Las falencias metodológicas de la encuesta CEP

Publicado en La Tercera

Los resultados de la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) desataron una serie de comentarios cruzados entre los comandos de Michelle Bachelet y Evelyn Matthei. La imposición de la ex presidenta (con 44%) por sobre la ex senadora (12%), tuvo tantos efectos políticos como repercusiones en el CEP. Las críticas metodológicas a la encuesta de parte de Joaquín Lavín (Jefe de Campaña de Matthei) con el objetivo de defender la candidata de su coalición finalmente dieron paso a la renuncia de la coordinadora de la encuesta CEP, Carolina Segovia. Si bien Segovia manifestó a través de los medios que su salida respondía al fin de un ciclo, y no a los hechos que rodearon el trabajo de campo de la última encuesta, hay varias pistas que sugieren lo contrario.

La pregunta es si la encuesta del CEP tiene las falencias metodológicas que se le atribuyen desde el comando de Matthei. Si la encuesta efectivamente tiene las falencias metodológicas, significaría que tanto la defensa de Lavín, como la salida de Segovia estarían justificadas. Significaría que Matthei en realidad está más cerca de Bachelet que lo que indica la encuesta, y que Segovia es la responsable directa por distorsionar la brecha entre ambas candidatas. Pero, por el contrario, si la encuesta no tiene las falencias metodológicas que se le atribuyen, significaría que las críticas de Lavín son sencillamente parte de una defensa corporativa de la candidatura de su sector, y que la salida de Segovia no es más que una casualidad de la batalla electoral.

Entonces, ¿tiene falencias metodológicas la encuesta del CEP?

La primera encuesta del CEP se propuso medir–entre otras cosas–la intención de voto de Bachelet y Laurence Golborne, entre Abril y Mayo. Pero cuando la UDI bajó a Golborne el 29 de Abril, el CEP decidió suspender la encuesta. La decisión se basó en que la encuesta llevaba cerca de la mitad (50%) del trabajo de campo hecho, es decir 15 días. La segunda encuesta del CEP se propuso medir la intención de voto de Bachelet y Pablo Longueira, entre Julio y Agosto. Pero cuando la UDI bajó a Longueira el 17 de Julio, el CEP decidió suspender la encuesta una segunda vez. Pero a diferencia de la suspensión permanente de la primera encuesta, la segunda encuesta se suspendió solo momentáneamente. Principalmente porque solo llevaba 4 días del trabajo de campo.

Las decisiones de suspender la primera encuesta “permanentemente” y suspender la segunda encuesta “momentáneamente” fueron deliberaciones técnicas basadas en la utilidad de los trabajos de campo ya hechos. Mientras que el momento del cambio de escenario en la primera encuesta (la bajada de Golborne) no permitía obtener inferencias validas, el momento del cambio de escenario en la segunda encuesta (la bajada de Longueira) sí permitía obtener inferencias validas. Por cierto, para salvar las inferencias, Segovia y el CEP decidieron mantener la pregunta abierta y eliminar la pregunta cerrada. La única diferencia de la segunda encuesta con encuestas anteriores, decidieron, sería el número de personas entrevistadas (alrededor de 150 personas menos).

La crítica metodológica de Lavín, donde acusa a la encuesta CEP de tener “cero validez estadística”, se basa únicamente en el hecho que cuando el CEP empezó su trabajo de campo Matthei no era candidata. Pero su crítica, entonces, no es estadística, es coyuntural. En ese caso, es la crítica de Lavín la que tiene “cero validez”, y no la metodología de la encuesta del CEP. Lavín critica la encuesta porque su coalición no tuvo un candidato al comienzo del trabajo de campo, no porque la encuesta está mal hecha. Pero al final del día lo que deja es que Matthei marca solo 12% porque la encuesta está mal hecha. En ese sentido, según la lógica de Lavín, Matthei habría marcado significativamente más si hubiera sido proclamada candidata 4 días antes.

Lejos de lo que sugiere Lavín, la encuesta CEP refleja con precisión la intención de voto entre los candidatos. Representa las preferencias electorales como lo habría hecho cualquier encuesta que utilizara preguntas abiertas. Asimismo, la encuesta tiene las mismas ventajas y desventajas que aquellos simboliza, como la sobre-representación de los candidatos más conocidos (en cual caso el 12% de Matthei estaría “inflado”). La única diferencia entre la encuesta presentada por el CEP y lo que Lavín habría deseado, es el margen de error. En la encuesta presentada por el CEP el margen de error es 2,71%. Si Matthei hubiera sido candidata desde el principio del trabajo de campo (solo 4 días antes), el margen de error sería 2,55%.

Las criticas de Lavín no pueden ser fundamentadas bajo cualquier canon científico aceptable por la comunidad académica. La encuesta no tiene las falencias metodológicas que se le atribuyen, y por lo propuesto arriba significa que las criticas de Lavín son una defensa corporativa de Matthei, y que la salida de Segovia no es más que una casualidad de la batalla electoral. Lo de Lavín fue una mala movida estratégica con consecuencias a largo plazo. Al desacreditar la encuesta CEP desechó la oportunidad de usar su segunda encuesta (programada para Octubre) para mostrar el avance de Matthei. Pero más importante, sumó la encuesta CEP a la ya larga lista de instrumentos estadísticos (como la Casen y el Censo) sin validez.

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