El segundo lugar

Publicado en La Tercera

El triunfo de Bachelet en las primarias de la oposición el 30 de Junio es inevitable. La distancia que acarrea con el segundo lugar es irreversible. Las primarias de la oposición no servirán para elegir al ganador, servirán para propósitos alternativos. Primero, como una forma de mostrar que la oposición se ha reestructurado de acuerdo a demandas internas y ciudadanas. Aunque no sea una elección verdaderamente competitiva, es mejor que una nominación directa. Celebrar primarias evita excluir a candidatos que podrían amenazar a la coalición en la primera vuelta, y contiene la disciplina de los votantes en la segunda vuelta. Además, como voy a argumentar más abajo, servirán para encaminar al candidato presidencial de la oposición en 2017.

Las pocas encuestas que han medido participación e intención de voto en las primarias muestran una ventaja abrumadora de Bachelet. Adimark, ICCOM, Imaginacción, UDD-La Segunda y UDP muestran que la ex Presidenta obtendrá al menos 70% de los votos entre las personas habilitadas para votar en la primaria de la oposición. Estas mismas encuestas muestran que el segundo lugar se debatirá entre Orrego y Velasco, cada uno marcando entre 5% y 7%. En tres de cada cuatro encuestas Velasco supera a Orrego. Muy por debajo sigue Gómez, quien no logra sobrepasar la barrera del 3%. Si bien la distancia entre estos índices se volverá más estrecho a medida que se acerque la primaria, es difícil imaginar un escenario en que Bachelet no sea electa.

La verdadera competencia de las primarias de la oposición estará en la batalla por el segundo lugar. Algunos han argumentado que obtener la segunda mayoría de votos es importante porque el subcampeón podrá influir en el programa de Bachelet. Pero es un argumento falaz, pues el comando de Bachelet ya propuso los ejes de su campaña dejando poco espacio para incluir nuevos temas. Además, ninguno de los candidatos que se opuso a la candidatura de Bachelet se le premiará con voz y voto en el comando. Sería absurdo. Por el contrario, los únicos que participarán en la construcción del programa de Bachelet antes de la primera vuelta, son aquellos que la han apoyado desde el comienzo.

Mi argumento es que obtener el segundo lugar es un factor necesario para obtener la nominación presidencial de 2017. Esto no significa que salir segundo es un factor suficiente, solo significa que es un paso crucial en la dirección correcta. En corto, obtener el tercer lugar es, simbólicamente, una muerte política. Si Orrego obtiene el tercer lugar su partido lo va eliminar como presidenciable para futuras elecciones, pues todo indica que durante el próximo gobierno se abrirán caminos para que se incorporen nuevas generaciones al proceso de toma de decisiones. Un tercer lugar para Velasco es aún más categórico. Difícilmente será aceptado en un partido de la oposición con ese resultado. Tendría que continuar en su lucha desde fuera la coalición.

Obtener el segundo lugar necesariamente fuerza la deferencia de los partidos. Si bien no es un camino libre de escollos, es un camino al fin y al cabo. El segundo lugar podrá exigir, entre otras cosas, un lugar privilegiado en el gabinete de Bachelet, desde donde podría fácilmente permanecer en la palestra pública por el cuatrienio. De lo contrario, tendría que mantenerse vigente desde la banda de la cancha, una estrategia más arriesgada. Evidentemente esta segunda vía sería más fácil de recorrer para Orrego, quien ya milita en un partido existente. Velasco, en cambio, tendría que optar entre adherir a un movimiento o partido existente en la oposición o bien crear un nuevo referente que cuente con el visto bueno de Bachelet.

Orrego y Velasco saben que no ganarán la primaria. Hasta el momento hay poca evidencia para demostrar que han aceptado sus derrotas, dado que sus campañas siguen igual de enfocadas en maximizar la cantidad de votos que recibirán. Sin embargo, pronto habrá indicios de que su lucha se ha vuelto por el segundo lugar. En los debates televisados de la próxima semana, se verá que la verdadera rivalidad estará entre los candidato al segundo lugar. Mientras que Bachelet tendrá amplitud y libertad para desarrollar su discurso, Orrego y Velasco se enfocaran en los aspectos negativos de cada cual. A solo tres semanas de la primaria, buscarán descarnadamente demostrar que tienen mayores cualidades que el otro para ser el presidenciable de 2017.

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