Comprobando y Derribando Mitos con la CEP

Publicado en La Tercera

Al analizar una sola encuesta no se puede distinguir el ruido de la señal. Un analista puede escoger entre todas las preguntas para solo enfocarse en las respuestas que más le convienen. Al final, mirar una sola encuesta conlleva a un puñado de interpretaciones contradictorias hechas mirando los mismos datos. Por el contrario, cuando un analista observa la tendencia en una serie de encuestas, se puede distinguir la señal del ruido. Observar un grupo grande de encuestas permite contextualizar la magnitud de cambios políticos, como variaciones en aprobación presidencial o en los índices de intención de voto.

La encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) hecha en Noviembre-Diciembre 2012 se publica en un momento donde es imperativo medir variaciones en la intención de voto. Con solo 10 meses de por medio, la CEP publicada en Enero de 2013 entrega una señal de los posibles resultados para la elección presidencial de Noviembre de 2013. Tres áreas son de especial interés para anticipar resultados. Primero, la magnitud de la ventaja de Bachelet sobre el resto de los candidatos. Segundo, la magnitud de la diferencia entre Allamand y Golborne. Tercero, la magnitud del avance relativo del tercer candidato.

Variaciones en las magnitudes de estos índices permiten comprobar o derribar algunos mitos. Un primer mito es que Bachelet bajaría significativamente su intención de voto una vez que se desatará la carrera. Esto tiene sentido bajo el contexto que obtiene menos publicidad diaria que el resto de los pre-candidatos. Un segundo mito es que Allamand lograría superar a Golborne. Esto tiene sentido porque como militante de un partido (RN) logra mayor apoyo territorial para hacer campaña y darse a conocer. Un tercer mito es que Enríquez-Ominami bajaría su intención de voto. Esto tiene sentido con la alta oferta de candidatos.

Para comenzar, los resultados de la CEP muestran que Bachelet no baja de forma significativamente su intención de voto. Se mantiene la tendencia en que Bachelet es la favorita para ganar las elecciones de 2013. Al contestar la pregunta “¿quién le gustaría a Ud. que fuera la o el próximo presidente de Chile?” Bachelet obtiene 49%. Un índice similar al 50% que obtuvo en Julio-Agosto de 2012, y al 51% en Abril de 2012. Es decir, la coyuntura política y electoral que sucede en Chile mientras ella permanece en Estados Unidos no determina su intención de voto. En otras palabras, esto significa que su estrategia de silencio ha sido un éxito.

Los resultados de la CEP también muestran que Allamand no logra superar a Golborne. En la pregunta “¿quién le gustaría a Ud. que fuera la o el próximo presidente de Chile?” no hay sorpresas. En Abril de 2012 fue 7% para Golborne y 2% para Allamand. En Julio-Agosto de 2012 fue 9% para Golborne y 2% para Allamand. Desde la renuncia de ambos como ministros, la diferencia no ha variado. En Noviembre-Diciembre de 2012, Golborne obtuvo 11% y Allamand obtuvo 5%. Allamand solo gana terreno en las  primarias de la Alianza. Aún así, Golborne sigue arriba con 28% (sube 2%) contra Allamand con 15% (sube 7%).

Finalmente, los resultados de la CEP muestran que Enríquez-Ominami no baja su intención de voto. Sigue siendo el tercer candidato más competitivo. En Abril de 2012 obtuvo 2%, y en Julio-Agosto de 2012 obtuvo 4%. En el último sondeo de Noviembre-Diciembre de 2012, obtuvo 4%. Es decir, el ingreso de más candidatos a la carrera no ha tenido un efecto sobre su intención de voto. Si bien Enríquez-Ominami no logra superar a Velasco, es poco relevante dado que este último va a primarias dentro de la Concertación. Lo relevante es que sí supera a Jocelyn-Holt y Parisi, que son rivales directos para ser el candidato bisagra.

Una respuesta a “Comprobando y Derribando Mitos con la CEP

  1. Estas elecciones pueden llegar a ser muy distintas, principalmente por que ahora se agrega un nuevo escenario de competencia: las primarias. Durante las primarias los candidatos deben convencer a la izquierda y derecha según corresponda, para luego moverse al centro el la elección presidencial. Corren el riesgo de caer en el error de Mitt Romney que arrasó en las primarias pero luego le fue imposible capturar votos de centro. En este sentido, la estrategia de Bachelet (no hablar) para las primarias parece ser una elección correcta, ya que le permitiría moverse con mayor libertad para la elección presidencial.

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