La teoría del status-quo

Publicado en La Tercera

Cuando bajaron a Golborne y subieron a Longueira, especulé que era una estrategia de la UDI que apuntaba a evitar una debacle mayor. Intuí que su candidatura sería una especie de seguro contra cambios constitucionales. Incluso sugerí que en muchos aspectos era una estrategia brillante, pues sería la única forma de evitar perder el status-quo. Aquí hay un extracto de ese artículo:

“Llevar a Longueira significa renunciar a la elección presidencial. Con Longueira en primera vuelta, la UDI buscará crear una especie de coattail effect, en donde apuntará a que aquellos que voten por él también voten por cada uno de los 39 diputados y 5 senadores UDI que defienden sus escaños. En este sentido lo que busca la UDI es prevenir que Bachelet alcance al menos 4/7 en la cámara y en el Senado que le permitan hacer reformas constitucionales. Longueira podría arrastrar a suficientes votantes para mantener la minoría constitucional a su lado, perdiendo en algunos distritos pero ganando en otros.”

Tras la victoria de Longueira en las primarias del 30 de Junio, esta teoría gana fuerza. Es difícil prever un escenario en que Bachelet no sea electa. La masacre electoral que le propinó en parte a los candidatos de la Nueva Mayoría, y en otra parte a los candidatos de la Alianza, solo muestra que su poder político sigue vigente. Incluso abre la posibilidad de una victoria en primera vuelta.

El fondo de esta teoría es que el principal problema para la Alianza no es perder La Moneda, es perder el Congreso. Si pierden el Congreso por un margen importante, perderán el control del status-quo. Sin el control del status-quo es probable que no puedan detener cambios constitucionales unilaterales del próximo gobierno.

Entonces, la pregunta importante de la próxima elección ya no es si “Bachelet va ganar la elección presidencial”, es si “la Alianza va perder el control del Congreso”. La respuesta es condicional a la magnitud de la derrota. Dado que existen quórumes particularmente altos para hacer cambios constitucionales (como explico en éste artículo), hay gradientes para mantener el status quo.

En el peor de los casos, si la Alianza pierde 2/3 de los diputados y senadores en ejercicio (80 diputados y 25 senadores), el gobierno de Bachelet podrá hacer cambios al Capítulo I (Bases de la Institucionalidad), Capítulo VIII (Tribunal Constitucional), Capítulo XI (Fuerzas Armadas), Capítulo XII (Consejo de Seguridad Nacional) y el Capítulo XV (Reforma de la Constitución), entre otros.

Si la Alianza pierde solo 3/5 de los diputados y senadores en ejercicio (72 diputados y 23 senadores), Bachelet podrá hacer cambios al Capítulo IV (Gobierno), Capítulo V (Congreso Nacional), Capítulo IX (Justicia Electoral), Capítulo X (Contraloría General de la República), Capítulo XIII (Banco Central) y el Capítulo XIV (Gobierno y Administración Interior del Estado), entre otros.

En el mejor de los casos, si la Alianza pierde 4/7 de los diputados y senadores en ejercicio (69 diputados y 22 senadores), Bachelet podrá hacer cambios a las Leyes Orgánicas Constitucionales sobre partidos, elecciones, votaciones populares, educación, concesiones mineras, administración pública, administración regional, municipalidades, congreso, contraloría, entre otras.

Al final, la elección se tratará sobre la capacidad de la Alianza de reducir la cantidad de diputados y senadores que Bachelet pueda obtener. Dado la particularidad del sistema electoral, esto se traduce a la capacidad de la Alianza de reducir el número de doblajes (distritos y circunscripciones donde un pacto elige a ambos candidatos) que pueda hacer la Nueva Mayoría.

Suponiendo que la Alianza obtiene un doblaje en diputados (en el distrito 23), la Nueva Mayoría necesita al menos 21 doblajes en diputados y 7 doblajes en senadores para obtener 2/3, necesita al menos 13 doblajes en diputados y 4 doblajes en senadores para obtener 3/5, y necesita al menos 10 doblajes en diputados y 3 doblajes en senadores para obtener 4/7.

Suponiendo que la Alianza no obtiene al menos un doblaje en diputados, la Nueva Mayoría necesita 20 doblajes en diputados y 7 doblajes en senadores para obtener 2/3, necesita 12 doblajes en diputados y 4 doblajes en senadores para obtener 3/5, y necesita 9 doblajes en diputados y 3 doblajes en senadores para obtener 4/7.

La labor de la Alianza estará en contener el número de doblajes en menos de 9 en diputados y en menos de 3 en senadores. Perdiendo la elección, pero con un máximo de 8 doblajes en diputados y 2 doblajes en senadores, la Alianza asegura mantener el status-quo. En lo que queda de la campaña presidencial y legislativa, lo realmente trascendente será la batalla por el status-quo. 

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