Elecciones Municipales 2012: ¿Cuántas Listas?

Las elecciones municipales van a ser más complejas de lo que inicialmente anticipé (ver aquí). Tanto la Alianza, como la Concertación están evaluando dividirse, y llevar dos listas a la elección. En este artículo analizo los determinantes de la competencia electoral, y especulo sobre los resultados electorales en cada uno de los cuatro escenarios posibles.

1. La Concertación lleva 1 lista; la Alianza lleva 1 lista.

Este escenario se dio en la elección municipal de 2004. Tras una reforma a la Ley Constitucional de municipalidades, por primera vez se votó por alcaldes y concejales en cédulas separadas. A diferencia de las elecciones de 1996 y 2000, los alcaldes fueron electos por mayoría simple. En concejales, sin embargo, se mantuvo el sistema antiguo, utilizando un sistema electoral proporcional con cifra repartidora d’Hondt.

En la elección de 2004 participaron 5 listas:

  1. Juntos Podemos Más (5,8% alcaldes, 9,8% concejales)
  2. Alianza (38,7% alcaldes, 37,6% concejales)
  3. Concertación (44,8% alcaldes, 47,8% concejales)
  4. Nueva Alternativa Independiente (0,3% alcalde, 0,6% concejales)
  5. Nueva Fuerza Regional (0,6% alcalde, 0,6% concejales)

El efecto mecánico del nuevo sistema fue:

  • Permitir la entrada de una tercera fuerza. En 2000 la suma del porcentaje de votos entre la Alianza y la Concertación fue de 98%; en 2004 fue de 83%.
  • Permitir la entrada de candidatos independientes. En 2000 fueron electos 3 alcaldes independientes; en 2004 fueron electos 32.

Si ambas coaliciones llevan una lista cada una en 2012, el peligro es que se repita el resultado de 2004, donde la tercera fuerza y los independientes lograron aumentar su votación a costa de la elección directa de alcaldes.

A diferencia de 2004, sin embargo, en 2012 la amenaza será mayor. En 2012 la amenaza serán los 3 “partidos bisagras” (CH1, PRO y PRI) que se alimentan de los votos del centro del espectro ideológico. Esto afecta a la Alianza y a la Concertación por igual.

La única solución para controlar a estas terceras fuerzas es que las coaliciones recojan sus demandas de antemano. En términos prácticos esto significa que la Alianza tendría que ceder cupos a CH1 (y tal vez al PRI), y la Concertación tendría que ceder cupos al PRO (y tal vez al PRI).

2. La Concertación lleva 2 listas; la Alianza lleva 1 lista.

Para controlar por los efectos mecánicos de la elección separada de alcaldes y concejales, la Concertación decidió dividirse en dos listas en 2008. La lógica tras esta estrategia fue que al presentar dos listas se podría ampliar al doble la planilla de candidatos, e incluir candidaturas de fuerzas regionales e independientes fuera de pacto que podrían potencialmente quitarle votos.

Esto funcionó, en parte. A la elección de 2008 fueron 6 listas:

  1. Por un Chile Limpio (4% alcaldes, 7,5% concejales)
  2. La Fuerza del Norte (0,4% alcaldes, 0,58% concejales)
  3. Concertación Democrática (28,7% alcaldes, 27,8% concejales)
  4. Juntos Podemos Más (6,3% alcaldes, 9,1% concejales)
  5. Alianza (40,6% alcaldes, 36% concejales)
  6. Concertación Progresista (9,7% alcaldes, 17,2% concejales)

Con esta distribución de votos la Concertación perdió su primera elección desde 1989, obteniendo 2,1% menos que la Alianza en votos. Sin embargo, las élites de la Concertación argumentaron que la debacle podría haber sido mayor si no se habrían dividido en las dos listas.

En un artículo publicado por los expertos electorales del PS (Hernán García) y del PPD (Pepe Auth), se argumentó que al acoger candidaturas de terceras fuerzas en las dos listas de concejales (entraron 995 candidatos independientes) se evitó una fuga importante de votos (ver aquí).

La diferencia en el rendimiento de los alcaldes independientes con los concejales independientes es la base de este razonamiento. Mientras que los alcaldes independientes obtuvieron 10,2%, los concejales independientes solo obtuvieron 1,6%. Es decir, se infiere que si los concejales independientes habrían ido por otra lista, habrían sumado cerca de 9% de los votos, afectando directamente a la Concertación.

Este razonamiento, sin embargo, tiene importantes limitaciones. Primero, es contrafactual; no podemos saber si los candidatos a concejal independientes se les habría ofrecido entrar en otra lista, y no podemos saber si habrían optado por entrar a esa lista si habría existido la oportunidad. Segundo, es irracional; si los independientes no habrían entrado a una lista, no habrían podido sumar la misma cantidad de votos, y por ende no habrían constituido una amenaza.

Por eso, me parece que la mejor opción de la Concertación–con miras a la elección de 2008–habría sido ofrecer cupos a tanto los concejales independientes como a los alcaldes independientes. Si verdaderamente habrían querido neutralizar la amenaza de terceras fuerzas y candidatos independientes, habrían incluido en su planilla a todas las potenciales amenazas.

La división de la Concertación en 2008 funcionó mejor como instrumento redistributivo de poder que como instrumento para ganar la elección. La división de listas funcionó para satisfacer la demanda de los partidos más pequeños (el PPD y el PRSD) de obtener más cupos. Pero también sirvió para que los partidos grandes (el PDC y el PS) pudieran revindicarse frente a su amplia base de militantes al entregarle más candidaturas.

Sin embargo, como la Concertación perdió la elección de alcaldes, y redujo su votación en concejales, podemos sostener que dividir la coalición en dos listas fue una pésima estrategia para ganar las elecciones. La razón de la división fue tratar de aumentar los cupos de cada partido, y la excusa fue tratar de evitar una fuga de votos hacia tercera fuerzas.

Si en 2012 la Concertación pretende llevar dos listas debe corregir este error. La amenaza ya no es sólo la lista del JPM, que se alimenta de votos hacia la izquierda ideológica de la coalición. En 2012 se suma la amenaza del JPM el PRO y el PRI, quienes se alimentan de votos hacia el centro ideológico de la coalición.

Para llevar dos listas–y tener una prospectiva decente de ganar la elección–la Concertación debe incluir a las terceras fuerzas en sus listas de alcaldes y concejales. La amenaza del JPM se puede canalizar por medio de pactos por omisión, pero la amenaza del PRO y el PRI solo se puede canalizar por medio de cupos por dentro la lista. Si el PRI y el PRO deciden ir en una lista soberana, la Concertación se enfrenta a una amenaza electoral mayor a la de 2004 o la de 2008.

3. La Concertación lleva 1 lista; la Alianza lleva 2 listas.

Esta es una alternativa que los expertos electorales de la Alianza están estudiando (ver nota). La única forma de que la Alianza pueda obtener un mejor retorno electoral al llevar dos listas es si la Concertación decide llevar una. Si esto sucede, significa que la demanda de candidaturas del PRO y el PRI no habrán sido satisfechas por el sistema.

Al no entrar en la lista de la Concertación, el PRO y el PRI buscaran una de tres alternativas:

  1. Unilateralmente buscar un acuerdo de pacto por omisión con la Concertación
  2. Ir en una lista soberana para captar votantes descontentos de la Alianza y la Concertación
  3. Negociar cupos con la Alianza para llevar candidatos independientes por su lista.

De estas tres alternativas, la menos probable es la primera. Dado que la Concertación va alcanzar un pacto por omisión con la lista del JPM, y ya tendrán que dividirse los “pocos” cupos entre los 4 partidos en su lista única, no querrán comprometer más alcaldías, y solo ofrecerán algunos cupos al PRO y el PRI en su lista de concejales. Esto será naturalmente rechazado por el PRO y el PRI, que saben que constituyen una amenaza mayor compitiendo en una lista soberana.

Si la Alianza se quiere dividir en dos listas, será por el mismo razonamiento que se dividió la Concertación en 2008. Por eso, es crucial que si la Alianza decide llevar dos listas en 2012 deberá aprender de los errores de la Concertación en 2008. Para ganar en 2012 necesitara tener una planilla lo suficientemente competitiva para derrocar la lista única de la Concertación. Y la única forma de hacerlo por medio de dos listas es reclutando candidatos que representan una amenaza: candidatos independientes, del PRO, el PRI y CH1, entre otros.

4. La Concertación lleva 2 listas, la Alianza lleva 2 listas.

Un cuarto escenario es que ambas coaliciones se dividan en dos listas. En este caso la disputa de las coaliciones por ganar genera la incertidumbre natural de una elección sin precedentes. Algunas de las consideraciones que podrían inclinar la balanza hacia a un lado u otro son las siguientes:

  • Si la Alianza logra negociar con el PRI y/o el PRO
  • La cantidad y el lugar de los cupos que la Alianza le da a independientes fuera de pacto
  • Si la Concertación logra negociar con el PRI y/o el PRO
  • La cantidad y el lugar de los cupos que la Concertación le da a independientes fuera de pacto

Mi impresión es que la coalición que logre captar al PRI y el PRO va tener una ventaja importante sobre la otra coalición. La elección presidencial de 2009 mostró que una parte importante de gente esta dispuesta a votar por candidatos que están fuera de las grandes coaliciones. Esta es una demanda que las coaliciones no han logrado absorber en la democracia-entre-elecciones. Captar votos por medio del discurso del PRI y el PRO significa sumar una votación que de otra manera es un voto en contra.

En cambio, si la Alianza y la Concertación deciden dividir su coalición en 2 listas (y la Concertación pacta por omisión con JPM; y la Alianza incluye a CH1), y deciden no incluir al PRI y al PRO en sus respectivos pactos, se enfrentan a perder una parte importante de votos. En 2012 los que inclinarán la balanza (tal como en 2008) serán los que están fuera de las grandes coaliciones, pero en mayor magnitud que en cualquier elección previa. Pues son estos los partidos que capitalizarán en las urnas el descontento con el sistema.

2 Respuestas a “Elecciones Municipales 2012: ¿Cuántas Listas?

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