El efecto negativo del voto voluntario

Publicado en La Tercera

En la elección municipal de 2012 se implementará por primera vez el voto voluntario. Si bien la ley ya se aprobó en el congreso y se despachó en el diario oficial, sigue habiendo poco consenso sobre si es algo positivo o algo negativo para la democracia. Los que estuvieron a favor de la iniciativa sostienen que el voto debe ser concebido como un derecho, pues cada ciudadano debe tener la voluntad para decidir si quiere votar. Los que estuvieron en contra de la iniciativa sostienen que el voto debe ser concebido como un deber, pues cada ciudadano tiene la obligación de participar con su voto en todas las instancias de deliberación colectiva que corresponda.

¿Quién tiene la razón?

Si se comparan las posiciones en un plano filosófico, el voto voluntario es tan positivo como el voto obligatorio, pues cada sistema se defiende con juicios ideológicos y valóricos respaldados con argumentos tautológicos. Desde una perspectiva liberal, las mejores democracias son aquellas en que los individuos no están sujetos a la regulación monopólica del Estado. Desde una perspectiva republicana, las mejores democracias son aquellas en que los individuos participan con frecuencia e intensidad en la deliberación colectiva. Si bien no existe una resolución a esta contraposición, la simple aprobación de la ley sugiere que la voluntad debe ser más positiva que la obligatoriedad.

Si se comparan las posiciones en un plano empírico, el voto obligatorio es mejor que el voto voluntario, pues hay evidencia que tiene efectos menos nocivos para la democracia. Experiencias internacionales y investigaciones locales han encontrado que el voto voluntario ahonda el sesgo de clase, genera menos participación electoral y promueve campañas polarizadas. Por el contrario, el voto obligatorio incentiva un voto igualitario, genera mayor participación electoral y tiende a promover campañas moderadas. Ergo, ante la duda, se sugiere que países en vías de desarrollo que buscan incrementar su calidad de democracia deben adoptar el voto obligatorio.

Haber implementado el voto voluntario necesariamente significa una victoria de los argumentos a favor del voto voluntario por sobre los argumentos a favor del voto obligatorio. Es decir, el ejecutivo (quien envió el proyecto) y el legislativo (quien aprobó el proyecto) consideraron más positivo para la democracia aumentar las libertades individuales que incentivar el voto igualitario, generar mayor participación electoral y promover campañas moderadas. Dado que la libertad individual es un tema ideológico y valórico, no se puede evaluar si implementarlo fue una decisión correcta. Sin embargo, sí se puede evaluar si proscribir el voto obligatorio fue una decisión incorrecta.

La elección municipal de 2012 es una instancia óptima para conducir un experimento natural. Se podrá medir si el efecto de tener voto voluntario es lo suficientemente positivo para la democracia como para justificar el efecto de no tener voto obligatorio. En esencia, se podrá comparar resultados de elecciones previas a 2012 con los resultados de elecciones posteriores a 2012, para determinar si el supuesto efecto positivo del voto voluntario en realidad supera el costo de no tener voto obligatorio. Ahora bien, es un experimento difícil de conducir, dado que resultados de encuestas, en general, muestran que individuos prefieren tener la voluntad, por sobre la obligación, de votar.

Pero en indicadores objetivos, los efectos negativos del voto voluntario podrían superar con creces los efectos positivos de no contar con el voto obligatorio. Si bien los individuos están de acuerdo con tener derechos, contraponerlos con los deberes podría ser una mala desición para todos. En consecuencia, la pregunta relevante es si frente a esta evidencia quienes apoyaron el voto voluntario estarían dispuestos a apoyar el voto obligatorio. Si los resultados electorales muestran que efectivamente tener un voto voluntario tiene un efecto significativamente negativo sobre la legitimidad del sistema democrático, estarían dispuestos a revertir su opinión para apoyar el voto obligatorio.

Algunas preguntas a quienes apoyan el voto voluntario pueden ayudar a disipar esta duda. ¿Estarían dispuestos a seguir apoyando el voto voluntario si participa menos gente que antes (aproximadamente 60%)? O bien, ¿estarían dispuestos a seguir apoyando el voto voluntario si efectivamente produce un sesgo de clase (como sugieren las encuestas: en 2012 votaría un 83,9% del GSE alto, un 72,9% del GSE medio y un 68,4% del GSE bajo)? Finalmente, ¿estarían de acuerdo en seguir apoyando el voto voluntario si fomenta una polarización de la política (se anticipa que votantes de izquierda votarían en un 63,5%, los de centro en un 54,7% y los de derecha en un 72,1%)?

2 Respuestas a “El efecto negativo del voto voluntario

  1. Pingback: Pronósticos para las elecciones municipales de 2012 | tresquintos

  2. muy buen análisis general pero muy errada en la en los últimos porcentajes que mas bien fue todo lo contrario y que en realidad se dio lo que se daba en décadas pasadas antes de 1970 donde la mayor participación estaba en sectores bajos y medios y una apatía notable en sectores altos y medio alto

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