La Normalización de la Opinión Pública

Es díficil comentar encuestas por sí solas. Por lo general el análisis de encuestas se hace en perspectiva, tomando en cuenta múltiples sondeos. Al menos que realmente haya algo que decir, analizar una sola encuesta no entrega información especialmente relevante.

La última encuesta de Adimark, correspondiente al mes de Agosto (2010), es una de estas excepciones. Esta encuesta ha sido la más favorable para Sebastián Piñera y su gobierno debutante. Adimark, encuestadora enfocada a sondear opinión pública sobre aprobación presidencial y aprobación gubernamental, muestra un alza considerable en ambas áreas. En comparación con el mes anterior (Julio, 2010) el Presidente aumentó su aprobación en 10 puntos (de 46 a 56), y bajó su rechazo en 4 (de 40 a 36). A su vez, el gobierno aumentó su aprobación en 6 puntos (de 39 a 45), y bajó su rechazo en 3 (de 40 a 37).

Un argumento (y uno solo) domina las múltiples razones que han dado los expertos para explicar esta alza. El éxito en resolver la crisis de los mineros. Un vistazo de cerca a los datos y la metodologia apoya esta explicación. En la última encuesta Adimark se separó la muestra en dos partes: la primera tomada entre el 5 y el 21 de agosto (día anterior al que los mineros dieran señales de vida) y la segunda entre el 23 y el 30 del mismo mes, con el objetivo de ponderar el impacto que causó la situación de los mineros. Mientras en el primer intervalo Piñera logró un promedio de 49 puntos de aprobación, en el segundo logró un promedio de 65.

Es díficil ver a Piñera con una aprobación superior al 50% si no se hubiera resuelto de forma exitosa la crisis de los mineros.

Desde una perspectiva más ancha, no debiera sorprender que un Presidente de la República obtenga más de 50 puntos de aprobación. En promedio, los Presidentes de la Concertación obtienen ese puntaje en sus 4 gobiernos sucesivos. Pero tampoco es sorprendente que un Presidente que fue líder de la coalición opositora durante dos décadas sea catigado durante los primeros meses.

En este sentido, parece haber occurido un efecto de Honeymoon  (Luna de Miel) inverso, donde en vez de ser favorecido los primeros meses, el Presidente debutante fue castigado. Por los general, lo que ocurre es que los Presidentes recién electos reciben una ayuda implicita del Congreso y de los medios de comunicación para hacer más efectiva la instalación del nuevo gobierno, como ocurrió con los Presidentes debutantes de la Concertación, quienes mostraron un alza en su aprobación al comienzo de sus periodos antes de caer. Piñera mostró un declive.

El siguiente cuadro muestra la aprobación presidencial en Chile, desde que asumio la presidencia Michelle Bachelet en marzo de 2006. El cuadro muestra que a diferencia de Piñera, Bachelet sí tuvo una Luna de Miel. Despues de haber ganado la mayoría absoluta en Enero de 2006, Bachelet subió a más de 60 puntos de aprobación antes de bajar. Con Piñera ocurrió lo contrario. Luego de haber recibido una mayoría absoluta en Enero de 2010, Piñera bajó significativamente en su nivel de aprobación presidencial. Mientras la Luna de Miel de Bachelet reflejó la tradicional partida de los presidentes en Chile, el de Piñera reflejó lo contrario.

En cualquier caso, el alza de Piñera en la última encuesta (Agosto, 2010) lo ubica donde todos los demás Presidentes han estado en éste intervalo temporal de sus administraciones. Si bien fue levantado por todo lo que implica el impacto en la opinión pública el éxito en el rescate de los mineros, no es raro que esté en el intervalo de aprobación entre 50 y 60 puntos.

Asimismo, no se observan  anomalías significativas en los niveles de aprobación gubernamental. El siguiente cuadro muestra que tal como en el gobierno de Bachelet, la relación entre aprobación del gobierno y desaprobación es directamente proporcional en el gobierno de Piñera. Cuando sube la aprobación del gobierno baja la desaprobación.

En conclusion, la última encuesta Adimark no muestra anomalías significativas, con respecto al gobierno de Bachelet. Si algo se puede rescatar, es que está ocurriendo una normalización de la opinión pública, donde la gente está posicionando al Presidente por sobre los 50 puntos. A su vez, el comportamiento de la gente para evaluar al gobierno de Piñera es relatvamente similar a su comportamiento para evaluar el gobierno de Bachelet, que si bien siempre estuvo por bajo el rendimiento del Presidente, se movió proporcionalmente.

Esta teoría de “normalización” toma fuerza cuando comparamos los resultados de la encuesta Adimark (Agosto, 2010), con los resultados de la encuesta IPSOS (Agosto, 2010). En la última encuesta IPSOS Piñera obtiene 56,6% de aprobación frente a un 44,2% de desaprobación. A su vez, 49,7% aprueba el desempeño del gobierno, mientras que un 46,2% lo desaprueba. Ambos indicadores consistentes con los resultados de la encuesta Adimark.

Deja un comentario