Las Municipales y los Candidatos Presidenciales

Publicado en La Tercera

Los partidos que ganen las elecciones municipales tendrán la mejor opción de levantar al candidato presidencial dentro de sus respectivas coaliciones. Dado que los resultados electorales municipales son un predictor robusto de los resultados electorales presidenciales, los partidos ganadores no solo aspiran a presentar sus victorias como una credencial frente a las élites, pero amenazan tener un mejor rendimiento en primarias.

La mayoría de los estudios muestran que el voto municipal es un indicador clave para predecir el voto presidencial. La evidencia muestra que a nivel de comuna hay una alta correlación en la dirección (preferencia política por partido) e intensidad (votos emitidos) de los votos en ambas elecciones. Es decir, los ciudadanos tienden a votar por candidatos del mismo partido en elecciones diferentes. (Salvo en algunos casos donde existe un alto nivel de voto cruzado).

Por ejemplo, a medida que aumenta la probabilidad que un ciudadano vote por un candidato DC en las elecciones municipales, aumenta proporcionalmente la probabilidad que vote por un candidato DC en las elecciones presidenciales. En términos reales, mientras más votos obtienen los candidatos a Alcalde de la DC en 2012, más votos obtendrá el candidato presidencial de la DC en 2013. Esto se acentúa con el voto voluntario, donde los militantes son los que más participan.

Esto implícitamente sugiere que los partidos que tienen más candidatos controlan mejor las prospectivas y proyecciones electorales. En este caso la DC, la UDI y RN tienen una ventaja por sobre el resto de los partidos al contar con una mayor cantidad y dispersión de candidatos en sus respectivas listas. Por ejemplo, en la elección de Alcaldes de 2008 hubo 1,231 candidatos, de los cuales 136 fueron DC (11%), 129 fueron UDI (10,4%) y 121 fueron RN (9,8%).

Las amplias plantillas de candidatos de los tres partidos, determinaron significativamente sus respectivas estrategias para la elección presidencial de 2009. Los tres partidos relativamente más información que los otros partidos sobre sus prospectivas a nivel nacional. Dado que tuvieron más candidatos, su muestra fue más representativa de la población. Por ejemplo, en las primarias de entre Frei y Gómez en la 6ta y 7ta región, la DC siempre supo que iba a ganar.

Todo lo anterior apunta a que el paso más importante para definir el candidato de cada coalición se dará tras las elecciones municipales. Por ejemplo, cuando se dispute la nominación del candidato presidencial dentro de cada coalición, el partido con mejores resultados en 2012 naturalmente buscará implementar primarias, mientras que los otros partidos se verán forzados a buscar el consenso entre las élites.

Una excepción a esta regla se da con candidaturas personalizadas e independientes, que frecuentemente cuentan con apoyo transversal, autónomo a los partidos. Por ejemplo, de competir, es probable que Bachelet (PS) obtenga la nominación tanto por consenso como por primarias. También es probable que Enríquez-Ominami (ex PS) no consiga el consenso, pero sí los votos. Y es probable que Velasco (IND) no obtenga ni el consenso ni los votos.

Pero, en el caso que Bachelet no sea candidata, y Enríquez-Ominami y Velasco compitan por fuera de la Concertación, la nominación del nuevo candidato del pacto dependerá casi por completo en el resultado de las municipales. La pugna la DC (Walker, Orrego y Rincón) y el PPD (Lagos W., Tohá y Girardi), tendrá su primer–y tal vez último–round en Octubre de este año. El bando que tenga–o sepa presentar de mejor manera–los resultados, inevitablemente será favorito.

Deja un comentario