Primer Sondeo de Piñera

Cuando Sebastián Piñera fue electo Presidente, implícitamente aceptó las reglas del juego. Cuando entró a la presidencia con sólo la mitad de la gente a su favor 51,6%, sabía que no iba ser un gobierno fácil. Hoy, la encuesta de opinión pública Adimark muestra cómo la gente ha reaccionado frente a su primer mes de gobierno.

Destacan tres puntos.

Primero, el terremoto cambió drásticamente las prioridades establecidas en la campaña. La magnitud de la destrucción forzó a Piñera retrasar el plan inicial del gobierno. Los temas ejes de la campaña, salud, empleo y delincuencia han sido los más golpeados por esta decisión. Hay un inmenso letargo en el avance de estos ítemes, que refleja el descontento de la gente. Durante los años de Lagos y Bachelet en el poder, la Coalición por el Cambio abogó fuertemente por un cambio drástico al sistema de salud. Hasta el momento no ha habido una mejoría, ni señales de una intención de hacerlo. Por su parte el empleo también fue un bastión de batalla de la campaña, ofreciendo generar miles de trabajos durante el cuatrienio. Hasta el momento se han perdido más empleos que recuperado. Finalmente, frente a la delincuencia el gobierno de Piñera ha sido nefasto. Si bien la mitad de la gente aprueba, también es uno de los ítemes con más desaprobación (40%). Piñera debe retomar con fuerza su plan inicial de gobierno y comenzar a llevar a cabo sus promesas. Un gobierno tiene la obligación democrática de poder hacer más de una cosa a la vez. En éste caso, el gobierno debe trabajar en la urgencia del post-terremoto mientras mejora los índices de salud, empleo y delincuencia.

Segundo, Lavín, quien ha sido el principal contendor de Piñera dentro de la Coalición por el Cambio desde 1999, sigue siendo una piedra en el zapato. No sólo ha sido quien ha acaparado todas las miradas mediáticas en la última semana (por el cumplimiento de la meta educacional post-terremoto), sino que su cartera es la segunda mejor evaluada en la encuesta. Asimismo, Lavín es reconocido como el ministro con mayor aprobación dentro del gabinete. Todo esto apunta a que Piñera está perdiendo protagonismo. Durante los gobiernos de la Concertación un secretario de Estado nunca fue mejor evaluado que el Presidente. Salvo el caso de Andrés Velasco en el gobierno de Bachelet, los ministros siempre estuvieron igual o bajo el rendimiento popular del Presidente. Piñera debe recuperar el protagonismo y confianza de la gente mostrando que es él quien maneja el barco.

Tercero, los conflictos de interés se están transformado en el principal contendor de Piñera. De todos los ítemes en que fue evaluado el presidente, la corrupción dentro de los organismos del Estado es lo que más preocupa. Es el ítem donde menos gente aprueba de Piñera (37%), y a la vez más gente desaprueba (41%). Naturalmente relacionado con este indicador negativo esta el conflicto por la venta de LAN y Chilevisión, las designaciones ejecutivas de personas por cuoteo político, y los nombramientos para ocupar cargos de alto calibre para gente con conflictos de interés para hacerlo. Piñera debe vender Chilevisión, y debe desistir de nombrar a gente con conflictos de interés en el sector público. Si bien combatir la corrupción es una tarea transversal y a largo plazo, es una promesa difícil de olvidar que la gente va exigir cumplir.

En base a ésta encuesta, Piñera tiene tres desafíos. Primero, demostrar que puede llevar a cabo sus promesas de campaña, y que el cambio que prometió la Coalición por el Cambio es mejor que la continuidad que representaba la Concertación. Segundo, deberá restituir su liderazgo dentro del gobierno. Si bien no se puede negar que Piñera ha acaparado las cámaras en el primer mes de gobierno, no siempre ha sido por razones positivas. Piñera necesita ser evaluado –en la misma escala– mejor que su gabinete para demostrar que él es quien lleva las riendas del gobierno. Tercero, deberá evitar los conflictos de interés a toda costa. Sabiendo que ha sido su talón de Aquiles desde su ingreso al sector público, deberá dejar de lado la política entre 4 paredes para evitar una estigmatización negativa. Fallar en cualquiera de estos desafíos bien le puede costar la re-elección a la Coalición por el Cambio en 2013.

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