Un año en La Moneda: ¿Qué piensa la gente del Presidente?

A un año de asumir en La Moneda, Piñera se encuentra en el nivel más bajo de aprobación presidencial de su mandato, marcando alrededor de 40%. Hace cuatro años, Bachelet también cumplía el primero de su cuatrienio, marcando alrededor de 50%. Si bien la diferencia porcentual entre la aprobación de Piñera y la aprobación de Bachelet no es substancial, los determinantes de su varianza sí lo son. Mientras las bajas de aprobación presidencial 2010-2011 están asociadas a la persona, las bajas de 2006-2007 están asociadas a la identidad política de la persona.

El primer año de Bachelet estuvo marcado por rezagos del gobierno anterior. Entre ellos la revolución pingüina (entre Abril y Junio, 2006), cuyo objetivo principal fue tratar de revocar la LOCE. Si bien las movilizaciones se desencadenaron por las decisiones del gobierno de Bachelet de agregar incisos a la ley de educación (un alza en el cobro de la PSU y la limitación del uso del pase escolar), el propósito de la protesta fue trocar la base de la ley en sí. En este sentido, más que movilizarse contra Bachelet, los estudiantes secundarios se movilizaron contra la Ley constitucional—promulgada por el gobierno de Pinochet, pero custodiada por los gobiernos de la Concertación.

El segundo gran golpe a la aprobación presidencial de Bachelet vino con el primer cambio de gabinete de su gobierno (Julio, 2006), donde en un sorpresivo reajuste ministerial el Secretario de Interior, Andrés Zaldívar, fue removido de su cargo, evidenciando los problemas entre Bachelet y la DC. El tercer golpe fue enfrentar las acusaciones de corrupción que la Alianza levantó en contra de las irregularidades del gobierno de Lagos (Octubre, 2006). Y ligado a esto, el último golpe a la aprobación presidencial de su primer año (y que finalmente se consagraría como el peor de su cuatrienio) se dio poco después de la implementación del proyecto estrella del gobierno de Lagos, el polémico Transantiago (a partir de Febrero, 2007).

Primer año de Bachelet

A diferencia de los problemas que tuvo que enfrentar Bachelet durante su primer año de gobierno, los problemas de Piñera fueron en gran parte evitables. A diferencia de Bachelet, quien tuvo que lidiar con decisiones mal tomadas del gobierno anterior, Piñera hizo debutar un gobierno que por primera vez desde 1993 no debía cargar con el peso de decisiones políticas. Las bajas más importantes de Piñera pueden ser directamente atribuidas a hechos puntuales, en su mayoría hechos asociados con conflictos de interés con la vida personal del Presidente o decisiones mal tomadas desde el poder ejecutivo.

Sólo un mes después de obtener 51,6% de los votos en Febrero (de 2010) el Presidente recién electo tuvo que enfrentar su primera baja importante en aprobación presidencial. La demora en vender sus acciones de LAN (Marzo, 2010), y el letargo para decidir el destino de CHV (Mayo, 2010) le pesaron en las encuestas. Luego de prometer someter su capital accionario a fideicomiso ciego dos veces (primero en su primera campaña presidencial 2005 y de nuevo en 2009) y no hacerlo oportunamente, la gente percibió por primera vez lo que Frei tanto había enfatizado en su campaña presidencial, el inminente conflicto de interés.

Esta baja inicial fue revertida, paradigmáticamente, con la dramática tragedia de la mina San José. El rescate de los mineros atrapados (entre Agosto y Septiembre, 2010) levantó la aprobación de Piñera por sobre el 60%. Para algunos, esto era una primera señal del éxito que acompañaba el primer gobierno electo de derecha en mas de cuatro décadas. La nueva forma de gobernar, eficaz y eficiente, se estaba desmarcando de la envejecida e incompetente administración de la Concertación. Para otros, sin embargo, el éxito en las encestas era sólo un hecho puntual que pasaría tan rápido como la gente olvidara a los mineros.

Los segundos fueron más perceptivos.

A partir de Noviembre, la baja inicial de Piñera (Marzo-Agosto) retomó su tendencia. Las elecciones de la ANFP (Noviembre, 2010) catalizaron la baja, cuando muchos especularon sobre el rol del Presidente en las oscuras negociaciones por elegir el sucesor del popular Harold Mayne-Nicholls. Si bien sólo fue una hipótesis sin comprobar, el antepasado de Piñera que ya lo asociaba a conflictos de interés (especialmente los lazos del Presidente con Colo-Colo) volvieron tanto más plausible la teoría.

Poco después, una serie de movilizaciones provocadas por el alza inesperado en el valor del gas (subiendo 17%) de la región de Magallanes remecieron La Moneda. Lo que comenzó como una decisión tomada, terminó con la remoción del Ministro de Energía Ricardo Raineri y con una baja de 14%  en el precio del gas (equivalente a la inflación anual). Por segunda vez (la primera siendo la inesperada cancelación de la central termoeléctrica Barrancones, en Agosto de 2010) el gobierno tuvo que retractarse de una decisión tomada.

El último golpe a la aprobación presidencial del primer año fue dado tras saber que Piñera le renovaría los votos de confianza a la Intendente del Bio Bio, Jacqueline Van Rysselberghe (Febrero, 2011). Para muchos esto fue una señal errónea por parte del gobierno, al favorecer a una persona que públicamente usara el tema del terremoto para conseguir recursos fiscales.

Primer año de Piñera

En conclusión, la fluctuación de la aprobación presidencial de Piñera puede ser dividida en dos categorías; una, asociada a conflictos de interés y decisiones inoportunas, y otra, asociadas a factores de azar.

En cuanto a la primera categoría, tanto los conflictos de interés como las decisiones inoportunas han sido de exclusiva responsabilidad del Presidente. Y peor, todos han sido evitables. La venta de LAN y CHV—incluso Colo-Colo—pudieron haberse concretado antes y con mayor transparencia. En la misma línea, la decisión de apoyar a Van Rysselberghe hizo poco para redimir a un gobierno tildado por la dificultad de aislar los problemas personales de los públicos. Lo mismo va para la decisión de primero avalar la construcción de Barrancones y el alza del precio del gas en Magallanes, y luego retroceder sobre su propia voluntad.

En cuanto a la segunda categoría, hasta el momento la única alza que ha registrado el gobierno de Piñera ha sido por factores relativamente triviales. El rescate de los mineros no estuvo planeado y lo más probable es que cualquier gobierno hubiera subido su apoyo en las encuestas tras rescatar a los mineros. Tanto el terremoto como los mineros son temas no planificados, que al aparecer son tratados por los que están a cargo. En ese sentido, los factores triviales se presentan más como una oportunidad que como una sentencia. Al usar el azar a su favor para demostrar la capacidad para solucionar problemas, el gobierno tiene la oportunidad de mostrar que la nueva forma de gobernar es mucho mas de lo que la oposición le atribuye.

Si bien no se puede exigir que un gobierno debutante no cometa errores, sí se debe puede esperar que aprendan de esos errores. La primera parte del gobierno de Bachelet estuvo marcada por los problemas del gobierno de Lagos. Pero apenas se pudieron solucionar, Bachelet se desmarcó cuanto pudo de su coalición y en consecuencia comenzó a subir en el apoyo popular. Esto permitió que la Presidenta pudiera implementar su plan de gobierno con mayor facilidad y a su vez seguir subiendo a más de 80% en apoyo popular hacia el fin de su administración.

Piñera debe usar esta historia de éxito como ejemplo. Tras un primer año marcado por conflictos de interés y decisiones mal tomadas, el Presidente debe aprender a evaluar el costo de actuar sin apoyo popular. Si bien un gobierno debe estar preparado para tomar decisiones que pueden ser impopulares, la mejor estrategia es tener suficiente apoyo para tener el poder de gobernar. Cuando los gobiernos caen bajo el 40% de aprobación, se vuelve cada vez más difícil implementar el plan de gobierno. Piñera también debe tomar las decisiones que potencialmente conllevan con un tilde de impacto nacional con mayor lucidez estratégica. Los gobiernos que sistemáticamente revierten sus decisiones debido a resistencia popular inevitablemente comienza a contar sus días en el poder.

Cuatro años de Bachelet

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