunicación a Parisi a pagar una deuda previsional que tiene con los empleados de los colegios que administraba. En una serie de dimes y diretes se ha disputado la veracidad de la acusación. Parisi finalmente aceptó pagar todas las cotizaciones que debe. Lo que aun no está claro es por qué el tema explotó ahora, varios meses después de ser pública la deuda que aqueja Parisi.

Una teoría es que Matthei emplazó a Parisi porque el independiente la está alcanzando en las encuestas. En este marco, tiene sentido que Matthei se enfrente a Parisi porque necesita desprestigiarlo para ampliar la brecha que los separa en las encuestas. El resultado lógico sería que al hacer la acusación Matthei ganaría un par de puntos por denunciar una mala practica laboral, y Parisi perdería un par de puntos por revelar su condición de empleador abusivo. El desenlace sería que Matthei pasaría a segunda vuelta y Parisi no.

Una teoría alternativa es que Matthei emplazó a Parisi sencillamente porque se enfadó. En este marco, tiene sentido que Matthei se enfrente a Parisi porque frente a la presión de ser alcanzada una reacción natural sería interpelarlo para desenmascarar la mala practica. A diferencia de la primera teoría, el resultado lógico sería justamente lo contrario.  Al ser una salida de casillas, y no un ataque preparado, Matthei perdería un par de puntos por ser agresiva, y Parisi ganaría un par de puntos por sus minutos en los medios.

Es importante dilucidar cuál de las teorías expuestas arriba es la correcta. Es la diferencia entre presenciar una carrera cerrada por el segundo lugar, y una lucha imaginaria por pasar a la segunda vuelta. Evidentemente a Matthei le conviene la primera teoría, y a Parisi le conviene la segunda teoría. Si fue un ataque preparado, entonces Matthei tiene información que la repercusión en la prensa finalmente hundirá a Parisi. Si no fue un ataque preparado, entonces Matthei arriesga haberle hecho publicidad a su principal rival.

La evidencia parece ser contundente. El tema explotó ahora, varios meses después de ser pública la deuda que aqueja Parisi, porque Matthei se salió de casillas. No fue un ataque programado. No hubo un calculo político. Matthei tiene un historial de salirse del camino para ir en cruzadas personales. Fue lo que pasó, por ejemplo, con el emplazamiento a Bachelet en 2011 por el rechazo a la Ley de Presupuesto, o con la diputada Marta Isasi en el norte. Matthei no es una política protocolar. Es plenamente posible que se desvié de la pauta.

La evidencia de las encuestas apoyan esta percepción. Las encuestas no dicen que hay un empate entre Matthei y Parisi. Por el contrario, las encuestas dicen que hay un empate entre Parisi y Marco Enríquez-Ominami. Los cálculos del sitio www.tresquintos.com indican que mientras que Matthei obtiene el 25% de las preferencias, Parisi obtiene el 14%. Esta estimación es consistente con lo que se puede proyectar que va recibir la Alianza solo a partir de la votación para concejales de 2012.

La salida de Matthei estuvo completamente fuera de libreto. Al final, el costo va ser mayor para su candidatura que para la candidatura de Parisi. Al emplazarlo públicamente, solo le da más minutos en los medios para potenciar su programa. Al permitirle responder a su acusación, solo le da la oportunidad para que instale la noción de que hay un empate entre ambos. Si su intención original era distanciarse del independiente, lo probable es que haya conseguido justamente lo contrario. Habrá que esperar las próximas encuestas para medir ese daño.

El peor de los casos es que Matthei insista en su cruzada personal por hundir a Parisi. Tal vez pueda tener éxito en mostrar que el independiente es, como ella sugiere, un charlatán. El problema es que sería una victoria pírrica, donde también se hunda ella. A todo el mundo le gusta un buen debate publico, pero en una elección que está prácticamente decidida, la cuenta la paga la calidad de la democracia. Matthei tiene que abandonar su objetivo y retomar la senda clásica, donde el que va arriba simplemente ignora al que va abajo. 

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