Más preguntas que respuestas

Una de las cosas intrínsecas a hacer pronósticos electorales es que al final se puede comparar el pronóstico con el resultado de la elección. Hay solo dos resultados posibles: o se acierta, o no se acierta. Acertar es estar dentro del intervalo de confianza del pronóstico; no acertar es no estar dentro del intervalo de confianza del pronóstico. 

Como se ha repetido en varios artículos de este sitio, Tresquintos está más orientado a métodos que a resultados. Nos interesa más el método que el resultado. Naturalmente, lo óptimo sería lograr ambos, pero no siempre se puede. Sobre todo cuando el experimento es en tiempo real, y hay muchas variables intervinientes.

De cualquier forma, y como en cualquier experimento, anticipamos que el verdadero proceso de aprendizaje vendrá después de comparar el resultado de la elección con el pronóstico. En ese momento, anticipamos que habrá más preguntas que respuestas. Por eso, el verdadero aporte del pronóstico, será responder esas preguntas. Abajo adelantamos algunas de ellas:

  1. ¿Fue acertado el pronóstico?
  2. ¿En qué falló el pronóstico?
  3. ¿Cómo se comportaron las encuestas nacionales?
  4. ¿Cómo se comportaron las encuestas locales?
  5. ¿Cómo votaron los indecisos?
  6. ¿Estuvieron acertadas las prioridades a priori?
  7. ¿A qué velocidad se desintegraron las encuestas?

Una respuesta a “Más preguntas que respuestas

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