El mito de la renovación

Publicado en La Tercera

Una permanente critica al sistema binominal ha sido que no permite la renovación de la clase política. Artículos académicos y columnas de opinión han mostrado que tanto la oferta (los candidatos que se presentan a elección) como la demanda (la gente que participa en elecciones) son presos de un sistema que impide renovar el Congreso. La evidencia que han usado se ha basado en que los candidatos que se presentan son siempre los mismos, y que la gente que participa en elecciones vota tupido y parejo por ellos. Fue tras esa constatación que académicos y columnistas pidieron un cambio en la demanda para forzar renovación. Finalmente, con ese objetivo, lograron aprobar el voto voluntario.

Sin embargo, ad portas de la primera elección legislativa con voto voluntario no hay evidencia que sugiera que habrá tal renovación. En 2013, 93 diputados buscarán ser reelectos. Este guarismo es superior a la cantidad de diputados que históricamente ha tratado de permanecer en su cargo. El voto voluntario no cambió el patrón. En 1989, 87 diputados buscaron ser reelectos; en 1993, 86 diputados buscaron ser reelectos; en 1997, 92 diputados buscaron ser reelectos; en 2001, 92 diputados buscaron ser reelectos; en 2005, 92 diputados buscaron ser reelectos; en 2009, 91 diputados buscaron ser reelectos. Un dato no menor, dado que es una regla que entre 80 y 85% de los diputados logra su objetivo.

La respuesta a por qué el cambio al carácter del voto no forzará la renovación está latente. Es una simple regla de mercado. Si la oferta no cambia, la demanda no cambia. Si no se modifica lo forma en que se filtran los candidatos que se presentarán a reelección, no cambiará la tasa de renovación. Si bien el voto voluntario permite regular la demanda, la gente no tiene una alternativa de votar por caras nuevas. Si las cúpulas de los partidos siguen escogiendo a las mismas personas para permanecer en sus cargos, de poco sirve el voto voluntario para reemplazarlos. El escenario es complejo. El sistema actual no solo asegura la permanencia de titulares, sino que refuerza el status quo con los desafiantes (los candidatos que no son titulares).

Aunque baje el número de candidatos reelectos, los candidatos desafiantes prometen mantener el status quo. Entre los candidatos que no son titulares y que buscarán ser electos en 2013 hay 10 personas que ya fueron diputados: Ximena Valcarce (en Arica), Néstor Jofré (en Iquique), Jaime Mulet (en Vallenar), Jorge Insunza (en Illapel), Arturo Longton (en Quilpué), Víctor Barrueto (en La Reina), Alejandro Sule (en San Miguel), Felipe Letelier (en Rengo), Aníbal Pérez (en Santa Cruz) y Raúl Súnico (en Talcahuano). A ellos se suman 2 candidatos que fueron senadores y que buscarán un cupo en la cámara baja: Jaime Naranjo (en Linares) y Manuel Antonio Matta (en Cauquenes).

Como si estos datos ya no fueran lapidarios, hay una larga lista de candidatos, tanto titulares como desafiantes, que son parte implícita de la fuerza que busca frenar la renovación de la clase política. Se trata de quienes tienen lazos sanguíneos con actuales legisladores. Están los hermanos de senadores: Cristina Girardi, Ricardo Rincón, Joaquín Tuma y Matías Walker; están los hijos de (ex) senadores: Jorge Tarud, Romina Tuma, Jorge Sabag, Alejandro Sule, Antonio Horvath, Karim Bianchi y Juan Antonio Coloma; y están los hijos de (ex) diputados: Joaquín Godoy, Germán Becker, Pedro Álvarez-Salamanca y Sergio Correa; entre otros.

A estas listas se suman titulares y desafiantes que tienen parentescos con otras personas que están, o estuvieron en algún momento reciente, en la clase política elegida en elecciones populares, como lo son Daniela Cicardini (hija de Maglio Cicardini), Marcela Sabat (hija de Pedro Sabat), Lorena Rojas (hija de Rafael Rojas), Karla Rubilar (hija de Vicky Barahona), José Ignacio Labbé (hijo de Cristián Labbé) y Daniel Melo(hijo de Sadi Melo). Todos buscarán ser electos en distritos que contienen comunas donde sus ascendiente fueron, o siguen siendo, alcaldes. Es difícil imaginar que su lineamiento en el Congreso se desvié significativamente de lo que sería el lineamiento de su progenitor.

La conclusión es que modificar la demanda de un sistema electoral (en este caso con el voto voluntario), no determina la oferta del mismo sistema electoral. Es un mito que el voto voluntario traerá renovación. No solo es extremadamente probable que entre 70 y 80 diputados resulten reelectos (basado en la tendencia histórica), sino que entre los desafiantes que resulten electos haya un importante número de ex legisladores, hermanos de legisladores e hijos de legisladores. Si lo que se busca es renovar la clase política se debe modificar la oferta. Si lo que se busca es renovación en el congreso, se deben modificar los aspectos fundamentales del sistema binominal.

Comentarios cerrados.