Viabilidad Legislativa de una Reforma Electoral

Los últimos sucesos–las movilizaciones y los bajos índices de popularidad presidencial–han puesto a La Moneda en jaque. A dos años de la próxima elección presidencial, el presidente aún no ha logrado consolidar a su gobierno. No está claro cuál va ser la gran contribución del cuatrienio de Piñera. En un artículo anterior, sugerí que una buena opción sería una reforma electoral.

Sin embargo, una reforma iría en contra de la posición política que han manifestado los partidos de la Alianza desde el retorno de la democracia. Mientras su objetivo ha sido preservar el sistema binominal, la Concertación ha empujado por un cambio. Mientras la Alianza ha insistido en la virtud de estabilidad que entrega el binominal, la Concertación ha criticado su desproporcionalidad.

Por eso fue una sorpresa cuando un proyecto de reforma electoral (Boletín 7417-07) ingresó con la firma de un diputado UDI. Esta sorpresa se transformó en expectativa cuando La Moneda anunció la intención de explorar alternativas al sistema electoral. Si bien este debate ha levantado esperanza, mi sugerencia es mantener la calma. Lo más probable es que todo siga igual.

Según el cientista político David Altman, existen 5 grandes propuestas de cambio al sistema electoral.

  1. Sistema Binominal Corregido: Mantener sistema binominal, pero agregar escaños. Se baraja aumentar la Cámara de Diputados de 120 a 150 y el Senado de 38 a 50.
  2. Sistema Mayoritario: Reemplazar el sistema binominal por un sistema uninominal. Esto implica un redistritaje nacional.
  3. Sistema Proporcional: Reemplazar el sistema binominal por un sistema proporcional puro. Este se asimila al que existía en Chile previo a 1973. Esto implica aumentar la cantidad de escaños por distrito.
  4. Sistema Mixto Paralelo: Instalar un sistema de elección paralelo, donde una parte de los legisladores son electos en distritos uninominales y otra parte de los legisladores son electos por listas proporcionales regionales.
  5. Sistema Mixto Compensatorio: Instalar un sistema de elección mixto paralelo, pero con un vínculo directo entre ambos sistemas para mantener la proporcionalidad.

Para efectuar cualquier cambio importante a la Ley electoral, la Constitución establece que se necesita un quórum de 3/5 partes de la Cámara (72 diputados) y 3/5 partes del Senado (23 senadores). De estas 5 grandes propuestas la que tiene la mayor probabilidad de pasar por la Cámara es el sistema binominal corregido. La segunda propuesta con mayor probabilidad de pasar por el poder legislativo es el sistema mayoritario. Las restantes tres propuestas son improbables de pasar.

El binominal corregido tiene el apoyo de la UDI y RN. Si La Moneda tiene que hacer una reforma, el binominal corregido sería la mejor opción de RN y la segunda mejor opción de la UDI (tras status quo). En la Concertación el principal beneficiado sería el PDC. Mientras es improbable que otros partidos de la Concertación apoyen el proyecto, los diputados independientes pero cercanos a la Alianza (Isasi, Velázquez y Delmastro) también se sumarían, dado que podrían obtener importantes beneficios electorales con 30 escaños adicionales.

Por su parte, los principales beneficiados de un sistema mayoritario serían la UDI, el PDC y el PS–los partidos más grandes del país. El PPD también podría estar de acuerdo con este proyecto. Por su parte, RN y el PRSD tendrían mayores dificultades para competir con otros partidos en distritos uninominales, por lo que estarían en contra. Los independientes, en cambio, estarían a favor de sistemas uninominales porque derrumba las barreras de entrada a caudillos locales que tiene el sistema binominal.

El sistema proporcional tiene poca llegada en los partidos de la Alianza. La Concertación, en cambio, estaría a favor de adoptar cualquier sistema electoral más proporcional que el binominal. Lo mismo va para los diputados del PCCH, del PRI y el PRO.

Finalmente los sistemas paralelos y compensatorios también serían rechazados por la Alianza–y aprobados por la Concertación–por su efecto proporcional. Pero encontrarían apoyo entre los diputados independientes (por tener distritos uninominales) y los diputados comunistas (por tener listas proporcionales).

Ahora bien, para reformar la Ley, también es necesario contar con el voto de al menos 23 senadores. Según la lógica expuesta arriba, la propuesta con mayor probabilidad de pasar por el Senado es el sistema binominal corregido (tendría 25 votos). La segunda propuesta con mayor probabilidad de pasar por el Senado es el sistema mayoritario (tendría 24 votos). Y al igual que el resultado de la simulación en la Cámara, las restantes tres propuestas son improbables de pasar.

Mi opinión es que el mejor sistema electoral para Chile sería un sistema mayoritario. Primero, porque obliga a un redistritaje. Esto naturalmente conlleva una disminución en la desproporcionalidad entre la cantidad de votantes inscritos en cada distrito y la cantidad de escaños disponibles por distrito que genera el sistema binominal. Con un sistema mayoritario con unidades electorales de 1 legislador, todos los distritos tendrán la misma cantidad de gente representada por 1 Diputado y 1 Senador.

Segundo, porque mantiene la estabilidad política. Se mantendrán las coaliciones porque los partidos tendrán incentivos para repartirse candidaturas a través del país. Dado que el redistritaje aumentará la cantidad de escaños disponibles, todos los partidos tendrán una alta probabilidad de nominar buena parte de sus políticos como candidatos. Además, el sistema mayoritario eliminará la particular distorsión del binominal de premiar a los segundos mejores.

De este modo, si el gobierno de Piñera pretende hacer una reforma electoral, mi opinión es elegir un sistema que represente un cambio al binominal pero que a la vez sea legislativamente viable. Entre las opciones binominal corregido y sistema mayoritario, solo el segundo cumple los requisitos. Si bien ambas propuestas son coherentes con la posición política de la Alianza, el binominal corregido es simplemente continuidad, mientras que el uninominal es un verdadero cambio.

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