El resplado que Adimark le da a Piñera

Publicado en La Tercera

Si observamos índices de aprobación presidencial entre 2010 y 2012 vemos que Piñera ha ido de muy popular a poco popular. En 2010, obtuvo un promedio de 57% de aprobación, y un 29% de desaprobación. La buena nota se revirtió en 2011 cuando su popularidad bajó considerablemente a 35% y su rechazo prácticamente se duplicó, llegando a 57%. En 2012 se consolidó la tendencia a la baja, con un promedio de 32% de aprobación y un promedio de 59% de rechazo. La primera medición de 2013 (en Febrero) quebró esta la tendencia, con un alza significativa en aprobación presidencial y una baja sustantiva en rechazo, llegando a 38% y 51% respectivamente.

Parece una buena noticia para el gobierno, en términos comparativos. Sin embargo, el problema es que no son índices comparables. Adimark, la encuestadora que use para generar los promedios anteriores, suspendió sus encuestas en Octubre de 2012 para reformular el método mediante el cual recopila sus datos. La principal modificación fue incorporar a usuarios de telefonía celular a la muestra. Esto fue impulsado por el bajo retorno de respuestas que se recibían a través de las encuestas hechas con telefonía fija. De este modo, a la muestra original de 2,1 millones de hogares se sumaron 5,7 millones de celulares, llegando a un total de 7,8 millones de contactos.

Si bien es un paso en la dirección correcta, es un paso complejo. Hay varios problemas asociados a utilizar telefonía fija para hacer encuestas. Por ejemplo, con telefonía fija la muestra es siempre la misma. Es decir, en la serie 2006-2012 siempre se usó el mismo tipo de encuestado, el dueño o dueña de hogar. Al incorporar telefonía celular a la muestra cambió el tipo de encuestado. El universo nuevo es diferente al universo anterior. El problema es que no existe evidencia concluyente sobre si la gente que utiliza telefonía fija es igual a la gente que usa telefonía celular. Intuitivamente, deberían ser los mismos, pero no sería una sorpresa si hay un sesgo entre sus preferencias políticas.

Otro problema esta en la duplicidad de resultados al combinar ambas muestras. Si suponemos que en cada hogar de la muestra de telefonía fija (los 2,1 millones de hogares) viven alrededor de cuatro personas en promedio (es decir 8,4 millones de personas), es altamente probable que una de esas personas también figure en la muestra de telefonía celular (los 5,7 millones de usuarios). Es decir, existe la probabilidad (aunque sea baja) que en la misma encuesta se llame a la misma persona 2 o más veces. Si bien, es difícil pensar que esa persona responda la encuesta 2 o más veces, si personas del mismo hogar responden se quiebra la representatividad que se busca obtener en encuestas netamente de telefonía fija.

El cambio en la metodología de Adimark responde a una demanda legitima. Pero los dos ejemplos anteriores son evidencia que aún queda mucho camino por recorrer antes que la encuesta efectivamente se renueve en un instrumento sin sesgos (si es que eso existe). Esto es algo que Adimark debería admitir y vociferar. Declarar que la encuesta de Febrero de 2013 es comparable con encuestas hechas en la serie 2006-2012 no es verdad. Todas las conclusiones comparativas que se pueden hacer entre la encuesta de 2013 y las encuestas de 2006-2012 son igual de válidas que las conclusiones comparativas que se hacer entre Adimark y otras encuestadoras, como la CEP.

La presentación gráfica de la encuesta sugiere que sí se pueden comparar. En las laminas de la presentación se muestran líneas puntiagudas entre los meses que Adimark no realizó la encuesta (ver aquí). Las líneas son sencillamente un enlace entre la encuesta de Septiembre de 2012 (teléfonos fijos) y la encuesta de Febrero de 2013 (teléfonos fijos y teléfonos celulares). Esto conlleva un efecto político importante. Dado que Piñera obtuvo alzas significativas en todas las áreas (salvo medio ambiente, salud y seguridad ciudadana), se sugiere que ha mejorado continuamente. Algo que los partidos del oficialismo sin duda usarán para sostener que durante los últimos 5 meses ha habido un alza permanente.

Más importante que rechazar o aceptar la nueva metodología de Adimark, es destacar que el nuevo índice de aprobación presidencial le da un respaldo importante a la gestión de Piñera. Dado que la imagen de aprobación presidencial es lo que al final del día queda, una leve mejoría en popularidad significa mucho en gobernabilidad. Si bien el 39% no es comparable con encuestas anteriores, sí se puede argumentar que es un comienzo auspicioso para el último año de gobierno. La Moneda tiene una oportunidad única para usar la encuesta para fortalecer la probabilidad que Piñera tiene de pasar proyectos de ley antes de la elección de Noviembre, y de ese modo subir la vara de su legado.

 

Comentarios cerrados.