Última oportunidad

Publicado en La Tercera

En el primer debate (13 de junio) los candidatos de la Alianza mostraron sus estrategias para enfrentar la primaria. En aproximaciones distintas, ambos apelaron al voto de centro. Mientras que Allamand trató de presentar la cercanía de su programa  a los moderados, Longueira trató de ligar su trayectoria política al “centro social”. Es difícil proclamar a un ganador, porque cada uno tuvo buenos momentos probablemente convenciendo a varios de ir a votar. Pero en términos absolutos, es probable que Allamand haya avanzado más que Longueira. Mientras más gente vote, más probabilidades tiene de ganar.

El segundo debate será más intenso que el anterior. Allamand llega como el favorito. Para mantener su posición debe seguir insistiendo en lo que ha sido su bastión de campaña: es el único que le puede ganar a Bachelet en noviembre. También debe reafirmar sus promesas electorales para convocar a los votantes independientes. La mezcla perfecta entre ser un candidato que puede evitar el retorno de la ex presidenta mientras implementa una agenda transversal puede convocar a una porción crucial de votantes que finalmente inclinen el resultado de la elección a su favor.

Ahora bien, si es que existe una ventaja a favor de Allamand, no es grande. Muchas de las mediciones hechas tras el primer debate posicionan a ambos candidatos dentro de un rango de 5%. Si Longueira cuenta con evidencia interna que corrobora la tendencia, debe salir con mayor fuerza que nunca. A diferencia de Allamand, no podrá moderar su posición más de lo que ya ha hecho. Por eso, debe insistir en ciertos temas claves–que podrían convencer a independientes de derecha que es mejor opción que su contrincante–, como la voluntad de cambiar el sistema electoral, o la intención de aprobar el APV.

Hasta el momento todo indica que hay más interés en la contienda de la Nueva Mayoría que en las primarias de la Alianza. La ventaja en el rating sugirió que más gente estaba interesada en ver a los primeros que en ver a los segundos. Si los candidatos de la Alianza no muestran un debate interesante, podría convertirse en un mal presagio para la elección de noviembre. El carácter voluntario del voto ya incentiva que pocos vayan a votar. Si los candidatos no atraen el interés de la gente, su porcentaje relativo de votos va disminuir. Si Allamand y Longueira no muestran un intercambio con propuestas atractivas, muchos de los votantes se abstendrán cuando más importe.

La primaria de la Alianza elegirá al candidato que enfrentará a Bachelet en noviembre. Si bien es importante que cada uno potencie su ventaja o revierta su rumbo, no pueden descuidar el bienestar de la Alianza. Aunque hay evidencia de que tras primarias los votantes se alinean tras el ganador para la elección definitiva, una confrontación demasiado acalorada podría dividir aguas en la centro-derecha. En 2009 muchos de los que estuvieron en desacuerdo con el proceso de selección del candidato de la Concertación terminaron votando por Arrate o Enríquez-Ominami. Si Allamand y Longueira no cuidan la unidad, candidatos como Parisi podrían capitalizar en las urnas.

El debate de hoy es decisivo para ambos candidatos. Es la última oportunidad de Allamand para capturar a votantes independientes y así sobrepasar a los militantes y adherentes que ya están con Longueira. A solo 10 días de las primarias, Allamand debe dejar instalada la idea de que si no es electo en junio, Bachelet será la próxima presidenta. Por su parte, Longueira tiene la última oportunidad para convencer a los independientes que normalmente votarían por Allamand o Velasco. Si no intensifica su batalla por el centro, el ganador será Allamand.

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