Moderados y descontentos

Publicado en La Tercera

Hay dos posiciones contradictorias sobre el pacto de Bachelet con el PC. La primera posición es la que sostiene Orrego, cuando dice que hay un polo fuerte de izquierda en la Concertación. La segunda es la que sostiene Enríquez-Ominami, cuando sugiere que el PC se dejó cooptar por una candidata que no los representa. En esencia, ambas posiciones son críticas tanto a Bachelet como al PC. Mientras que el primero culpa a Bachelet por la izquierdización de la coalición, el segundo sugiere que hay una falta de alineamiento ideológico. Ambos sugieren que estos hechos les pasara la cuenta en las elecciones. Sin embargo, sucederá justamente lo contrario: (1) la posición más moderada del PC y (2) su apoyo desde antes de primera vuelta, será lo que les garantizara el éxito electoral.

Desde 1989 el PC no solo ha ido moderando su posición, pero ha sido un engranaje fundamental de la Concertación. En 1989, formó un partido instrumental, junto con la Izquierda Cristiana (IC), el Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU), el Partido Socialista (PS) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR ) llamado Partido Amplio de Izquierda Socialista (PAIS). En un pacto por omisión con los partidos de la Concertación lograron elegir a dos candidatos (Letelier y Martínez). En 1999, 2005 y 2009 decidieron apoyar al candidato de la Concertación en las respectivas segundas vueltas. En la última elección incluso eligieron a Arrate como su candidato presidencial, un histórico militante del PS. En 2009 también decidieron pactar por omisión por segunda vez en su historia, logrando elegir a tres candidatos (Carmona, Gutiérrez y Teillier).

De la relación entre ambos todos han obtenido beneficios. La Concertación ha sido fundamental para el éxito electoral del PC. En las dos oportunidades (1989 y 2009) que el PC decidió pactar para las elecciones legislativas con la Concertación, logró elegir a candidatos. Por el contario, en las cuatro oportunidades (1993, 1997, 2001 y 2005) que decidió no pactar, no logró elegir a candidatos. A su vez, el PC ha sido fundamental para el éxito electoral de la Concertación. Con un voto duro de 5% han sido determinantes en elecciones presidenciales. El apoyo del PC fue lo que inclinó la balanza hacia Lagos en 1999 y fue lo que le dio la victoria a Bachelet en 2005. Si se han cumplido o no las condiciones que sostienen las negociaciones es otro tema. El punto es que ha sido un pacto electoralmente útil.

Entonces,  ¿de dónde viene la crítica de Orrego y Enríquez-Ominami? Es sencillo, al igual que el PC, el PPD y el PS, los candidatos presidenciales están siendo estratégicos. Están buscando posicionar a Bachelet para maximizar su probabilidad de ganar. Mientras que a Orrego le conviene que Bachelet se mueva a la izquierda, a Enríquez-Ominami le conviene que se mueva a la derecha. Esto les permitiría obtener los votos de los moderados y los descontentos. Pero con el pacto Bachelet-PC se anulan ambas posibilidades. Mientras que Bachelet apelará al votante medio, el PC apelará al votante de izquierda. Es un pacto suficiente y necesario para que Bachelet pueda ganar la elección y para que el PC pueda incrementar su planilla parlamentaria.

Las críticas al pacto Bachelet-PC no solo son injustas, pero son interesadas. Todo indica que de todos los pactos, explícitos o implícitos, entre los candidatos presidenciales y el partido comunista desde 1989, el de 2013 será el más trascendente. Primero, porque es la primera vez en que se aspira a obtener una mayoría legislativa con quórum para hacer cambios constitucionales. Para lograrlo es importante para Bachelet contar con el apoyo de todos, sobre todo de máquinas políticas como el PC. Y segundo, porque los candidatos que el PC busca consolidar (Ballesteros, Cariola y Vallejo) dotan de nuevos aires la intención de reformar la Constitución. Sin el movimiento estudiantil y las nuevas generaciones abordo el pacto de la Nueva Mayoría, es difícil prever cambios reales.

Comentarios cerrados.