La importancia de los independientes

Publicado en La Tercera

Hay un gran debate sobre la tasa de participación que habrá en las primarias. Las encuestadoras han estimado que va a votar entre 30% y 60% del padrón. Estadísticamente, es un pronóstico absurdo. Pues, significa que en la primaria votaría más gente en la última elección municipal. Lo anterior es significativamente improbable. La verdad–a diferencia de lo que algunos estiman–es que es prácticamente imposible determinar el número de votantes.

Lo que sí se puede hacer, en cambio, es fijar algunas premisas sobre la distribución de preferencias entre quienes finalmente decidan ir a votar. En base a nociones básicas del comportamiento de votantes y evidencia de elecciones anteriores se puede modelar una distribución de votos a partir del punto ideológico en que se encuentra cada candidato, tomando en cuenta que en la primaria votan tanto militantes como independientes.

Por un lado, sabemos que (1) los militantes tienden a votar por candidatos de su partido, independiente de la competencia; que (2) en la medida que aumenta el número relativo de militantes que vota, aumenta la probabilidad de candidatos militantes de ser electos; y que (3) si el aumento en participación de los militantes es proporcional al tamaño del partido, los candidatos de partidos con más militantes tienen una mayor probabilidad de ser electos.

Por otro lado, sabemos que (1) los independientes tienden a votar por candidatos más cercanos al centro ideológico, que por candidatos extremos; que (2) en la medida que aumenta el número relativo de independientes que vota, aumenta la probabilidad de candidatos moderados de ser electos; y que (3) si el aumento en participación de los independientes es proporcional a la distribución ideológica, candidatos más cercanos al centro tienen una mayor probabilidad de ser electos.

De acuerdo a lo anterior, el ganador de cada coalición será quien tenga la combinación perfecta de apoyo entre militantes e independientes.

En la oposición, Bachelet es quien convoca más militantes, con alrededor de 280,000 personas–considerando que la apoyan cinco partidos. La sigue Orrego con alrededor de 120,000 personas, y Gómez con 85,000 personas. (Como independiente, Velasco no tiene el apoyo explícito de militantes). En la Alianza, Allamand es quien convoca más militantes, con alrededor de 90,000 personas. Por su parte, Longueira cuenta con el apoyo de alrededor de 80,000 personas.

La distribución de militantes por candidato, sin embargo, no es un dato suficiente para explicar el resultado de la primaria. Pero es un dato necesario. El número de militantes sirve para identificar el punto de partida de cada candidatura. Los militantes son importantes porque no solo cuentan como un voto, también cuentan por su capacidad de movilizar otros votos. Ahora bien, militantes de algunos partidos movilizan más que militantes de otros partidos.

Si comparamos el número de militantes pro Bachelet con el número de militantes pro Orrego, parece haber una diferencia irreversible. Pero es probable que los militantes de los partidos que apoyan a Bachelet no logren movilizar a la misma cantidad de gente que lo que logren movilizar los militantes que apoyan a Orrego. Aun así, parece una carrera corrida. Si la DC moviliza dos veces el número de sus militantes recién iguala la base de militantes de Bachelet.

Por su parte, la ventaja de Allamand no es significativa. Si bien Allamand parte con alrededor de 10,000 militantes más, es sabido que la capacidad de movilización de la UDI es más eficaz que la capacidad de movilización de RN. La ventaja de Longueira es doble. No solo es probable que vote un porcentaje mayor de militantes UDI que militantes RN, pero que además las cúpulas de la UDI sean capaces de movilizar a más gente a su alrededor.

Ahora bien, los militantes solo representan aproximadamente 4% del padrón. Si suponemos que existen alrededor de 12,500,000 de independientes habilitados para votar, vemos que queda un amplio margen para que quienes parten con una base de militantes más baja puedan revertir su prospectiva. Éxito entre los independientes puede significar la diferencia entre un tercer y un segundo lugar en la oposición, o perder y ganar en la Alianza. Un discurso pro independientes es clave.

Para los independientes, lo decisivo son los issues. Algunos independientes votarán por quién ofrezca un cambio al sistema electoral, otros votarán por quién defienda el matrimonio heterosexual. Algunos votarán por quién ofrezca nacionalizar las aguas, otros votarán por quién no prometa educación gratuita. En particular, no tienen nada en común. Pero en lo general, son lo mismo. Un programa de centro con un issue clave puede inclinar la balanza.

Todo indica que los candidatos entienden esta necesidad. Los debates de la semana pasada mostraron que las primarias, a diferencia de lo convencional, están girando en torno al centro ideológico, y no en torno al centro de cada coalición. Incluso los candidatos que mueven a más militantes se han sumado a la estrategia. Mientras que Bachelet moderó su posición sobre la asamblea constituyente, Longueira presentó el concepto de “centro social”.

Los candidatos ganadores se diferenciarán de los candidatos perdedores por su capacidad de atraer a votantes independientes. Los candidatos solo pueden prescindir de los independientes si vota muy poca gente (menos de 500,000 por cada coalición). Longueira solo puede ganar la primaria en la medida que pueda entablar temas que les interesan a los votantes medios. Velasco solo podrá superar a Orrego si logra movilizar suficientes independientes.

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